Los cuatro preliminares

Los cuatro preliminares

Traleg Rimpoché 

Traducción y edición: María Mercedes Márquez

Los cuatro preliminares sirven como puente entre los enfoques exotérico y místico, relacionados con la iluminación. Aun cuando estas prácticas preliminares constituyen parte integral de los sistemas exotérico y esotérico del mahayana, la forma en la que los introduzco aquí  difiere algo de su usual presentación. 

He seguido el entendimiento kagyu y nyigma de estas importantes prácticas y el lenguaje que las describe está por lo tanto proporcionado con el vocabulario del resto de las enseñanzas que se han venido impartiendo. Términos tales como la naturaleza de la mente y el fundamento del ser, los cuales son indicativos del enfoque místico, también se encontrarán aquí.

Los cuatro preliminares pertenecen a las cuatro prácticas preliminares (ngondro) del budismo tibetano. El objetivo fundamental de estos preliminares consiste en recordarnos constantemente por qué estamos practicando.  Tradicionalmente, estas prácticas son llevadas a cabo al inicio de cada sesión de meditación como complemento a la práctica principal, porque ayudan a reforzar nuestra motivación y nos previenen de caer en la flojera y la complacencia.

De no pensar acerca de lo preciado que es nuestro cuerpo humano, de la fragilidad de nuestras vidas, de la esencialmente insatisfactoria naturaleza de la existencia cíclica, y de la manera en que nuestras vidas están determinadas por nuestros patrones kármicos habituales, sería muy fácil ceder ante nuestras tendencias habituales y permitir que decaiga nuestra motivación.    

Algunas veces los occidentales se equivocan tomando a los preliminares como algo básico y no esencial para su práctica espiritual y ven a la meditación de la tranquilidad y de la interiorización como formas superiores de práctica. Por el contrario, es esencial fundamentar todas nuestras prácticas meditativas en estas contemplaciones preliminares, porque sin ellas nuestra práctica será inestable y sin ninguna base. Si ignoramos los preliminares, practicaremos sólo cuando nos sentimos con ganas de hacerlo y por lo tanto fallaremos en mantener una sensación de urgencia respecto a nuestros objetivos espirituales.

Es bastante común que la gente se entusiasme con su práctica al comienzo del camino espiritual, especialmente si alguna situación en sus vidas ha disparado su búsqueda. Algunas personas son llevadas a la práctica espiritual por la desesperación o la infelicidad o por algún tipo de temor relacionado con la salud o porque se divorciaron recientemente.  Luego de meditar durante un tiempo, comienzan a sentirse mejor y entonces regresan a sus viejas formas de vida como si nada pasara, hasta que golpee el próximo desastre. 

Tenemos que recordarnos a nosotros mismos que incluso cuando todo anda bien, no existe ninguna certeza de que nuestras vidas vayan a continuar en esa dirección. La gente piensa con frecuencia que, si se alimentan bien, si hacen ejercicio y tienen una amorosa pareja, una cariñosa familia y un trabajo satisfactorio, esto les garantiza una vida larga y feliz.  La verdad es que la gente muere de repente de causas inesperadas todo el tiempo, independientemente de su saludable estilo de vida, de sus cuidadosas intensiones, o de sus afortunadas circunstancias.

Estas contemplaciones no están presentadas con la finalidad de hacernos mórbidos o malhumorados, sino para ayudarnos a construir una verdadera apreciación de nuestras oportunidades mientras las tenemos.  Si no pensamos acerca del preciado cuerpo humano, de la impermanencia, acerca de los sufrimientos del samsara, y de la causa y el efecto kármico cuando hacemos las prácticas espirituales, puede que no nos entreguemos a su potencial transformador. 

Si pensamos que cada nuevo día es tan sólo otro día más, nunca llegaremos a generar la motivación para hacer gran cosa.  Cada día no es sólo otro día; es un día que va a determinar qué dirección tomamos en el futuro.  Si pensamos que cada día y cada momento es preciosísimo, apreciaremos nuestras vidas más y nos sentiremos motivados a seguir adelante con nuestros objetivos espirituales. Estos cuatro preliminares están diseñados para fortalecer nuestra resolución de abordar la práctica espiritual de esta manera.

Lo que sigue es una discusión detallada de cada preliminar y los ejercicios meditativos a ser incorporados en nuestra práctica diaria.  Mientras que es también de enorme beneficio dedicar sesiones enteras de meditación o retiros tan sólo a estas prácticas preliminares, se recomienda que usted pase alrededor de cinco minutos en ellos al comienzo de cada sesión de meditación, independientemente de cuál pudiese ser su práctica. Usted puede pasar cinco minutos aproximadamente en cada preliminar o meditar en todos juntos.

Es tradición en el budismo mahayana comenzar cada sesión de meditación tomando refugio en Las Tres Joyas (el Buda, el Dharma y la Sangha), y generando un corazón iluminado (bodhichitta) durante unos minutos.  Tomamos refugio en Las Tres Joyas para recordarnos a nosotros mismos acerca de nuestro compromiso de asumir el camino espiritual y alcanzar la iluminación para el beneficio de todos los seres. 

En la literatura tradicional se dice que tomamos refugio en Buda, Dharma y Sangha porque estos son los únicos amigos verdaderos que tenemos –todas las otras fuentes de refugio son impermanentes, están sujetas a cambios, y de manera inevitable, nos defraudarán.  La actitud compasiva e interesada del corazón iluminado debe estar presente en nuestras prácticas para recordarnos de nuestro compromiso con los demás. 

Esta es la tierra fértil de la bondad de la cual crecen todas las cualidades espirituales.  También es importante recordar dedicar el mérito que hemos acumulado a través de nuestra práctica a todos los seres.  Esta es una forma de regocijarnos en nuestro amor y compasión por todos los seres y ayuda a crear cualidades beneficiosas en cuanto a nuestra disposición, dentro de nuestro propio continuo mental.

El preciado cuerpo humano

En la primera meditación, contemplamos lo preciado de nuestro cuerpo humano.  Esta contemplación en el preciado cuerpo humano está considerada extraordinariamente importante, porque la mayoría de nosotros no nos damos cuenta de que algo es preciado hasta que lo hemos perdido.  Es parte de las aflicciones humanas que demos por sentado lo que tenemos. 

Esto nos incentiva a contemplar la rareza y la preciosidad de nuestras oportunidades atesorando nuestro cuerpo humano como la base para la iluminación. Somos bendecidos con una mente y un cuerpo sanos, y debemos aprender a regocijarnos en nuestra buena fortuna y las invaluables oportunidades para la práctica espiritual que esto provee, en lugar de disminuir nuestro cuerpo a una cosa inferior de carácter material. 

Las enseñanzas tradicionales recomiendan que si realmente meditamos en la preciosidad de nuestro cuerpo humano y aprendemos a apreciar cuán difícil es de obtener, eso tendrá un profundo efecto en nuestro progreso espiritual y garantizará la motivación imperturbable de dejar atrás el estado samsárico.

Según las escuelas kagyu y nyigma de budismo tibetano, un –así llamado- preciado nacimiento humano involucra más que tener una mente y un cuerpo sanos; esto describe una representación humana que tiene acceso a las enseñanzas budistas y la libertad de llevarlas adelante con diligencia. 

Las enseñanzas budistas tradicionales dicen que mientras que cualquier renacimiento humano es lo suficientemente difícil de obtener, un preciado cuerpo humano es incluso más raro, y más valioso aún, porque representa el perfecto vehículo para seguir el camino espiritual.  Sería extremadamente tonto entonces, permitir que nuestras oportunidades se nos escaparan de las manos luego de haber obtenido esta oportunidad de hacer algo significativo con nuestra vida.  Sería parecido a descubrir un valioso tesoro en una remota isla y luego regresar a casa sin él, a pesar de lo difícil del viaje.  

