Cuando los seres y el mundo están llenos de maldad,

transforma las circunstancias desfavorables

en camino hacia la iluminación.

Autor: no identificado

Traducción y edición: María Mercedes Márquez  

Caracas, 2005

El entrenamiento mental nos enseña a utilizar la adversidad en lugar de permitir que las desgracias nos conduzcan hasta un rincón sin respuestas. Esta tendencia a adoptar una actitud derrotista ante la adversidad es el mayor obstáculo en nuestras vidas diarias y el más grande impedimento para alcanzar nuestras metas espirituales. 

Necesitamos estar vigilantes acerca de la adopción de vías más acertadas para lidiar con nuestras dificultades y así revertir el hábito de hacernos la guerra a nosotros mismos. El responder con fortaleza, con valentía, entendimiento y apertura, contribuirá a una mayor sensación de valor personal y puede incluso ayudar a aminorar o solucionar la situación.

Así es como también aprendemos a enfrentar circunstancias desfavorables y “asumirlas como el camino”, de modo que trabajamos con nuestros problemas en vez de estar en contra de ellos.  En vista de que luchar con otros y con nosotros mismos solo aumenta nuestros problemas, necesitamos examinar continuamente nuestras respuestas negativas para ver si estas sirven algún propósito real, o si por el contrario son capitulaciones antes patrones inconscientes que habitualmente nos influencian.

No es sólo cuando las cosas salen como queremos y que las personas son amables con nosotros que podemos beneficiarnos de la relación con otros.  También podemos beneficiarnos de su presencia cuando no nos tratan bien. Este es un punto muy delicado, especialmente en occidente, donde las personas están bastante sensibilizadas a las nociones de abuso y victimización. 

Algunas veces la gente malinterpreta este aforismo como si promoviese cierta forma de explotación, como si le fuese recomendado a la víctima a que esté dispuesta a participar en la continuación de su abuso, pero esa no es la intención para nada. 

El propósito de hecho consiste en fortalecer nuestra mente, de modo que podamos salirnos de nuestro estado egotista y entrar libremente en un mundo más amplio.

Si somos cuidadosos y precisos con respecto a generar amor y compasión, esto hará de nosotros una persona significativa, con integridad, dignidad, profundidad y peso, en vez de alguien que agrega a la sensación de engrandecimiento personal de otra persona o que aumenta su propia reputación al darle preponderancia a las respuestas positivas de otros.

Dharmaraksita plantea en su texto titulado

El pavo real destructor de venenos

“Así como Él, cuando era un mono bodhisattva, rescató del pozo al pecador, de igual modo debes guiar  de manera compasiva a los malvados sin esperar alimento a cambio, incluso, en detrimento de ti mismo”.

Este aforismo tiene que ver con la compasión.  En el budismo mahayana, la compasión es identificada con “métodos hábiles” o “medios hábiles” [upaya], en vez de hacerlo con sacrificarse a sí mismo o con actos de servicio. 

Se trata de una motivación altruista mezclada con interiorización, tal y como John Schoroeder, un erudito de estudios del budismo temprano en Saint Mary´s College en Maryland lo explica:

“De manera general, upaya hace referencia a los diferentes estilos pedagógicos, técnicas de meditación y prácticas religiosas que ayudan a la gente a trascender los apegos, y también a formas en las que el budismo es comunicado a otros. 

Esto surge de la idea, de que la sabiduría está implícita en la forma como uno responde a los demás en lugar de ser un concepto abstracto del mundo, y refleja una permanente inquietud con respecto a la efectividad soteriológica de las enseñanzas budistas.”

Las enseñanzas lojong enumeran tres “métodos hábiles” que transforman la adversidad en camino al despertar:

1) el método hábil de la bodhichitta relativa,

2) el método hábil de la bodhichitta absoluta y

3) los hábiles métodos especiales. 

Debemos ser cuidadosos de no imponer una mentalidad de víctima sobre nosotros mismos cuando contemplemos cualquiera de los siguientes aforismos.

