Guru yoga de Padmasambhava
Material preparado en base a escritos de Sogyal Rimpoché y el Dr. Evans Wents
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
Guru Padmasambhava
Guru Rimpoché
El precioso maestro
4.
Profesía del Buda Sakyamuni sobre el nacimiento de Padmasambhava.
Cuando estaba a punto de morir en Kushinagara y sus discípulos lloraban junto a él, el Buda les dijo: “Puesto que el mundo es transitorio y la muerte inevitable para todas las cosas vivientes, ha llegado el momento de mi propia partida.
Pero no lloren, porque doce años después que yo me haya marchado, en una flor de loto sobre el lago Dhanakosha, en el confín noroeste del país de Urgyan, nacerá alguien mucho más sabio y más poderoso espiritualmente que yo mismo. Se llamará Padmasambhava (“El nacido del loto”) y a través de él se establecerá la doctrina esotérica (el Vajrayana o Tantra).
Fue Padmasambhava quien introdujo el budismo en Tíbet en el siglo VIII. Para los tibetanos, Padmasambhava, el Guru Rimpoché o Preciado Maestro, encarna un principio cósmico intemporal: es el maestro universal. Habiendo aparecido en incontables ocasiones a los maestros tibetanos, estos encuentros o visiones han quedado registrados con toda precisión, estableciendo la fecha, el lugar y el modo en que se produjeron, junto con las enseñanzas y profesías que impartió Padmasambhava.
De igual manera, dejó también miles de enseñanzas visionarias para épocas futuras, reveladas una y otra vez por los muchos y grandes maestros que han sido emanación suya. El Libro Tibetano de los Muertos –como se le ha llegado a conocer en Occidente- es uno de dichos tesoros visionarios o termas.
Los numerosos libros que escribió fueron escondidos por Padmasambhava en el mundo de los hombres, en los mundos celestiales y en el reino de los nagas –en el fondo de los mares y lagos-, con el objeto de preservar intactas, para futuras generaciones, las enseñanzas originales.
Muchos de estos textos escondidos fueron escritos en hojas de una palmera llamada Tala, también en seda y en papel heliográfico –barnizado, con tinta de oro, plata, cobre, hierro y malaquita y guardados en cajas de tela de oro, en vasijas de barro, receptáculos de piedra, en calaveras y dentro de piedras preciosas.
Todo cuanto enseñó fue registrado y escondido. Incluso las enseñanzas del Señor Buda Sakyamuni, en su absoluta pureza, fueron ocultadas por Padmasambhava, de modo que ninguna de ellas pudiera caer en manos de quien, por falta de mérito obtenido a través de buenas acciones realizadas en encarnaciones pasadas, no fuese merecedor de las mismas.
Nadie, excepto los tertones –los descubridores de los textos ocultos- tendrían la facultad de descubrir y revelar los escritos secretos. Entre las montañas cercanas a la frontera de Nepal, al sur del Tíbet y en China, Padmasambhava escondió 108 grandes obras;125 importantes imágenes; 5 esencias de doctrinas secretas sumamente raras; los libros sagrados del budismo y de los bompos –los adeptos al culto pre-budista del Tíbet- y los libros sobre medicina, astrología, artes y oficios. Padmasambhava utilizó también como escondite, cuevas y templos en Nepal.
Junto con los textos enterró todos aquellos tesoros terrenales, armas mágicas y alimentos que pudieran ser de utilidad para los tertones que en otras épocas, descubrirían los textos y los darían a conocer al mundo. Se dice que Padmasambhava ocultó diez millones de textos y objetos accesorios en total.
Incluso su propia biografía, cuyo material fue recopilado por su principal discípula la dama Ye-she-Tso-gyal… “Antes de morir, entierra este manuscrito en la cueva situada a unas dieciocho yardas de un árbol solitario que crece sobre una roca con forma de león en Boomthang –a unas catorce millas al noreste de Lhasa. Sólo es posible llegar a esta cueva en la que no penetra la luz, desde la parte superior dejando caer una soga.