Las ocho libertades y las diez adquisiciones

Nuestras vidas tienen que incluir ciertas libertades específicas y adquisiciones para poder calificar como un preciado renacimiento humano. El potencial de esta clase de renacimiento es comparado con una persona destituida que accidentalmente encuentra una rara y valiosa gema, porque en ambos casos una vida que inicialmente prometía muy poco es repentinamente transformada en una de oportunidades y alegría.  El verdadero preciado cuerpo humano está caracterizado por ocho clases de libertades y diez clases de adquisiciones.

La cosmología budista divide la existencia en seis posibles reinos y dice que nosotros transmigramos a través de cada uno de estos como resultado de nuestras huellas kármicas y disposiciones.  Estos reinos consisten en el reino infernal, el reino de los espíritus hambrientos, el reino animal, el reino humano, el reino de los semi-dioses celosos y el reino de los dioses de larga vida. 

Estos reinos pueden ser vistos bien como estados psicológicos o como realidades físicas.  No es difícil imaginar la existencia o la realidad mental de algunas personas, incluyéndonos a nosotros mismos, como correspondiéndose con el simbolismo de estos reinos.

Las cuatro primeras libertades entonces son definidas como tener una mente que no nos ha conducido al reino infernal, ni al reino de los espíritus hambrientos, ni al reino animal ni al reino de los dioses y así nos ha librado de las calamidades y falta de libertades que estos reinos implican.  Las siguientes cuatro libertades incluyen no haber nacido entre seres incivilizados, entre gente que sostiene perspectivas equivocadas, en un lugar donde no existen las enseñanzas budistas, ni estar física o mentalmente incapacitados.

Las diez condiciones definidas como adquisiciones incluyen cinco que tienen que ver con nosotros mismos y cinco que tienen que ver con nuestro entorno.  Las cinco adquisiciones que tienen que ver con nosotros mismos son que hemos nacido en medio de una cultura avanzada, que hemos sido dotados con agudas facultades físicas y mentales, que tenemos un sentido de los valores morales, que hemos mantenido nuestro entendimiento espiritual, y que sentimos reverencia por las cosas espirituales.

Las cinco adquisiciones que se relacionan con nuestro entorno consisten en nacer en un lugar donde ha aparecido el Buda, donde él ha hecho el regalo de las enseñanzas, donde sus enseñanzas aún están vivas, donde estas son continuadas por comunidades religiosas, y donde estas comunidades son sensibles y compasivas con respecto al sufrimiento de otros. 

Si no tenemos sensibilidad moral o espiritual, si dedicamos nuestro tiempo y energía a la consecución de distracciones y objetivos mundanos y no tenemos interés en buscar soluciones a nuestras incertidumbres humanas, entonces nuestro cuerpo humano no puede definirse como preciado.  Pudiésemos tener un esporádico entusiasmo por objetivos espirituales e involucrarnos en algunas actividades beneficiosas, pero si nuestras mentes no son consistentemente orientadas hacia actividades beneficiosas, somos volubles, poco confiables y a largo plazo, de ningún beneficio para nosotros o los demás.

Somos considerados como teniendo un preciado cuerpo humano sólo cuando sinceramente escuchamos las enseñanzas budistas y contemplamos el significado de lo que hemos escuchado.  Incluso eso no es suficiente por sí mismo.  El significado debe tiene que hacer un impacto en nosotros de modo que nos transformemos a través de nuestras prácticas espirituales y podamos marcar una diferencia en las vidas de otros.

Si nuestro compromiso espiritual es tan inquebrantable como una montaña, nuestro cuerpo humano puede convertirse en un vehículo que sostiene todo lo preciado y valioso en la vida.  Mientras algunas personas puede que sostengan tan sólo algo de estas cualidades, otros pueden llegar a ser vehículos apropiados para realizar el completo potencial de sus libertades y adquisiciones. 

Por lo tanto, debemos aspirar a comprometernos con nuestras prácticas espirituales sin demora y concentrarnos en disminuir las distracciones temporales de la vida mundana.

Meditación

Siéntese cómodamente sobre el cojín, tome refugio en Las Tres Joyas y haga surgir el corazón iluminado, luego imagine que su cuerpo posee todos los atributos necesarios para el logro de la iluminación.  Ver a su preciado cuerpo humano como algo que recién acaba de descubrir y finalmente llega a apreciar. 

Contemple su excepcional buena fortuna al haber encontrado un maestro(a) que puede impartirle instrucciones espirituales. Luego piense que aún cuando usted haya encontrado a ese maestro(a), no es fácil llegar a aplicar esas enseñanzas en su vida diaria.  Tampoco es fácil mantener la resolución de avanzar en el camino espiritual. 

Si usted desea realizar la profundidad de estas libertades y adquisiciones por sí mismo, usted debe mirar a su preciado cuerpo humano y pensar: “Yo voy a utilizar este cuerpo orientando mi mente hacia el Dharma. Yo voy a hacer esto escuchando las enseñanzas budistas y luego aplicando las enseñanzas a las circunstancias de mi vida.”  Concluya la meditación dedicando cualquier mérito que haya acumulado al beneficio de todos los seres sintientes.

La dificultad de obtener un precioso cuerpo humano

La posibilidad de obtener estados nobles y elevados de ser existe sólo porque nosotros poseemos un preciosísimo cuerpo humano que está integrado con las ocho libertades y las diez  adquisiciones. No debemos desperdiciar esta oportunidad permitiendo que se nos vaya el tiempo sino practicar diligentemente y generar una sensación de alegría.  Es muy importante que surja la alegría cuando hacemos esta contemplación. 

Debemos aprender a apreciar cuán bendecidos somos con las oportunidades que tenemos, en lugar de pensar que otras personas son mejores que nosotros, proyectando nuestras oportunidades hacia el futuro perdiendo el momento presente.  Los años pasan muy rápido si no estamos atentos, y estas oportunidades pueden muy bien perderse junto con ellos.  En vez de encontrar faltas en nosotros mismos, debemos generar alegría y entusiasmo acerca de nuestra presente buena fortuna y orientar nuestra tendencia hacia la proyección mental respecto a nosotros mismos y nuestras vidas en una dirección positiva.   Por ejemplo, en lugar de pensar: “Alguien siempre es mejor que yo” o “Yo estoy demasiado gordo” o “Estoy vieja e indeseable”, debemos pensar: “Yo soy una buena persona y tengo la capacidad de alcanzar la iluminación en esta vida.”

Lo que pensamos tiene un enorme poder para influenciar cómo percibimos, interpretamos y reaccionamos a las cosas. También determina la clase de cosas que nos sentimos motivados a alcanzar e incorporar en nuestras vidas.  Si apreciamos nuestras oportunidades de esta manera positiva, nuestra inspiración para escuchar y seguir las enseñanzas e involucrarnos en meditación sólo puede incrementarse. 

De hecho, todo lo que hacemos en nuestras vidas se volverá más significativo. Debemos involucrarnos en esta jubilosa meditación sobre nuestra gran buena fortuna una y otra vez.  Todo el que ha practicado el camino espiritual y alcanzado realización espiritual e iluminación lo ha hecho capitalizando sobre la preciosidad de su cuerpo humano y generando una sensación de convicción y alegría con respecto a sus oportunidades.

Meditación

Ubíquese en posición de meditación, tome refugio y genere bodhichitta.  Luego sienta una sensación de alegría por su preciosísimo nacimiento y afortunadas circunstancias.  Contemple todos los atributos positivos que usted posee en términos de las ocho libertades y las diez adquisiciones y bríndese a sí mismo un feedback positivo respecto a estas cualidades. 

