Perdonar

Perdonar

Pema Chodron

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Caracas, 2007

 

 

Todos somos hijos del Gran Espíritu, todos pertenecemos a la Madre Tierra.

Nuestro planeta está en graves problemas, y si continuamos arrastrando viejos resentimientos y no trabajamos juntos, todos moriremos.

                                                                                                 El jefe Seattle

 

 

Perdonar es un ingrediente esencial de la práctica de la bodhichitta. Nos permite desprendernos del pasado y proporcionarnos un fresco inicio. Cuando una amiga mía muy cercana estaba muriendo, un maestro tibetano le recomendó revisar su vida con honestidad y compasión. Este proceso la condujo a unos lugares bastante obscuros, rincones de su mente donde ella estaba atorada en la culpa y el resentimiento. 

Entonces el maestro le impartió instrucciones sobre el perdón, diciendo que lo más importante era perdonarse a si misma y le sugirió que hiciera una variante del tonglen.  Ella debía comenzar visualizándose a si misma y luego intencionalmente, permitir que emergieran todas las lamentaciones de su vida.  El punto no consistía en lidiar con dolorosos recuerdos, sino contactar los sentimientos subyacentes tras el dolor, es decir, la culpa o la vergüenza, la confusión o el remordimiento.  Los sentimientos no tenían necesariamente que ser nombrados.  Ella debía contactar el atoramiento de manera no-verbal. 

El siguiente paso consistía en inspirar estos sentimientos hacia su corazón abriéndolo tanto como le fuera posible, y luego enviarse perdón a ella misma. Después de eso, ella tenía que pensar en todos aquellos otros seres sintiendo la misma angustia, inspirar su dolor y el de ella misma hacia su corazón y enviar perdón a todos.

Después de eso, ella debía pensar sobre los otros sintiendo la misma angustia e inspirar su dolor y el de ella misma hacia su corazón y enviar perdón a todos. Mi amiga encontró que esto era un proceso de sanación.  Le permitía hacer las paces con aquellos a quienes había causado daño y también con los que le habían causado daño a ella. Ella pudo desprenderse de su vergüenza y su rabia antes de morir.

Una mujer que vino a Gampo Abbey para un retiro de tonglen había sufrido abuso sexual severo por parte de su padre.  Se identificaba fuertemente con los pájaros cautivos.  Me dijo que con frecuencia se sentía como un pájaro dentro de una jaula.  Durante tonglen, ella inspiraría la sensación de ser pequeña y estar enjaulada, con la expiración, ella abriría la puerta de la jaula y permitiría que los pájaros volaran libremente. 

Un día, mientras se encontraba enviando y recibiendo de esta manera, experimentó que uno de los pájaros volaba hacia fuera y se posaba sobre el hombro de un hombre.  Luego el hombre se dio la vuelta y ella pudo ver que se trataba de su padre.  Por primera vez en su vida ella pudo perdonarlo. 

Parece ser que no puede forzarse el perdón.  Sin embargo, cuando somos lo suficientemente valientes como para abrir nuestros corazones, surgirá el perdón.

Hay una práctica muy simple que podemos hacer para cultivar el perdón.  Primero, reconocemos lo que sentimos, vergüenza, venganza, pena, remordimiento, lo que sea.  Luego, nos perdonamos a nosotros mismos por ser humanos.  Seguidamente, en el espíritu de no permitir que se haga presente el sufrimiento, nos desprendemos de lo que fuere y nos permitimos un fresco inicio.  Ya no tenemos que cargar ese peso con nosotros. Podemos reconocer, perdonar y comenzar de nuevo. 

Si practicamos de esta manera, poco a poco aprenderemos a permanecer con el sentimiento de lamentarnos por habernos hecho daño a nosotros y a los demás.  También aprenderemos a perdonarnos a nosotros mismos.  Eventualmente, a nuestro propio ritmo, encontraremos incluso nuestra capacidad para perdonar a aquellos que nos han hecho daño.  Descubriremos el perdón como una expresión natural de un corazón abierto, expresión de nuestra bondad fundamental.  Este potencial es inherente en cada momento. Cada momento es una oportunidad para permitirnos un fresco inicio.