Ya he enterrado allí el Long-sal-nyi-mai-gyud –Un Tratado sobre el Tantra de Surya, el Sol- y este manuscrito tiene que conservarse junto con aquél”, le dijo Padmasambhava.
La Práctica de Guru-Yoga de Padmasambhava
Todos los budas, bodhisattvas y demás seres iluminados están presentes en todo momento para ayudarnos, y todas sus bendiciones se enfocan directamente hacia nosotros a través de la presencia del maestro.
Quienes conocen a Padmasambhava, conocen la verdad viva de la promesa que hizo hace más de mil años: “Nunca estoy lejos de aquellos que tienen fe, como tampoco de aquellos que no la tienen. Mis hijos estarán siempre, siempre, protegidos por mi compasión”.
En los momentos de dificultad o de crisis, siempre he recurrido a Padmasambhava y su bendición y su poder jamás me han fallado dicen muchos de los grandes maestros contemporáneos. Todo lo que tenemos que hacer para recibir ayuda directa es pedirla.
Todos somos en una u otra forma, adictos al samsara y el mejor momento en que podemos recibir ayuda es cuando reconocemos nuestra adicción, y deseando profundamente liberarnos de ella, pedimos ayuda a los iluminados.
Lo que la mayoría de nosotros necesitamos, casi más que ninguna otra cosa, es la valentía y la humildad para pedir verdaderamente, ayuda desde lo más hondo del corazón; pedir la compasión de los seres iluminados, pedir purificación y curación, pedir el poder de comprender el sentido de nuestro sufrimiento y transformarlo.
En un plano relativo, pedir que en nuestra vida crezcan la claridad, la paz y el discernimiento. Pedir el conocimiento profundo de la naturaleza absoluta de la mente que se produce al fundirse con la inmortal mente de sabiduría del maestro.
Cuando pensamos en él, debemos considerar a Padmasambhava como la mismísima encarnación de todos los maestros iluminados, y cuando uno funde la mente con él en el Guru Yoga, todos están presentes de él.
Para invocar la ayuda de los seres iluminados, para suscitar devoción y conocer la naturaleza de la mente, no existe ninguna práctica más rápida, más conmovedora ni más poderosa que la práctica de Guru-Yoga. Dilgo Khyentse Rimpoché escribió: “Las palabras Guru-Yoga significan “unión con la naturaleza del guru, y en esta práctica se nos ofrecen métodos para fundir nuestra propia mente con la mente iluminada del maestro”.
Recuerden que el maestro o la maestra, el guru, encarna la cristalización de las bendiciones de todos los budas, maestros y seres iluminados. Por consiguiente, invocarlo a él o a ella es invocarlos a todos, y fundir la mente y el corazón con la mente de sabiduría del maestro es fundir la mente con la verdad y la encarnación misma de la iluminación.
Instrucciones para la práctica
Esta práctica de Guru-Yoga se compone de cuatro fases principales:
-La invocación,
-Fundir la mente con el maestro por medio de la esencia de su corazón, la recitación de su mantra,
-Recibir la bendición o transmisión de poder,
-Unir la mente con el maestro y dejar que la mente repose en su propia esencia.
La invocación
Sentémonos en silencio y quietud durante unos minutos.
Desde el fondo del corazón invocamos en el cielo frente a nosotros la encarnación de la verdad en la forma de Guru Rimpoché, tan radiante y translúcido como un arco iris, con la plena confianza de que todas las bendiciones y cualidades de la sabiduría, la compasión y el poder de todos los budas y seres iluminados están encarnados en él. Si le resulta difícil visualizarlo, imagínelo como un ser de luz, o intente sentir su presencia perfecta en el cielo frente a usted; la presencia de todos los budas y maestros iluminados.
Que toda la inspiración, alegría y temor reverencial que pueda sentir entonces, ocupen el lugar de la visualización. Confíe sencillamente en que la presencia que está invocando se encuentra realmente ahí. No importa que al principio no le pueda visualizar, lo más importante es sentir la presencia en el corazón y saber que esa presencia encarna las bendiciones, la energía, la compasión y la sabiduría de todos los budas.