Piense: “Soy tan afortunado(a) al ser bendecido(a) con estas libertades y adquisiciones. Dispongo de tantas oportunidades para cultivarme y transformarme y poder hacer por otros una positiva contribución a través de mi aplicación a la práctica espiritual.  Soy en verdad bendecido(a) con una estupenda buena fortuna y debo dedicar este cuerpo al cultivo del Dharma.” 

Mientras piensa de esta manera, es crucial hacer surgir alegría en su mente por sus oportunidades tan difíciles de obtener y pensar profundamente acerca de la verdad de su situación.  Concluya esta meditación haciendo esta aspiración: “Por beber el néctar de todo lo que es noble y bueno, que todos los seres se liberen de las insignificantes distracciones y purifiquen sus emociones conflictivas.”  Luego dedique el mérito al bienestar de todos los seres.                                                                                                                                                           

La naturaleza del samsara es tal que nunca podemos estarnos quietos en un mismo lugar durante ningún tiempo. Estamos constantemente en movimiento, tanto en esta vida como en las sucesivas encarnaciones que definen la existencia cíclica.  No importa dónde estemos temporalmente estacionados, nunca lograremos trascender la condición samsárica o liberarnos del sufrimiento, la pérdida, las carencias y del siempre presente miedo a la muerte, a menos que con determinación hagamos un esfuerzo por transformarnos a nosotros mismos en el camino espiritual. 

El tiempo que nosotros tenemos en esta vida es muy corto.  Si la vida consistiese en nada más que nuestros intereses mundanos, no sería para nada, de ninguna significación.  Creamos o no en el renacimiento, lo más importante es hacer lo más que podamos de esta vida. Tenemos en verdad que pensar profundamente acerca de esto si queremos una vida fructífera. 

Si nosotros simplemente nos volvemos más viejos y morimos, no habremos logrado nada.  Si, por el contrario, podemos transformarnos a nosotros mismos y hacer algo por ayudar a otros, habremos hecho una positiva contribución a nuestro mundo.  Si el renacimiento es una realidad, como el Buda dijo que lo es, nos moveremos hacia la liberación del samsara, ya sea en esta vida o en la próxima.

Impermanencia

Es absolutamente esencial realizar esta meditación sobre la impermanencia como preliminar a nuestra práctica diaria, porque incluso si somos lo suficientemente afortunados como para tener un preciosísimo cuerpo humano, aún así ese cuerpo es mortal y se puede perder fácilmente.  Si nosotros realmente examinamos nuestro cuerpo descubriremos que carece de esencia inmutable y que de hecho es más frágil que cualquier otra cosa física.  Se parece más a una burbuja que a una roca.

La impermanencia no es algo sobre lo que debamos tener algún tipo de dudas, ya que su veracidad es incuestionable. Todos tenemos que morir, y es imposible predecir el momento de nuestra muerte. Si fallamos en darle el uso apropiado a nuestro cuerpo mientras continuamos estando vivos, no tendremos absolutamente ningún control sobre lo que le sucede en el momento de nuestra muerte. 

Es tan sólo nuestra práctica espiritual la que nos ayudará en el momento de la muerte, ya que el dharma nos proporcionará ambos, el coraje y la paz mental para enfrentar nuestra muerte cuando llegue el momento y determine nuestras experiencias y la dirección en el estado postmortem. Aún más, si le hemos dado un mal uso a nuestro cuerpo e incurrido en generar karma negativo, entonces el sufrimiento y el dolor serán nuestro capital en vidas futuras.  El reconocer estos hechos generará una enorme motivación para practicar el dharma.  Cualquier clase de consuelo o de nutrimento que nos demos a nosotros mismos debe por lo tanto hacerse con la visión de que nuestro cuerpo es una ayuda para nuestro crecimiento espiritual en vez de algo que tenemos. 

La muerte siempre está presente

Nadie en el mundo conocido ha podido alguna vez escapar de la muerte.  Las amenazas internas y externas a nuestras vidas están siempre presentes.  Externamente existen las armas mortales, el fuego, los desastres naturales y los accidentes, e internamente, existen enfermedades corporales y trastornos mentales. 

También podemos morir por mandato del estado, por un enemigo o por un asesino.  Si no reflexionamos acerca de nuestra mortalidad de esta manera, nuestra vida simplemente se escurrirá.  Aún cuando hemos sido afortunados de no caer víctimas aún de ninguna de las innumerables causas y condiciones que nos amenazan, la muerte puede llegar en cualquier momento del día o de la noche. De hecho, el que estamos vivos o muertos es con frecuencia determinado por un instante.

Aún cuando todas las criaturas vivientes tienen que morir, su disolución física no significa el verdadero final.  La muerte simplemente quiere decir que la consciencia de uno se desconecta del cuerpo.  Esa consciencia continúa un curso que está predeterminado por la propia herencia kármica.  En luz de este hecho, debemos comparar nuestras vidas con el fluir de un río. 

Ninguno de los ríos del mundo, permanecen en el mismo lugar; algunos son largos y algunos cortos, y mientras que toman diferentes cursos, ultimadamente, todos ellos terminan en el océano. De igual modo, todas nuestras vidas terminan en la muerte.  Aun cuando no existiese una amenaza inminente sobre nuestra vida en este momento, esto no garantiza nuestra longevidad.  Circunstancias imprevistas puede que estén justo a la vuelta de la esquina.  Incluso si ninguna repentina circunstancia nos ataca, el tiempo que separa ayer de hoy es tan sólo un instante. De igual manera, que el día cambia a la noche, y la noche al día, nuestras vidas son inestables y pasan cual destello.

Meditación 1

Asuma la posición de meditación, tome refugio en Las Tres Joyas y genere un corazón iluminado.  Piense: “si incluso todas las galaxias eventualmente se disolverán ¿cómo voy a pensar que un simple individuo como yo no va a morir?  Incluso seres humanos superiores a mi tuvieron que morir, sin contar la infinita cantidad de criaturas sintientes que han muerto hasta ahora.  Nadie puede escapar a la muerte.

Se dice que ni siquiera los dioses son inmortales. Ninguna de las criaturas que viven en la tierra, bajo la tierra o en el mar y el cielo pueden escapar de la muerte.  Incluso el sol y la luna y todos los continentes de esta tierra perecerán un día.  De hecho, este preciosísimo cuerpo es tan frágil que mi muerte se volvió inevitable tan pronto como nací.  Mi cuerpo no permanece el mismo ni por un solo instante y puede desintegrarse tan rápido como una burbuja.”

Meditación 2

Seguidamente, medite sobre el hecho de que su cuerpo es un producto de causas y condiciones.  Debido a que todo lo que es causado está sujeto a la impermanencia, y todo lo que es impermanente perecerá, usted experimenta toda clase de tormentos mentales, emociones conflictivas (kleshas) y pensamientos discursivos cuando no se relaciona con su cuerpo de manera apropiada.  

En lugar acerca de su cuerpo como algo que usted posee y necesita proteger y de allí en adelante desarrollar puntos de vista equivocados que sólo incrementan su agitación mental, vea su cuerpo como un instrumento en el camino espiritual. Piense: “Le daré un uso constructivo a este cuerpo y entrenaré mi mente para alejarme de esta incesante agitación.”

Meditación 3

Aún cuando el tiempo no permanece estático, usted dispone de la comodidad y por lo tanto de la oportunidad para hacer algo que será de beneficio para ambos, tanto para usted como para otros.  Esto solamente puede ser logrado siguiendo el camino espiritual.  Si usted falla en hacerlo, siempre estará atado a la existencia cíclica y nunca tendrá ninguna libertad de movimiento. 

La resolución de hacer de su vida algo que tenga sentido y que sea realmente significativo tiene que venir de las profundidades de su ser, de modo que pueda refrenarse de entregar su vida a cosas mundanas.  Reflexione: “El momento de mi muerte es incierto, y también lo es su causa.  No voy a perder mi tiempo quedando atrapado en objetivos superficiales que solo brindan alivio temporal.”