Los hábiles métodos de la bodhichitta relativa

Cuando sufrimos debido a eventos que están más allá de nuestro control, si nos vemos a nosotros mismos como víctimas, eso hará nuestro sufrimiento infinitamente peor. Ya que la mayoría de nuestras experiencias emocionales no son otra cosa que diferentes resultados de la forma como nosotros interpretamos y personalizamos los eventos de nuestras vidas, el verdadero factor en determinar cómo nos afectan las cosas es la habilidad con la que manejamos nuestras propias respuestas. 

Es fácil ver que dos individuos nunca responden de igual manera ante una situación dada, de modo que necesitamos preguntarnos, cómo es que una persona puede permanecer en gran medida sin ser tocada por un evento, mientras que otra es devastada completamente por el mismo.

La explicación yace en sus respectivas respuestas. Por ejemplo, mientras que es bastante común al principio experimentar algo de envidia cuando escuchamos acerca del éxito de alguien en un área donde nos sentimos débiles, esa experiencia nos afectará incluso a nivel más profundo si continuamos insistiendo en ella, ya que es realmente nuestra fijación la que intensifica cualquier impacto negativo.

Por eso es tan importante investigar las verdaderas causas de nuestro sufrimiento en vez de asumir que nuestras respuestas iniciales siempre son indiscutiblemente verdaderas y correctas.

 

Tal y como Chandrakirti lo plantea:

“Apego a nuestras creencias; aversión por la forma en que otro ve las cosas: todo es pensamiento”.

Una vida sin retos y dificultades sería difícilmente digna de ser vivida.  Mientras que sabemos que esto es cierto, todos tendemos a sumergirnos en la pereza en lugar de abordar la vida con una actitud valiente y expansiva. Sin embargo, incluso cuando logramos consentirnos, eso nunca parece ser suficiente, continuamos respondiendo en contra de nuestros infortunios, encontramos faltas en lo que tenemos y nos enfocamos en lo que no tenemos.

Las personas que han experimentado unos cuantos golpes y dificultades y que han aprendido a manejarlos de manera efectiva, usualmente sobreviven mucho mejor que aquellas que han sido consentidas desde el comienzo.

Es tan solo cuando domamos nuestros impulsos egotistas que podemos deshacer nuestros enraizados comportamientos y desarrollar verdadero carácter. 

Manejar las dificultades y salir de ellas como una mejor persona constituyen todo el propósito de las enseñanzas lojong, pero sólo podremos hacer eso si no estamos defendiendo nuestros egos constantemente.

Debido a que el ego no puede enfrentar las situaciones y prefiere más bien ser indulgente con los dramas emocionales y los estados mentales negativos, responsabiliza a todos los demás por sus problemas, y es en este sentido que el grado al que experimentamos dolor y sufrimiento depende de nosotros en vez de hacerlo de las circunstancias externas.

Cuando culpabilizamos a otros, solo estamos realmente dándoles poder sobre nosotros y en consecuencia, quedamos desposeídos.

Por otra parte, asumir responsabilidad por nuestras propias vidas, nos empodera y cura nuestra tendencia a victimizarnos en cualquier situación. 

El siguiente aforismo apunta a la forma en la cual manejamos la adversidad trabajando directamente con nuestra obsesión personal.

 

Recoge todas las culpas en una sola

Como seres ordinarios, somos gobernados por nuestras egoístas necesidades. Nuestros textos de historia están llenos de bien conocidas personalidades que terminaron en ruinas como resultado directo del haber mentido, de haber hecho trampa, de haber asesinado y robado.  Ellos se involucraron en servir a sus propias percibidas necesidades y deseos cuando su lujuria extrema, su codicia, celos y odios fallaron en proporcionarles la buena fortuna que estaban esperando.  

Si examinamos nuestras propias vidas, veremos que nuestros impulsos egoístas de hecho han atraído las dificultades que se nos presentan, una justa indicación de lo tonto de nuestro comportamiento.  Pudiésemos permanecer en una relación abusiva o exhibir una vergonzosa indiferencia por todos incluyéndonos a nosotros mismos.  Algunas personas incluso ponen sus propias vidas en riesgo ante la realización de sus deseos egoístas.

Mientras más absortos permanezcamos en nosotros mismos, más confundidos y ensimismados permaneceremos.  Estas confusiones son de hecho auto-engaños, porque en cierto nivel nos confundimos pensando que son estos deseos egoístas son buenos para nosotros.

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