Caracas, Diciembre, l999
Como resultado de haber mentido, ahora escuchamos muchas palabras abusivas y con frecuencia somos engañados por los demás, por lo tanto, cuando somos acusados equivocadamente o abusan de nosotros, sabiendo que esto es el resultado de haber dicho mentiras anteriormente, sin sentimientos de odio hacia la persona que habla y sin represalias rencorosas, debemos pensar que con ello mucho de nuestro mal karma desaparece y alegrarnos de que esté de hecho sucediendo.
Tal y como consta en las enseñanzas: “Ser acusado erróneamente por un enemigo es una ganancia espiritual. El ser acusado erróneamente es una exhortación para hacer el bien. Siendo esto un maestro en el liberarse del apego y del rencor y la rabia, debemos verlo en forma tal, que sólo podremos sentirnos agradecidos.”
Como resultado de calumniar y andar con chismes, obtenemos sirvientes desobedientes y nos topamos con personas agresivas. Se trate de los discípulos de un maestro espiritual, de los asistentes personales de un superior o de los obreros asalariados en una casa, están comúnmente en desacuerdo con su superior.
Sin poner atención a nada de lo que se les dice, ya de por sí se oponen. Aún si se les pide hacer algo muy sencillo, se vuelven sordos hasta que se les repite lo mismo dos ó tres veces y luego, habiéndose puesto bravos, contestan de vuelta en una forma dura y trabajan con mucha pereza y de mala gana.
Una vez que han terminado, no lo dirán sino que siempre mostrarán muy mal carácter. Siendo esto el resultado de haber sido muy apegado al hablar de los demás por parte del superior, debemos sentirnos avergonzados de cualquier trabajo que nos hagan mal y empeñarnos en resolver todo malentendido entre nosotros y los demás.
A través de puntos de vista errados, nuestra mente se endurece por la fraudulencia.
Un ser que dice palabras que duelen, siempre escuchará cosas muy desagradables acerca de sí mismo, y sea lo que fuere que dijere, será siempre motivo de pleitos. Más aún, palabras que duelen son peores que actos malignos tal y como dice el proverbio: “aún cuando las palabras no tienen flechas ni espadas, éstas rompen el corazón del ser en mil pedazos”.
Debemos entrenarnos en decir gentiles palabras y en particular, no sabiendo nosotros si la persona con quien hablamos es un bodhisattva, debemos utilizar una forma de hablar pura hacia todos y decir palabras virtuosas.
Si un sincero y apacible hombre habla con vehemencia, los demás no le creerán y se asustarán como si éste tuviera muchas enfermedades. Esto es el resultado de hablar por hablar.
A través de puntos de vista errados, permanecemos implicados en opiniones malsanas.
Como resultado de la ambición, nuestros deseos no serán realizados y obtendremos justo lo que no deseamos.
A través de la maldad, de la perversidad, de la falta de piedad, nos sentimos llenos de miedo y de terror e incurrimos en situaciones de mucho peligro.
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