Meditación 4

Si usted evalúa su situación apropiadamente, reconocerá que sus circunstancias son únicas porque usted tiene un preciosísimo cuerpo humano y contacto con tradiciones espirituales vivas de las cuales extrae guía e inspiración. En esta meditación, compare su cuerpo con un barco, las enseñanzas con las habilidades náuticas y a usted con el capitán del barco. Cuando todos los tres ingredientes esenciales están presentes de esta manera, sería muy decepcionante no aprovechar esta situación única.   

Si usted no pone empeño y esfuerzo en lograr liberarse del samsara, usted sólo se habrá engañado a sí mismo, y allí no habrá nadie más a quien responsabilizar de eso sino a usted.  Por lo tanto, contemple lo siguiente: “Mi preciosísimo cuerpo humano va a decaer, envejecer y después se perderá.  Voy a utilizarlo como un barco para cruzar el océano del samsara. 

Las enseñanzas y las instrucciones espirituales que recibo constituyen las habilidades náuticas para cruzar estas aguas turbulentas de increíble dolor y sufrimiento.” Concluya su meditación dedicando al beneficio de todos los seres, cualquier mérito que pudiese haber acumulado.

Los defectos de ignorar la impermanencia

El defecto fundamental de la condición humana es la flojera general, la complacencia, y la pasividad que nos impide involucrarnos en la auto-reflexión.  Como resultado de esto, somos llevados por los sucesos externos de este mundo, pensando constantemente acerca de ganar, de mantener nuestra proyectada autoimagen, e incurriendo complacientemente en la rabia, el odio, la envidia, el orgullo, etc. etc. 

Nos volvemos codiciosos y tratamos de atrapar todo aquello a lo que podamos ponerle las manos encima, mientras vamos creciendo cada vez más desmotivados, ansiosos y argumentativos. Si pasamos nuestro tiempo de esta manera, no habrá posibilidad de escape del constante tormento de las fuerzas samsáricas.  Irónicamente, aún cuando quedamos totalmente atrapados en la consecución de esos limitados objetivos, la mayoría de ellos permanecen sin llegar a realizarse debido a la agitación y la confusión que surge de nuestros estados mentales. Tenemos que preguntarnos a nosotros mismos cuánto más fracaso es dejar de ir tras los verdaderos objetivos en nuestras vidas.  Nuestro objetivo ulterior debe ser poner punto final a este incesante tormento samsárico, y debemos motivarnos a nosotros mismos en esa dirección.

Meditación

Asuma la posición de meditación, luego tome refugio en Las Tres Joyas, genere un corazón iluminado y motívese contemplando la impermanencia de esta manera: “Los budas anteriores alcanzaron sus objetivos espirituales como resultado de sus propias motivaciones.  Antes de llegar a ser budas, ellos también fueron seres humanos ordinarios.  Es tan solo como resultado de mi propia flojera que he permanecido como un ser humano común y corriente. 

Ha habido numerosos budas que no han estado en una mejor posición que en la que me encuentro y, sin embargo, ellos pudieron alcanzar el fruto final del camino espiritual.  Por lo tanto, es debido a mi propio karma que aún continúo deambulando en el samsara.  Ahora me dedicaré con fervor a liberarme de esta condición.  Hasta que alcance mi objetivo, estoy viviendo en tiempo prestado porque la vida es muy corta e incierta.”  Una vez más, concluya la meditación dedicando el mérito al beneficio de todos los seres.

Es tan solo contemplando la impermanencia que nos volvemos lo suficientemente reflexivos como para reconocer tras cuáles cosas vale la pena  ir y cuáles no.  También aprendemos a ver exactamente de dónde surgen nuestras confusiones porque nuestras experiencias de insatisfacción y frustración provienen inicialmente de la falta de reflexión. 

Cuando comencemos a pensar de esta manera, habrá menos probabilidades de invertir nuestro tiempo de manera irreflexiva; tampoco tendremos la tendencia a involucrarnos en peleas, argumentaciones y conflictos sintiéndonos constantemente amargados, bravos y vengativos hacia otros, o involucrándonos en pensamientos y emociones negativas. 

Si se entienden apropiadamente, las enseñanzas sobre la impermanencia tienen un efecto tal de sanidad, como si uno se hubiese despertado de un sueño.  Nuestra forma de abordarlo todo con lo que nos relacionamos, propiedades materiales, amistades, conocidos y familiares, también cambiará.  Como resultado, ya no nos sentiremos afligidos por el temor de perder lo que tenemos o por no obtener lo que deseamos. 

Nuestras reacciones extremas hacia las cosas irán mermando porque llegaremos a darnos cuenta de que es solo nuestra actitud la que se endurece y se embrutece a medida que pasa el tiempo; las cosas mismas nunca permanecen iguales. 

En otras palabras, cambiamos muy poco en nuestro mundo a través de actitudes irreflexivas.  Nosotros simplemente metemos nuestra mente en una camisa de fuerza, lo cual restringe nuestro involucramiento en la vida y asegura que continuemos indefinidamente en una dirección negativa y alienada.  A través de perseverar con esta meditación en la impermanencia, comenzamos a darnos cuenta de que nuestras mentes samsáricas están fuera de sintonía con el mundo. 

Como resultado, nuestros enraizados hábitos mentales comienzan a aflojarse y nuestra mente se vuelve más trabajable, moldeable y adaptable al entrenamiento. Es solo llegado este punto que nuestra mente se abre verdaderamente a la transformación espiritual. Como resultado de este aflojamiento y transformación, comenzamos a ir por la vida con una sensación de liviandad, dormiremos con tranquilidad, nos levantaremos con facilidad, nos moveremos con naturalidad y nos sentaremos con comodidad.  Nosotros incluso renaceremos con facilidad después de morir, y lo más importante de todo, podremos practicar con facilidad e introducirnos en diversos estados mentales espirituales de manera cómoda y fácil, sin problemas. Resumiendo, todo dejará de ser una fuente de dificultad.

Lo insatisfactorio del samsara

Habiéndonos dado cuenta de que la vida humana es preciosísima e impermanente, tenemos que comprender a fondo que la condición samsárica es la fuente de nuestro dolor y sufrimiento.  El samsara no nos proporciona ninguna sensación real de comodidad y seguridad.  La existencia condicionada es efímera, y a menos que hagamos algo al respecto, continuaremos experimentando toda clase de sufrimientos. 

Las enseñanzas budistas identifican tres clases de sufrimiento: el sufrimiento del sufrimiento, el sufrimiento del cambio y el sufrimiento de la existencia condicionada. Estos tres engloban toda la insatisfacción y dolor en el samsara. En esta meditación, debemos recordarnos de los sufrimientos del samsara y valorar seriamente los beneficios de hacer algo para trascender la condición samsárica. 

Si no lo hacemos, las causas y condiciones que hacen surgir estas dolorosas experiencias nunca cesarán, y mientras estén presentes, nosotros sufriremos las consecuencias.

La mayoría de nosotros nunca le presta atención a las cosas que hacen posible la paz, el bienestar  y la felicidad, ni tampoco a qué es lo que causa aquello que se les opone. Como resultado, no sabemos qué hacer para promover nuestra felicidad y evitar aún más experiencias dolorosas.  Todo ser desea felicidad, sin embargo, sabemos que todo ser es infeliz en uno u otro aspecto. 

A pesar de nuestro deseo de felicidad, nos la arreglamos para hacer lo contrario de lo que es beneficioso para nosotros al no estar atentos a nuestros comportamientos mentales y físicos.  Si no reflexionamos acerca de estas cosas y hacemos un esfuerzo por lidiar con nuestras emociones conflictivas, continuaremos siendo esclavos de nuestras indómitas mentes.