Seguidamente, con profunda devoción fusione su mente con Guru Rimpoché. Déjela reposar en su mente de sabiduría y mientras lo hace, entréguese completamente a él diciéndose algo como esto: “Ayúdame ahora. Cuida de mí. Lléname con tu gozo y tu energía, tu sabiduría y compasión. Recógeme en el amante corazón de tu mente de sabiduría. Bendíceme la mente, inspírame comprensión”
También puede repetir varias veces, “Oh Guru Rimpoché, Oh venerable poseedor de gran bienaventuranza y gran compasión. Tu que posees la habilidad para subyugar los demonios y apartar los obstáculos, concédenos tus bendiciones y purifica nuestros internos, externos y secretos obstáculos. Puedan todas nuestras aspiraciones ser cumplidas para beneficio de todos”. Con esta actitud, no hay ninguna duda de que la bendición llegará a su corazón.
Recitación del mantra
El mantra de Guru Rimpoché es originalmente OM AH HUM VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUM, pero los tibetanos lo pronuncian así:
OM AH HUM BENZA GURU PEMA SIDDHI HUM
La siguiente exploración de su significado se basa en explicaciones de Dudjom Rimpoché y Dilgo Khyente Rimpoché.
OM AH HUM
Las sílabas OM AH HUM tienen un significado externo, un significado interno y un significado secreto. Sin embargo, en cada uno de estos planos, OM representa el cuerpo, AH, el habla y HUM la mente. Las tres sílabas representan las bendiciones transformadoras del cuerpo, el habla y la mente de todos los budas.
Externamente, OM purifica todos los actos negativos cometidos por medio del cuerpo; AH, los cometidos por medio del habla, y HUM, los cometidos por medio de la mente. Hay tres actividades negativas del cuerpo: quitar la vida, tomar aquello que no nos ha sido dado y la mala conducta sexual; cuatro del habla: mentir, pronunciar palabras hostiles, la maledicencia y el chismorreo y tres de la mente: la avaricia, la malicia y las opiniones equivocadas. Al purificar el cuerpo, el habla y la mente, OM AH HUM confiere la bendición del cuerpo, el habla y la mente de todos los budas.
OM es además la esencia de la forma, AH, la esencia del sonido y HUM la esencia de la mente. Por consiguiente, al recitar este mantra, uno también purifica el ambiente y a todos los seres que hay en él, incluido uno mismo.
OM purifica todas las percepciones, AH, todos los sonidos y HUM la mente, con sus pensamientos y emociones. Internamente, OM purifica los canales sutiles, AH, los vientos o el flujo de energía y HUM la esencia creativa, llamados Nadi, Prana y Bindu en Sánscrito y Tsa, Lung y Tiklé en tibetano.
En un plano más profundo, OM AH HUM representa las tres kayas de la familia de los budas del loto. Om es Dharmakaya: el Buda Amitaba o Buda de la Luz Infinita. AH, es Sambhogakaya: Chenrezig, el Buda de la Compasión; HUM, es Nirmanakaya: Padmasambhava. Esto quiere decir que, en el caso de este mantra, las tres kayas se encarnan en la persona de Padmasambhava.
En un plano más íntimo, OM AH HUM induce el conocimiento de los tres aspectos de la naturaleza de la mente. Om induce al conocimiento de su energía y compasión incesantes. AH, induce al conocimiento de su naturaleza radiante, y HUM induce al conocimiento de su esencia comparable al espacio.
VAJRA GURU PADMA (BENZA GURU PEMA)
VAJRA se compara con el diamente, la más resistente y preciosa de las piedras. Así como el diamante puede cortar cualquier materia pero él mismo es indestructible, la sabiduría inmutable y no-dual de los budas, nunca puede ser perjudicada ni destruida por la ignorancia, y puede cortar todos los engaños y oscurecimientos. Las cualidades y actividades del cuerpo, el habla y la mente de sabiduría de los budas son capaces de beneficiar a los seres con el poder penetrante y libre de estorbos del diamante, y al igual que él, el Vajra está libre de defectos.
