LAS PÍLDORAS BENDITAS

Amrita

Las píldoras benditas

Venerable Khempo Karthar Rimpoché

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Noviembre, 2010

Toda persona involucrada en el dharma budista tibetano, independientemente del período de tiempo que lleve en ello, tarde o temprano se topa con “Amrita”, las “Píldoras Benditas o Píldoras Negras”.  Estas son usualmente dadas por el lama en ocasión de una bendición especial o durante una severa crisis física o mental del practicante.

Las diminutas píldoras son también colocadas en tormas benditas como ofrendas en los altares, dentro de estatuas de divinidades durante ceremonias específicas donde les es conferido poder, o colocadas dentro de los “gaus”, los pequeños relicarios que se llevan usualmente colgados al cuello como protección.

El principal ingrediente de las píldoras, en volumen, es la “tsampa”, harina de cebada tostada. A esto le son agregadas reliquias del Buda Sakyamuni, el cuarto Buda, del Buda Kasyapa, el tercer Buda, del primer Karmapa, Dusum Kyenpa, del séptimo Karmapa, Chodrak Gyamtso y de algunos de los grandes mahasidhas de la India y Tíbet. 

La Tsampa y las reliquias son juntadas en una masa luego de añadirles el agua oscura que da a las píldoras su color específico.  Este líquido oscuro se obtiene hirviendo en agua, una hierba medicinal llamada “Aru” cortada con el filo del hacha utilizado por Milarepa cuando construyó las casas para Marpa.

Su Santidad Karmapa selecciona los lamas que deberán hacer las diminutas píldoras a partir de la masa preparada en la forma descrita anteriormente.  El día en que los lamas van a hacer las píldoras, deben previamente lavar sus rostros, cuerpos y manos con sumo cuidado.  En el salón del altar, una estatua de Mikyo Dorje es colocada en medio de numerosas ofrendas. 

Esta estatua fue tallada por el mismo Mikyo Dorje en siete diferentes tipos de piedras preciosas, siendo el mármol la predominante.

Sin utilizar ningún instrumento, el VIII Karmapa talló milagrosamente en la piedra, una perfecta réplica de sí mismo y declaró que ésta era su  representación.

Los lamas se sientan frente a la estatua y recitan el “Tunshi Lami Naljor”, una oración al Linaje Kagyu, a través de la cual el discípulo busca reconocer la unidad de su cuerpo, palabra y mente con la de su Gurú o Lama. El mismo cuenco de limosnas utilizado por Mikyo Dorje es igualmente colocado frente a la estatua sobre una pieza de tela muy limpia. 

Una vez terminada la oración, el Maestro de Ceremonias, entrega a cada uno de los lamas una bola de masa y ellos comienzan a elaborar las diminutas píldoras mientras recitan constantemente el mantra “KARMAPA KYENNO”, invocando las bendiciones de los Karmapa. 

Cuando son hechas las píldoras, estas son colocadas dentro de un gran recipiente para limosnas, y siendo tan pequeñitas, quizás llegan a llenar tan sólo la mitad del recipiente, el cual es entonces cubierto con un manto del VIII Karmapa.

Al día siguiente, uno esperaría encontrar un volumen algo inferior de píldoras luego de haberse secado durante la noche, pero de hecho, el recipiente es encontrado repleto de ellas, tanto, que muchas han caído sobre el manto colocado debajo.  Esto es el indicativo de que las bendiciones de los Karmapa, quienes poseen el completo poder de transformar los elementos, han sido conferidas.

Más grandes en tamaño que las diminutas píldoras negras, una “Píldora Madre”, está hecha a base de los mismos ingredientes, pero es el mismo Karmapa quien les da a cada una su forma. Se le llama “Píldora Madre” porque si aquel que posee una, actúa en forma virtuosa y ora al Karmapa con sincera devoción, la “Madre” generará otras diminutas pildoritas.

Por una parte, la profunda práctica de la virtud que puede eliminar las impurezas de nuestra mente, y por otra, una sincera e igualmente profunda fe en el Karmapa, son los dos factores que hacen posible que la píldora “Madre” genere otras pildoritas.

Si una píldora es colocada dentro de una cajita de reliquias o dentro de un trozo de tela cosida y llevada sobre el cuerpo, ésta protege contra peligros. 

Por ejemplo, no habrá nada que temer por parte de fuerzas negativas no-humanas, y uno no será herido por armas de fuego o de otro tipo.  Esto es algo que fue extensamente experimentado por los tibetanos cuando escaparon de Tíbet.

Si una píldora es ingerida, su beneficio inmediato es el de curar aún enfermedades graves. El beneficio a largo plazo, es que la semilla de la liberación ha sido sembrada en aquel que ingiere la píldora y no pasará mucho tiempo antes de que esta persona venga a seguir el camino que conduce a la realización de la perfecta budeidad. 

El poder de la píldora negra en sí mismo nunca cambia, pero el estado mental de la persona que la ingiere, determinará el que pueda recibir la totalidad de sus beneficios, directa o indirectamente.

Si alguien ingiere una píldora negra pensando en ésta sólo como medicina, entonces tendrá un efecto curativo. Sin embargo, como sus bendiciones están siempre presentes, éstas se manifestarán más adelante debido a que la persona no está completamente abierta a ellas en este momento en particular.

Si, por el contrario, alguien tiene una gran fe en el Karmapa, e ingiere las píldoras negras pensando que ellas personifican las bendiciones de un lama que posee el poder de transformar los elementos, esa persona recibirá directamente el poder total de las píldoras.

Las píldoras negras pueden ser administradas a cualquiera, seres humanos o animales, cuando éstos tengan dificultades o estén muriendo.  La píldora puede ser tragada tal cual es o tomada disuelta en agua. 

Una píldora negra arrojada a un río, lago, u océano, beneficiará a todos los animales que vivan en el agua.  Cuando se da una de estas píldoras a personas o animales, es importante hacerlo con el deseo de que ello los libere de sus dificultades actuales, y que en el futuro, puedan probar el néctar de las profundas enseñanzas del dharma kagyu, y alcanzar la liberación. 

Si se hace así, el que recibe la píldora recibirá su completo beneficio, tenga o no tenga fe en las enseñanzas del Buda.

En cuanto al que da las píldoras, con esto aumentará su propia virtud y así mismo estará llevando a cabo una de las instrucciones conectadas con el refugio, la cual es, la de hacer que la actividad de Las Tres Joyas pueda esparcirse y aumentar en las diez direcciones.

Las píldoras negras deben ser tratadas siempre con gran respeto y cuidado.  No es que esto vaya a alterar en alguna forma su poder, pero es muy importante para el crecimiento de la acumulación de virtud del practicante. 

En cuanto a los beneficios asociados con las píldoras negras, éstos son infinitos, pero se hacen evidentes por sí mismos, cuando experimentamos personalmente su poder en momentos difíciles o cerca de la muerte. 

Esta corta explicación está basada en la observación directa y experiencia de las píldoras negras y su poder.

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Que nuestra sincera motivación y esfuerzos

contribuyan a eliminar el sufrimiento en todos los seres sin excepción alguna