Permitir de esta manera que nuestras mentes nos priven de cualquier satisfacción genuina y felicidad  es sacrificar mucho por muy poco.  Permitirnos a nosotros mismos constantemente ser embaucados de esta manera es resultado de la ignorancia. Nuestras ideas distorsionadas respecto a sujeto y objeto son las que propician el surgimiento de nuestras emociones conflictivas creando los comportamientos malsanos y destructivos que contribuyen a nuestra infelicidad.

Meditación 1

Asuma la posición de meditación, tome refugio en Las Tres Joyas y genere un corazón iluminado.  Mientras usted se encuentre atrapado en la existencia cíclica, nunca se liberará del tormento mental causado por sus emociones conflictivas.  Infinidad de cosas, desde las más elementales a nivel físico hasta un nivel mental muy personal, pueden ser las causas de la incomodidad si, incluso una breve experiencia de dolor nos resulta intolerable, ¿cuánto más lo será  la suma total de sufrimiento samsárico, sin ninguna posibilidad de fin en perspectiva?   

Genere una profunda sensación de tristeza al no haber encontrado una salida a su condición y piense: “El sufrimiento que experimento es como encontrarse atrapado en una casa ardiendo, como ser devorado por animales salvajes o ser colocado en prisión por el estado.  Estoy atrapado(a) en una situación muy dolorosa y desagradable.  No he podido encontrar la forma de escapar de ella. 

Estos pesares y sufrimientos son muy grandes como para enumerarlos, porque cualquier cosa y todo puede ser causa de dolor.  Este estado samsárico es como ser consumido por emociones conflictivas que son como fuegos desbocados donde nada logra controlarlos.”

Meditación 2

Contemple la siguiente serie de pensamientos, los cuales se basan en el deseo de felicidad.  Siendo que los seres estamos habituados a actuar impulsivamente, nunca experimentamos prolongados períodos de paz.  Nos encontramos en este predicamento debido a nuestra falta de reflexión acerca de lo que es beneficioso y lo que es dañino. 

Por lo tanto, piense: “Todos los seres que se encuentran en el estado samsárico no son diferentes a mi.  Ellos también están sufriendo, y ellos también desean ser felices. Como yo, ellos no entienden las verdaderas causas de felicidad.  Ellos acaban creando más sufrimiento para ellos mismos en su búsqueda de felicidad, mientras creen que están haciendo algo para mejorar su situación. 

Nuestro comportamiento es como el de una polilla que se quema debido a su atracción por la flama.  O como el venado salvaje que es aniquilado por los cazadores a través de su atracción hacia el sonido de la flauta.  O como la abeja atrapada dentro de la flor debido a su atracción por el polen.  O como el pez atravesado por el anzuelo a través de su atracción por la carnada del pescador. 

O como el elefante, quien no tiene enemigos naturales en medio de la naturaleza, pero queda atrapado en un pantano debido a su atracción por los baños de lodo.  De la misma manera, los seres sintientes son constantemente engañados por las mismas cosas que incrementan su sufrimiento.”

Meditación 3

El sufrimiento existe dondequiera que existan seres vivientes, de modo que mientras perdure la existencia, allí habrá sufrimiento.  Reflexione: “El sufrimiento acompaña al tener una mente.  He vivido muchas vidas anteriormente y viviré muchas vidas aún.  Es imposible contar el número de vidas que ya he tenido, y es imposible contar el número de vidas que tendré en el futuro.  A menos que haga algo acerca de esto ahora, tendré que experimentar los desagrados del samsara una y otra vez sin respiro. 

Incluso si renazco en medio de circunstancias más privilegiadas, aún así continuaré experimentando el sufrimiento de la separación, el sufrimiento de no obtener lo que quiero, el sufrimiento de entrar en contacto con aquello que no deseo, etc. etc.   Cualquier clase de placeres que experimente serán tan solo temporales y ultimadamente, sin ninguna consecuencia.  Por lo tanto, a menos que yo haga algo acerca de esto ahora, no habrá posibilidad de escape.”

La mente y los eventos mentales

A fin de poder apreciar hasta que extremos nos hemos acostumbrado a esta situación insatisfactoria y hasta qué punto perpetuamos nuestro confinamiento, es crucial adquirir cierta comprensión de las funciones de nuestra consciencia ordinaria.  Después de todo, es nuestra mente la que percibe ciertas cosas como placenteras, desagradables o neutrales, y como resultado se generan experiencias agradables, desagradables y dolorosas o indiferentes. 

Todo lo que experimentamos depende de las actividades de nuestra consciencia de esta manera.  En la psicología budista, la consciencia tiene tres aspectos diferentes: el primero es el aspecto sensorial, el cual está estrictamente relacionado con las consciencias sensoriales de nuestra vista, oído, olfato, gusto y tacto.

El segundo es el aspecto intencional, es decir, cómo nuestra mente se vuelve consciente de los objetos con los que hace contacto a través de los sentidos.  El tercero es el aspecto cognitivo, el cual piensa, recuerda y reflexiona.  La consciencia sensorial es neutral y simplemente aprehende algo en el mundo fenoménico. 

La consciencia intencional inmediatamente enfoca un objeto y lo concientiza como esto o aquello.  Este aspecto de la consciencia simplemente va dirigido a los objetos de manera general, sin discriminar entre las especificidades de los objetos individualmente, pero de esa percepción surge automáticamente una fijación mental. 

Es el aspecto cognitivo de la consciencia que es atraído o rechazado por lo que se aprehende a través de nuestras impresiones sensoriales, porque todo lo que experimentamos es seleccionado e interpretado por este aspecto de la mente.

Las insatisfacciones del samsara son causadas por las interacciones y las reacciones de estos tres aspectos de la mente, porque a través de ellos nosotros nos damos cuenta o comprendemos y esto causa nuestras diferentes respuestas emocionales. Estas respuestas emocionales pueden dividirse en tres tipos: deseo excesivo, rechazo excesivo e ignorancia.  Aún cuando son descritos como funciones diferentes, estos tres aspectos de la mente operan casi simultáneamente y al unísono; ellos están siempre presentes en cada momento de cognición.

Estos aspectos de la consciencia hacen que surjan los eventos mentales.  Son estos eventos mentales los que se vuelcan sobre los eventos específicos de nuestra experiencia.  Los aspectos primarios de la mente se vuelcan sobre los objetos de la consciencia, y los eventos mentales se vuelcan sobre los eventos específicos de esa experiencia.  Aún cuando la mente y los eventos mentales pueden ser distinguidos de esta manera, ellos realmente ocurren al mismo tiempo. El punto fundamental es primero hay cognición, y luego un acto mental en respuesta a esa cognición. 

En términos de nuestra experiencia, cualquier cosa que percibimos como fuente de placer propiciará el surgimiento del deseo; cualquier cosa que percibamos como fuente de desagrado propiciará el surgimiento del rechazo; y cualquier cosa que percibamos como ninguno de los anteriores, propiciará el surgimiento de la ignorancia. 

Con el tiempo nuestra tendencia a interpretar las cosas de esta manera condiciona la mente a percibir ciertas cosas automáticamente como dolorosas y otras cosas como placenteras.  Estas interpretaciones específicas gradualmente invaden nuestro continuo mental, de modo que cada vez que cierto objeto es percibido, nosotros inmediatamente lo asociamos con sufrimiento o placer. 

Esto se aplica a todo, desde los simples procesos de percepción hasta más complejas interacciones con el mundo exterior.  Por ejemplo, si usted percibe a alguien como una persona atractiva, usted experimentará deseo sexual hacia el o ella, mientras que alguien percibido como amenazador propiciará el surgimiento del rechazo.

