KTCZoom 1.
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open
de Chogyam Trungpa Rimpoché
Sábado 18 de julio de 2020
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Grabar!
¡Tashi Delek. Muy buenos días para todos!
Me alegra tener de nuevo la posibilidad de compartir con ustedes algo más del precioso dharma. Estamos muy contentos porque, gracias a la colaboración de varios compañeros, el KTC pudo adquirir la licencia de Zoom, y de ahora en adelante durante un año, podremos disfrutar de sesiones “ininterrumpidas”.
Así que se les agradece mantener sus micrófonos apagados, no traer los celulares a estas reuniones, y tratar de mantenerse tranquilos en sus asientos. La sumatoria de estos factores contribuye a facilitar el desarrollo de la sesión y así, todos salimos beneficiados.
Piensen que están en una gompa virtual. De hecho, eso es lo que buscamos reproducir cuando les agradecemos a todos permanecer tranquilos y silenciosos, atentos a las enseñanzas y evitando distracciones innecesarias. De eso se trata. [Dar unos momentos de silencio para que se aquieten en sus asientos]
Karma, universo de posibilidades
1.
Este es el nombre que le hemos dado a la nueva serie de enseñanzas que estaremos comentando a partir del día de hoy. Estas fueron impartidas por el maestro tibetano Chogyam Trungpa Rimpoché durante los años 70 y 80 en los Estados Unidos, y recogidas posteriormente en el libro titulado, The future is Open [El futuro está abierto].
Rimpoché comienza diciendo lo siguiente...
“Karma es como un juego de ajedrez.
Dondequiera que te encuentres sobre el tablero en este preciso momento,
eso, es resultado de tus acciones pasadas.
Pero, cualquier cosa que vayas a hacer en el momento siguiente,
depende de la situación actual.
La situación presente ha sido, en parte, influenciada por el pasado,
pues, de otro modo no estaríamos aquí.
Pero al mismo tiempo, el presente también está influenciado por el futuro,
el cual es espacio abierto y libertad”.
C. A partir de estas palabras iniciales podemos deducir que todo depende de nosotros. Que, aun cuando la ley de causa y efecto es infalible y no podemos escapar a los resultados de nuestras acciones pasadas, en este preciso momento tenemos plena libertad para actuar, nada nos lo impide.
Lo que sucede cuando conectamos nuestra comprensión del karma con la meditación, es que esta nos proporciona una manera de liberarnos de la rueda del encadenamiento kármico, y, al menos por un momento, dejamos de crear karma futuro. Siendo así y, entendiéndolo de esta manera, el karma y la meditación nos empoderan.
Esto, por supuesto, difiere de la forma en la que muchas personas ven y se relacionan con el concepto de karma. Para algunos representa una sentencia; algo previamente determinado que no podemos cambiar.
Encima de eso, generalmente es entendido como teniendo un corte negativo, es decir que, implica sufrimiento y confusión. Esa es una visión totalmente distorsionada debido a la falta de información apropiada y de una comprensión de la forma como son las cosas.
Si, independientemente de lo que estemos haciendo, mantenemos un estado de atención al momento presente -es decir, si nos mantenemos en meditación- esa consciencia nos ayuda a dejar de incurrir en patrones negativos y libera la mente al orientarla hacia pensamientos y acciones beneficiosas.
Puede que el pasado esté determinado por nuestras acciones pasadas, -y ahí no hay nada que hacer- pero el próximo momento, el futuro, es siempre territorio inexplorado. De hecho, el futuro es abierto.
Es necesario que hagamos el esfuerzo de ubicarnos en el presente y ver las cosas tal cual son en lugar de verlas como nos gustaría que fuesen. Rimpoché identificó la tendencia a evadir el sufrimiento y buscar “nuestra propia versión samsárica de felicidad” como “materialismo espiritual”, una poderosa y destructiva fuerza en el mundo hoy, de la que nos conviene estar conscientes.
Es fundamental que entendamos que, tan pronto pensamos en “nosotros” y “ellos”, ahí tenemos karma. Esta dualidad básica de bueno/malo es el verdadero problema, pero uno que podemos resolver a través de la práctica de la meditación y del desarrollo de mindfulness, es decir, de esa clase de atención consciente, de atención y consciencia plenas en nuestra vida cotidiana.
¿Quedó claro este punto? ¿Alguien desea hacer una pregunta ahora mismo? Si lo prefieren, pueden hacerlo antes de seguir adelante.
Karma, compasión y la era de la oscuridad
2.
Cuando desarrollamos una mente inquisitiva, una que se pregunta de dónde venimos, hacia dónde vamos, quién soy, cómo soy; una clase de mente que investiga la naturaleza de las cosas, la comprensión del concepto de karma es esencial para poder entender las diferentes energías que se necesitan a fin de que la vida funcione y se desarrolle; para morir y nacer.