GURU significa “de mucho peso”, alguien rebosante de todas las cualidades maravillosas que personifica la sabiduría, el conocimiento, la compasión y los medios hábiles. Tal como el oro es el más pesado y el más precioso de los metales, las cualidades inconcebibles e inmaculadas del Guru, el maestro, lo vuelven insuperable y supera en excelencia a todas las cosas. De igual modo, puesto que Padmasambhava enseña la vía del Vajrayana o Tantra, cuyo símbolo es el Vajra, y puesto que alcanzó la realización suprema mediante la práctica del Tantra, también se le conoce como el “VAJRA GURU”.
PADMA significa loto y representa a la familia de los budas del Loto y concretamente su aspecto de habla iluminada. El mismo nombre de Padmasambhava, “El nacido del Loto”, se refiere de hecho a la historia de su nacimiento en una flor de loto abierta. Cuando las sílabas VAJRA GURU PADMA se consideran conjuntamente significan también la esencia y la bendición de la Visión, la Meditación y la Acción. Así pues, por la recitación de este mantra, recibimos la bendición de la mente de sabiduría, las nobles cualidades y la compasión de Padmasambhava y de todos los budas.
SIDDHI HUM
SIDDHI significa “auténtico logro”, “consecución”, “bendición” y “realización”. Hay dos clases de siddhis: los ordinarios y los supremos. Al recibir la bendición de los siddhis ordinarios, se eliminan todos los obstáculos de nuestra vida tales como la mala salud; también se cumplen todas nuestras buenas aspiraciones, experimentamos beneficios como la riqueza, la prosperidad y la larga vida y todas las circunstancias de la vida se vuelven auspiciosas y favorables para la práctica espiritual y para la realización de la iluminación.
La bendición del siddhi supremo conduce a la propia iluminación, al estado de realización completa de Padmasambhava que nos beneficia a nosotros mismos y a todos los seres sintientes.
Se dice que SIDDHI HUM atrae todos los siddhis como un imán que atrae las limaduras de hierro. HUM representa la mente de sabiduría de los budas, y es el catalizador sagrado del mantra. Es como proclamar su poder y su verdad: ¡Que así sea!
Dilgo Khyentse Rimpoché explica que “se dice que las doce sílabas OM AH HUM VAJRA GURU PADMA SIDDHI HUM (OM AH HUM BENZA GURU PEMA SIDDHI HUM), comportan la bendición completa de los doce tipos de enseñanzas expuestos por el Buda, los cuales corresponden a la esencia de sus ochenta y cuatro mil dharmas. En consecuencia, recitar una vez el “Vajra Guru” equivale a la bendición de recitar o practicar toda la enseñanza del Buda Sakyamuni.
Estas doce ramas de las enseñanzas son los antídotos que nos liberan de los “Doce Eslabones del Origen Interdependiente”, los cuales nos mantienen encadenados al samsara. Estos son: la ignorancia, las formaciones kármicas, la consciencia discursiva, el nombre y la forma, los sentidos, el contacto, la sensación, la avidez, el aferramiento, la existencia, el nacimiento, la vejez y la muerte. Estos doce eslabones constituyen el mecanismo del samsara, el mecanismo por medio del cual se mantiene vivo el samsara.
Mediante la recitación de las doce sílabas del mantra Vajra Guru, estos doce eslabones se purifican y la persona queda en condiciones de purificar y eliminar por completo la capa de corrupciones emocionales kármicas y liberarse del samsara.
Aunque no seamos capaces de ver a Padmasambhava en persona, su mente de sabiduría se ha manifestado bajo la forma del mantra. Estas doce sílabas son en realidad la emanación de su mente de sabiduría y conllevan su bendición.
El mantra Vajra Guru es Padmasambhava en forma de sonido, por eso, al invocarlo mediante la recitación de las doce sílabas, la bendición y el mérito que se obtienen son inmensos.