Cuando nuestras reacciones a las cosas se vuelven habituales de esta manera, ellas se desarrollan como disposiciones que se vuelven parte de nuestros rasgos de carácter  y personalidad.  Las semillas kármicas son sembradas en nuestro continuo de consciencia a través de la interacción de la mente, el objeto y el significado que nosotros adjuntamos a ese objeto. 

Esta dualidad fundamental de la mente y el objeto hace que surja la percepción de uno y otro, y nuestras acciones físicas, mentales y verbales reflejan como resultado esta interpretación habitual. También es fundamental entender que nuestras discriminaciones son invariablemente motivadas por las emociones conflictivas del deseo excesivo, odio, e ignorancia.  Es la combinación de nuestra mente y los eventos mentales –o las discriminaciones y las emociones conflictivas- lo que causa las insatisfacciones del samsara.

Esta descripción de la forma en la que funciona la mente no se aplica a los seres iluminados, porque los seres iluminados aprehenden o perciben  las cosas de manera inmediata, directa, no de la manera dualista descrita anteriormente.

Nosotros sólo manifestamos estos tres aspectos de la mente porque percibimos todo de manera dualista.  Los seres iluminados operan desde la verdadera compasión, donde ellos ya no distinguen entre ellos y los otros sino simplemente responden a las necesidades de otros desde la genuina intención de aminorar sus sufrimientos.  Es esta actitud compasiva la que más necesitamos cultivar en nuestras acciones y pensamientos. 

Meditación

Ubíquese en meditación, tome refugio, y genere un corazón iluminado. Usted necesita ponderar la manera en la que la mente y los estados mentales propician el surgimiento de las fijaciones y  las emociones conflictivas de su consciencia y apreciar cómo esto condiciona y habitúa la forma dualista en la que usted se relaciona con su experiencia. Inicialmente, con una mente no entrenada, es muy difícil discriminar instintivamente entre lo que es beneficioso y lo que es dañino. 

Siendo que el sufrimiento es causado por involucrarnos en formas negativas de acción, usted debe entrenarse en reconocer formas beneficiosas de comportamiento.  Mientras usted continúe involucrándose en formas dañinas de acción, usted descenderá más y más lejos en la miseria samsárica y el terror. 

El involucrarse en acciones beneficiosas o positivas constituye una forma de ponerle fin al sufrimiento.  Sin embargo, a menos que estas acciones beneficiosas estén imbuidas de compasión, ellas no serán genuinamente beneficiosas en naturaleza. Todo lo que usted hace debe ser llevado a cabo con intención de bodhisattva pensando de esta manera: “Sólo me involucraré en acciones beneficiosas con compasión a fin de ponerle fin a las insatisfacciones samsáricas.”  Luego dedique cualquier mérito que usted haya acumulado al beneficio de todos los seres.

Trascendiendo las fijaciones samsáricas

Para los budistas, son los seis reinos de existencia lo que constituyen el reino samsárico para los migratorios seres sintientes.  Nuestro karma, sin tregua nos compele a tomar renacimiento continuamente en uno u otro de estos reinos. 

Como se mencionó anteriormente, estos son el reino infernal, el reino de los espíritus hambrientos, el reino animal, el reino humano, el reino de los semi-dioses y el reino de los dioses de larga vida; en ninguno de estos reinos podemos encontrar alivio de la implacable faena samsárica.  En el reino infernal, sufrimos debido a la paranoia mental y las ilusiones de ser perseguidos, golpeados y mutilados. El sufrimiento del infierno consiste en percibir daño potencial o actual hacia si mismo en cada cosa que transpire en la vida.  El sufrimiento de los otros reinos está en proporción con la clase de renacimiento que nosotros hemos merecido.

Los espíritus hambrientos sufren de hambre y sed irremediables; los animales sufren por la ignorancia y la tiranía; los semi-dioses sufren a consecuencia de los celos y las peleas, y los dioses de larga vida, tienen que prescindir de su privilegiado estilo de vida en una inesperada e irremediable pérdida.  Cada sufrimiento que padecemos en estos reinos está en proporción directa con nuestros propios actos erróneos; el tipo de sufrimiento, la duración del sufrimiento, y su intensidad, todos resultan de las acciones físicas, verbales y mentales de nuestras vidas.

Meditación 1

Asuma la posición de meditación, vaya por refugio y genere un corazón iluminado.  Usted tiene que encontrar una salida a esta difícil y desagradable situación, porque nunca habrá alivio de la agitación samsárica en ninguno de los seis reinos.  Si usted no busca liberarse de este estado ahora, usted va a transmigrar a través del samsara indefinidamente.

No es posible alcanzar liberación del samsara a menos que usted mismo la busque activamente. Usted tiene que pensar que la condición samsárica es comparable a una prisión y que usted tiene que encontrar los medios para lograr liberarse de ella. 

La esencia de estos medios es usted mismo, y debe proceder proseguir en el camino de la liberación a partir de esa premisa.  Reflexione: “Tengo dos oportunidades.  Puedo continuar con mis viejos hábitos o puedo tratar de revertir mis inclinaciones.  Soy verdaderamente afortunado(a) al haber nacido como ser humano.  De haber nacido en cualquier otro reino o en otra situación, no tendría esta oportunidad de encontrar alivio de la condición samsárica.”

Meditación 2

Cambiar nuestros hábitos no es tan simple como ser despertado de un profundo sueño que se convirtió en una pesadilla. Así no es como despertamos de nuestro estupor samsárico.  De ser eso posible, no necesitaríamos muchos budas.  Un buda sería suficiente, porque el o ella podría simplemente despertar a las criaturas sensibles atrapadas en el sueño samsárico, una a una. 

Desafortunadamente, ni siquiera los budas tienen esa clase de poder.  La decisión de despertar es algo individual; no puede ser hecha en su nombre por otra persona de modo que reflexione: “Debo liberarme.  La liberación es algo que debo lograr.  Voy a poner todo mi empeño en lograr esta libertad.”

Meditación 3

Cada vez que se nos pide atravesar un poquito de dificultades a fin de hacer cosas que son beneficiosas para nosotros, tenemos muy poca o ninguna paciencia.  Sin embargo, tendemos a mostrar enorme paciencia hacia actividades negativas y destructivas que no deberíamos tolerar. Los budas han dicho que deberíamos avergonzarnos de esta clase de enfoques equivocados. 

Es comparable a estar en un hueco en la tierra donde el sol no puede penetrar.  Ni siquiera los rayos de un ser iluminado puede penetrar las profundidades de nuestra ignorancia, y nosotros andamos dando tumbos y cayendo por todos lados en la oscuridad.  Aún cuando los budas son capaces de proveer asistencia y guía en el camino a la liberación, si no hacemos ningún esfuerzo por escapar la oscuridad de nuestras vidas, su presencia es de ninguna utilidad para nosotros. Siendo así, medite: “Depende de mi hacer algo respecto a esto. Puedo buscar asistencia de los budas, de los bodhisattvas y otros maestros mientras continúo empeñado en encontrar liberación.”

Meditación 4

Usted no debe sentirse desanimado por la cantidad de su sufrimiento, sino entender que todo es resultado de sus propias emociones conflictivas. Existen muchas clases diferentes de emociones conflictivas; algunas son violentas y virulentas, otras más sutiles e insidiosas.  Reflexione: “Experimento esta clase de sufrimiento como resultado de mis propios enfoques equivocados, los cuales son a su vez dependientes de mis engañosos estados mentales.  Si mis engañosos estados mentales disminuyen en poder, tendrán menos influencia sobre mi cuerpo, mis palabras y mi mente, y el sufrimiento que experimento decrecerá de acuerdo con eso.”