En estos tiempos difíciles, no hay ningún buda o refugio al que acudir que sea más poderoso que Padmasambhava, ningún mantra es más adecuado que el Vajra Guru. Padmasambhava representa la esencia de las tres joyas del refugio.
Este mantra es la bendición de Padmasambhava y de todos los maestros iluminados en forma de sonido. Debemos imaginar todo nuestro ser lleno de él, y mientras recitamos el mantra –que es la esencia de su corazón- sentimos que vibramos y nos impregna transformando todo nuestro ser. Utilizando el mantra debemos ofrecer nuestro corazón con ferviente y concentrada devoción.
La transmisión de poderes
Imaginamos ahora que miles de brillantes rayos de luz se proyectan de la imagen de Guru Rimpoché que hemos visualizado hacia nosotros y nos penetran, purificando, sanando, bendiciendo nuestro cuerpo, transmitiéndole poderes y plantando semillas de iluminación. Para que la práctica sea los más significativa e inspiradora posible, imaginamos que se desarrolla en tres fases:
Del centro de la frente del maestro irradia una luz deslumbrante de color blanco radiante y penetra por el centro de energía de nuestra propia frente llenando todo nuestro cuerpo con esta luminosidad.
Esta luz blanca representa la bendición del cuerpo de todos los budas, limpia todo el karma negativo que hemos acumulado a consecuencia de actos igualmente negativos del cuerpo, purifica los canales sutiles de nuestro sistema psicofísico, nos confiere la bendición del cuerpo de todos los budas, nos transmite poder para la práctica de la visualización y nos abre al conocimiento y la experiencia de la energía compasiva de la propia naturaleza de la mente que se manifiesta en todas las cosas.
Del centro de la garganta del maestro irradia una luz deslumbrante de color rojo intenso que penetra por el centro de energía de nuestra garganta llenando todo nuestro cuerpo con esta luminosidad.
Esta luz roja representa la bendición del habla de todos los budas, limpia todo el karma negativo que hayamos acumulado a consecuencia de haber utilizado palabras dañinas, purifica el aire interior de nuestro sistema psicofísico, nos confiere la bendición del habla de todos los budas, nos transmite poder para la práctica del mantra y nos abre al conocimiento y la experiencia del resplandor de la naturaleza de la mente.
Del centro del corazón del maestro irradia una luz deslumbrante de color azul intenso que penetra por el centro de la energía de nuestro propio corazón llenando todo nuestro cuerpo con esta luminosidad.
Esta luz azul representa la bendición de la mente de todos los budas, limpia todo el karma negativo que hemos acumulado a consecuencia de la actividad negativa de la mente, purifica la esencia creativa o energía, nos confiere la bendición de la mente de todos los budas, nos transmite poder para las prácticas avanzadas de yoga y nos abre al conocimiento y la experiencia de la pureza primordial de la esencia de la mente. Sabemos y sentimos que ahora nos han sido transmitidos estos poderes por la bendición del cuerpo, del habla y de la mente indestructibles de Padmasambhava, de todos los budas.
Dejar que la mente repose en su propia esencia
Ahora permitimos que Padmasambhava se disuelva en luz y se haga “uno” con nosotros en la naturaleza de nuestra mente que es comparable al espacio infinito. Con la seguridad de este conocimiento profundo, en un estado de sosiego espacioso y libre de preocupaciones, reposamos en el calor, la gloria y la bendición de su naturaleza absoluta.
En todas las tradiciones de budismo tibetano se hace énfasis en la importancia de la devoción al guru. En palabras de Dilgo Khyentse Rimpoché:
“La devoción es la esencia del camino. Si en todo momento pensamos en el guru y en todo momento sentimos devoción ferviente, cualquier cosa que ocurre se percibe como su bendición. Cuando los pensamientos están imbuidos de devoción al guru, existe una confianza natural de que esto se encargará de cualquier cosa que pueda suceder.
Todas las formas son guru, todos los sonidos son oración y todos los pensamientos, tantos densos como sutiles, surgen como devoción. Todo se libera espontáneamente en la naturaleza absoluta como nudos desatados en el cielo”.