Meditación 5

Para trascender el sufrimiento, usted tiene que lidiar con sus emociones conflictivas porque el sufrimiento solo decrece cuando estas emociones son removidas. Reflexione: “Prestar atención a mis estados mentales me ayudará a encontrar alivio de los dañinos estados que alimentan mis emociones conflictivas, de ahora en adelante, me relacionaré con mi experiencia de manera diferente.  Prestaré atención a mi comportamiento, a cómo utilizo las palabras, y también a los pensamientos y emociones que surgen en mi mente. 

Hago el voto de cruzar las turbulentas aguas del sufrimiento samsárico y alcanzar la orilla de la paz nirvánica, y alcanzaré este objetivo involucrándome en las prácticas espirituales apropiadas.  Haré uso de mis prácticas espirituales día y noche para mi beneficio y el beneficio de otros.  Que pueda acumular el mérito necesario y la sabiduría para alcanzar la budeidad.” Concluya esta meditación dedicando el mérito al bienestar de todos los seres sintientes.

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Para involucrarnos genuinamente en actividades iluminadas en vez de simples acciones morales beneficiosas tenemos que hacer algo más que buenos trabajos. La verdadera causa del samsara no está en que no nos involucremos en acciones beneficiosas, sino que no generemos sabiduría.  Además de la compasión, necesitamos cultivar sabiduría, ya que es esta la que corta a través del corazón de nuestra condición existencial.  De hecho, la verdadera compasión sólo puede surgir a partir de la sabiduría, porque sin una comprensión de la vacuidad (shunyata), siempre estaremos atados a la percepción dualista de nosotros mismos y de nuestro mundo.

La sabiduría surgirá sólo si realizamos que las cosas que tomamos por reales y substanciales no lo son para nada.  Todos nuestros hábitos negativos y puntos de vista distorsionados surgen a partir de no comprender cómo son verdaderamente las cosas y de aferrarnos más bien a cómo estas aparecen.  Así es como malinterpretamos todo.  Esta fijación hace surgir la creencia de que nuestros constituyentes psicofísicos constituyen el ser y a la interpretación equivocada de que los objetos percibidos a través de las consciencias de nuestros sentidos son reales y substanciales.

Esto a su vez perturba la mente y hace que surjan pensamientos discursivos y emociones conflictivas, a lo que siguen formas negativas de comportamiento, de modo que eventualmente somos conducidos nuevamente a nuestras experiencias de sufrimiento e insatisfacción y a más producción de pensamientos discursivos y emociones conflictivas. 

Es tan sólo realizando la naturaleza de la mente y la naturaleza de las cosas que podemos revertir esta tendencia descendiente hacia la existencia samsárica.  De esa realización surgirá una percepción directa de la luminosa, espontáneamente surgida sabiduría que es penetrante por naturaleza.  Esta sabiduría se manifiesta de manera incesante, sin ser maquillada por las nociones dualistas de sujeto y objeto.  Es tan sólo el fallar en reconocer este luminoso estado lo que nos ha conducido a nuestros enredos en las fijaciones dualistas que crean nuestros sufrimientos samsáricos. 

Si deseamos poner fin a las insatisfacciones del samsara, tenemos que poner fin a nuestros autoengaños.  No debemos equivocarnos acerca de esto: mientras persistan nuestros autoengaños, nuestro sufrimiento samsárico continuará incesantemente.  Por lo tanto, es imperativo que podamos aprehender la naturaleza de las cosas como libre de existencia inherente y realizar que no hay sujeto existente por sí mismo ni objeto que sea ultimadamente real.

Causa y efecto, kármicos

Aún cuando el sufrimiento es un aspecto totalmente presente en la condición samsárica, los individuos lo experimentan de manera única y personal. A fin de poder entender la variedad de ambos, la del sufrimiento y la de la felicidad temporal, tenemos que investigar la noción de causa y efecto kármicos.

Cada individuo conlleva su propio historial personal de predisposiciones kármicas, tendencias y huellas. Son estas huellas y tendencias las responsables de la variedad de nuestras experiencias individuales. En otras palabras, nuestros sufrimientos particulares tienen que ser entendidos en relación con la causa y el efecto kármicos, porque nosotros no tenemos experiencias específicas por accidente o por azar. 

Todo el conglomerado de nuestras experiencias depende de causas kármicas y condiciones en nuestros continuos mentales. Bien sea que estemos en el estado condicionado del samsara o, en el estado incondicionado del nirvana, esto depende completamente de nuestras acciones. 

A su vez, la acción depende de la mente. Nuestro karma debe ser visto como un escultor que modela los detalles de nuestra existencia o como una sombra que siempre nos acompaña. No podemos compartir nuestro karma con ningún otro ser, de la misma manera que nuestras experiencias físicas, sean estas dolorosas o agradables, son nuestras solamente. Revertir nuestro flujo kármico también es extremadamente difícil.  Tiene la fuerza de una cascada y puede elevarnos o sumergirnos en las profundidades de la desesperación.  En ese sentido, el karma es como el máximo tirano.

Los ocho niveles de consciencia

A fin de poder entender la causa y el efecto kármicos desde la perspectiva de nuestra propia experiencia personal del sufrimiento, se requiere que profundicemos en el funcionamiento de nuestra consciencia.  De acuerdo con la teoría yogacara, existen ocho niveles de consciencia que operan en la mente samsárica.

Los primeros cinco niveles se relacionan con las facultades de las consciencias de los sentidos (vista, oído, olfato, gusto y tacto); el sexto nivel se relaciona con la consciencia empírica; el séptimo con la consciencia de la aflicción y el octavo con la consciencia básica.

Nosotros percibimos el mundo fenoménico a través de la consciencia de nuestros sentidos; discriminamos y clasificamos lo que percibimos a través de nuestra consciencia empírica; reaccionamos con excesivo deseo, aversión o indiferencia con nuestra consciencia de la aflicción, y marcamos las huellas de estas acciones y reacciones sobre nuestra consciencia básica. 

En otras palabras, todas nuestras acciones beneficiosas  y dañinas dejan huellas en la consciencia básica.  Estas son mantenidas allí y reactivadas para generar aún más potenciales experiencias de sufrimiento samsárico (si es que son huellas dañinas) o experiencias que están más en concordancia con la liberación (si es que se trata de huellas beneficiosas).

Es importante comprender, dónde residen estas huellas kármicas y patrones habituales en nuestro ser.  Esta consciencia básica es más bien inconsciente en lugar de estar consciente de sí misma porque aún cuando es la fuente de todas nuestras experiencias mentales, no se reconoce a sí misma. 

Se dice que es como un espejo, porque mientras que el espejo tiene la capacidad de reflejar diversos objetos, lo hace sin ser el mismo iluminador o transparente.  Sin embargo, mientras que este nivel de consciencia no tiene memoria de sí mismo, sí tiene la capacidad de diferenciar entre uno y otros.  

También se dice que esta consciencia básica es neutral, porque no tiende hacia ninguno de los estados mentales bien sean beneficiosos o dañinos; simplemente provee la base imparcial para que toda clase de huellas kármicas puedan enraizarse.  Esta consciencia básica tampoco tiene ninguna clase de esencia o realidad máxima; simplemente perpetúa nuestras ilusas percepciones sobre el nivel relativo, siendo el depósito de nuestras huellas kármicas y disposiciones.

Otra forma de decirlo consiste en que cuando nuestras huellas kármicas y disposiciones son completamente eliminadas, la consciencia básica desaparece junto a ellas. El mundo que percibimos a través de este filtro de la consciencia ilusoria es conocido como el mundo samsárico. 

Cuando nos embarcamos en el camino espiritual y comenzamos a dirigir nuestra consciencia hacia el logro de la liberación, nuestras consciencias como un todo entra en sintonía con la emancipación espiritual.  Es a través de la purificación de las huellas kármicas y disposiciones de la consciencia básica que nosotros alcanzamos el estado de liberación. 

Con esta revolución en la consciencia, todas las cualidades necesarias y los atributos requeridos para avanzar en el camino espiritual se manifestarán desde la naturaleza de la mente a su debido momento.  Esto conducirá a la realización de la máxima instancia del ser, la vacuidad. Las consciencias de los cinco sentidos surgen de la consciencia básica, pero son no-conceptuales en sí mismas. 

Son conscientes de las cosas tan sólo en términos de impresiones sensoriales. La consciencia básica es comparable a un espejo, y las cinco consciencias, a las imágenes reflejadas en ese espejo. 

La consciencia empírica es la que conoce de los objetos que son a su vez aprehendidos por las consciencias de los sentidos.   

Esto hace que surja el séptimo nivel –la consciencia de las aflicciones-  la cual se refleja sobre las percepciones de los seis niveles de consciencia previos y genera las diversas respuestas a los mismos.  Este nivel de consciencia de las aflicciones va inmediatamente tras cualquier forma de evento mental.

Por ejemplo, si tan sólo percibimos vagamente un objeto físico sin ninguna comprensión que la acompañe, esa percepción ocurre a nivel de consciencia básica. Si ese objeto físico es percibido y aprehendido como algo – como una mesa, por ejemplo- ese acto en particular  de aprehensión es seguido de la consciencia de las aflicciones, la cual permite que surjan toda clase de conceptualizaciones, categorizaciones, gustos, disgustos etc. etc.  Todo esto ocurre en fracciones de segundo. 

A partir de esta explicación de cómo trabajan los niveles de consciencia podemos comprender cómo creamos karma. Ya que la consciencia de las aflicciones discrimina entre las cosas como deseables o indeseables (sobre la base de las impresiones previas y los juicios que hemos guardado en la consciencia básica), las emociones conflictivas que esto genera hacen que surjan diversas clases de acciones físicas, verbales y mentales. 

Estas acciones entonces dejan más huellas kármicas en la consciencia básica, las cuales yacen aletargadas hasta que son nuevamente activadas por otras reacciones de la consciencia de las aflicciones.  También es importante notar que las huellas kármicas que son depositadas en la consciencia básica no permanecen allí sin variar; ellas también pueden aumentar o disminuir dependiendo de las condiciones existentes.

Aún cuando la consciencia básica es neutral, esto no implica que este nivel de consciencia sea un estado de pureza.  Aún está teñido por la ignorancia.  Es tan sólo el fundamento del ser lo que es puro y no contaminado.  El fundamento del ser –o la naturaleza de la mente- ha sido pura desde el principio, y este elemento hace que surja la actual posibilidad de iluminación. Este fundamento del ser es más básico a nuestra naturaleza que la propia consciencia básica. 

Es la innata pura base de luminosa bienaventuranza, de la cual surge la misma posibilidad de iluminación.  A fin de realizar este fundamento del ser, necesitamos utilizar dos formas de purificación.  Una es innata porque la naturaleza de la mente es intrínsecamente pura en sí misma, y la otra es adquirida porque nosotros continuamos necesitando purificar nuestra consciencia básica involucrándonos en diversas formas de disciplina espiritual. En este sentido, la consciencia básica por sí misma realmente no puede ser utilizada para nada como base para la liberación de la mente.

De hecho, tiene que haber una revolución fundamental de esa consciencia básica –tiene que ser transformada desde el contendor inconsciente de nuestros ilusorios estados mentales a una espaciosa e ilimitada atención que está totalmente consciente y vacía de todos sus elementos escondidos. 

La consciencia básica está sujeta a cambio y es transformada a través del agotamiento de las huellas y disposiciones que allí residen.  Sólo entonces, la consciencia básica se disipará en la espaciosa luminosidad de la naturaleza de la mente y se manifestará como prístina consciencia de sabiduría o yeshe en tibetano.    

La esclavitud kármica y las dos acumulaciones

Podemos ver que nuestra mente tiene gran cantidad de potencial.  Nos puede transportar a elevados estados de existencia o sumergirnos en los más bajos, más degradantes estados, todo como resultado de nuestro karma.  Nuestro karma dañino o perjudicial es creado por diez clases diferentes de acciones, tres de las cuales son físicas, cuatro verbales y tres mentales.  Nuestro karma beneficioso también es creado por diez acciones, las cuales son diametralmente opuestas a las acciones dañinas.

Las tres acciones físicas dañinas son matar intencionalmente, robar e incurrir en actos sexuales impropios. Las cuatro acciones verbales dañinas son mentir con la intensión de engañar, calumniar a fin de crear fricción, hablar por hablar e incurrir en pronunciar palabras hirientes.  Las tres acciones mentales dañinas son codiciar, alimentar pensamientos dañinos hacia otros y mantener puntos de vista equivocados.  El karma dañino es generado a través de estas vías, y el karma beneficioso es generado a través de sus opuestos.  Por ejemplo, en lugar de acabar con la vida de otros, las salvamos; en vez de robar, tratamos de practicar generosidad, etc. etc.

Nuestras experiencias de placer y nuestro renacimiento en elevados estados de existencia son el resultado de involucrarnos en acciones benéficas, mientras que los estados degradantes que experimentamos son el resultado de acciones dañinas o perjudiciales. 

Si nosotros experimentamos una larga vida libre de enfermedades, con una buena presencia y carisma, esto no se debe a la buena suerte sino a la consecuencia de la acumulación de karma beneficioso en nuestro pasado.  También son nuestros patrones kármicos los que determinan nuestras diferentes opiniones, cualidades y rasgos de carácter. 

Debemos depender de las acciones positivas para distanciarnos gradualmente de la condición samsárica y acercarnos más a la liberación.  Sin embargo, acciones positivas solamente no son suficientes, porque ellas sólo conducen a la acumulación de mérito. 

El mérito puede que nos conduzca a elevados estados de existencia, pero esos estados declinarán de nuevo una vez que expire el mérito acumulado. Es esencial involucrarse en las dos acumulaciones –en la acumulación de mérito y la acumulación de sabiduría- si aspiramos asegurarnos la máxima liberación de la iluminación. 

La acumulación de mérito se relaciona con el desarrollo de la compasión y surge a partir de acciones beneficiosas; la acumulación de sabiduría se relaciona con el realizar la naturaleza de la mente y surge a partir de involucrarnos en las prácticas de la meditación de la tranquilidad y la meditación de la interiorización o visión superior. Involucrarse en estas dos acumulaciones purificará las dos clases de obscuraciones de la mente conocidas como los dos velos: el velo de las emociones conflictivas y el velo de las distorsiones cognitivas.

Meditación

Ubíquese en meditación, tome refugio y genere el corazón iluminado.  Mientras estemos en el samsara, continuamente nos involucramos bien sea en sembrar semillas kármicas o recoger los frutos de esas semillas.  Debemos tratar de abandonar las acciones dañinas y las causas y condiciones que permiten que florezcan las semillas dañinas. 

Debemos tratar de involucrarnos exclusivamente en actividades que nos conduzcan a la liberación ya que, si no creamos las causas y las condiciones necesarias, no podremos nunca esperar alcanzar el fruto de la liberación. 

Algunas semillas kármicas producen frutos a corto plazo, algunas a largo plazo, y otras incluso los difieren a otro período de vida.  Sin embargo, es cierto que eventualmente llegarán a madurar. 

Contemple los beneficios de llevar a cabo acciones beneficiosas en términos de sus objetivos temporales y ulteriores y piense: “A partir de hoy, me involucraré en salvar vidas, en practicar generosidad hacia otros y sexualmente me conduciré de manera moralmente beneficiosa.

Diré siempre la verdad y me abstendré de pronunciar palabras negativas o chismorreos acerca de otros.  Cultivaré la benevolencia, los pensamientos compasivos y la visión correcta.”

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