Todos los procesos que tienen lugar en el universo dependen de la situación del entorno del karma. Es como la atmósfera que el planeta requiere a fin de poder funcionar; para que la cosas puedan crecer. Cualquier situación está ligada por causa y efecto, depende de alguna causa y efecto.
La palabra sánscrita karma significa creación o acción. Básicamente, hace referencia a “acción”. Nos conviene entender que, por una parte, la actividad búdica, o la energía iluminada, es tenida como karma, y por otra, el samsárico patrón de la confusión, la reacción en cadena de la confusión, también es tenida como karma. De modo que, considerándolo todo, cuando hablamos acerca de karma estamos hablando acerca de “energía”.
C. La utilización del término “energía” es importante, porque facilita la comprensión del concepto de karma. El verlo como energía ayuda a la mente a relacionarse con la forma como funciona, que se trata de algo inmaterial, intangible, y que, tanto el despliegue de la energia iluminada como la reacción en cadena de la confusión, constituyen diferentes formas en las que se pone en movimiento el karma.
En el caso de la naturaleza samsárica de la confusión y, hablando desde una perspectiva psicológica, sigue diciendo Rimpoché, karma es una energía que se mueve de aquí para allá y luego se regresa. Cuando tenemos consciencia de “esto”, entonces hay consciencia de “aquello”. Al estar consciente de que existe algo como “aquello”, entonces la energía se reporta de vuelta al originador, el cual es “esto”. Esa es la definición de “dualidad”.
En este caso estamos hablando acerca de dualidad en el sentido de la “neurosis de la fijación dualista”. La fijación dualista como un proceso neurótico, es decir, como el “empeño” de ver las cosas de un modo cuando en verdad son de otro.
Por otra parte, se trata de un proceso donde hay una acción involucrada, no es algo fijo, estático, ni tampoco es un enfoque que se sostiene en una sola dirección. Esta fijación dualista es un proceso de acción, es decir, no puede permanecer enfocada en un solo punto porque está llena de vibraciones de relación.
No se trata de algo que simplemente es y ya. Por una parte, energía implica vibración, y la forma como estas vibraciones funcionan es interactuando, relacionándose con algo más.
Esta explicación nos ha parecido tan gráfica que casi podemos verla como quien ve una película. Imaginen una situación cualquiera y verán cómo funciona. La fijación dualista es nuestra forma de ver el mundo.
Así vemos las cosas: yo aquí y tu allá y a partir de allí todo es un proceso que implica acción y está cargado de vibraciones de relación, todo es comunicación, relaciones, una cosa con otra, todo un universo de relaciones.
Queda claro entonces que, el punto de partida del karma en la confusión de la situación samsárica, es la dualidad. La situación de la fijación dualista a través de la cual nos relacionamos con nosotros mismos y el mundo. Puede que tengamos la sensación de que se trata de una situación kármica grupal, pero siempre se trata de relaciones individuales.
C. Respecto a esto último, encontré una explicación de Matthieu Ricard que me gustó mucho donde dice que “las experiencias compartidas de consciencias de tipos similares, constituyen lo que llamamos “karma colectivo” y explican por qué todos vemos el mundo de manera similar, mientras que nuestras muy diferentes experiencias individuales, constituyen lo que llamamos “karma individual”.
3.
Continuando con el texto, en la tradición budista, dice Rimpoché, en el proceso de cómo se va desarrollando poco a poco el karma, para comenzar hay incertidumbre, confusión y desconcierto.
C. ¿Cuándo, creen ustedes, que se inicia esta incertidumbre, esta confusión y desconcierto?
Este es uno de esos momentos en los que quizás les gustaría que estuviese presente un Rimpoché para escuchar su respuesta. Sin embargo, si hacemos el esfuerzo, podemos encontrar una respuesta por nosotros mismos, aunque sea equivocada. No importa.
Lo crucial aquí, es hacer el esfuerzo por pensar, por tratar de discernir algo por nosotros mismos, por ser independientes mentalmente, por dejar de tener que apoyarnos en lo que dice otro maestro o maestra para luego copiar lo que ha dicho. Eso simplemente no funciona.
No queremos que ustedes fijen la tendencia a ser dependientes espirituales. [Y disculpen si les sonó muy fuerte la descripción, pero eso es lo que somos cuando no hacemos el esfuerzo por discernir y nos acostumbramos a repetir]. Pero volviendo a la pregunta, ¿cuándo, creen ustedes, que se inicia esta incertidumbre, esta confusión y desconcierto? Piensen acerca de eso durante unos momentos.
C. Para mí, al nacer, en el primer momento de consciencia.
4.
A medida que el proceso crece y se desarrolla tenemos que justificar la inquietud y el desconcierto y buscamos algo como un proceso continuo de desarrollo. En ese punto, la fijación de la dualidad comienza a desarrollarse como karma.
Es la acción, la que incita nociones fijas sobre la verdad, y a partir de allí se desarrollan buen y mal karma. Estas surgen como actitudes saludables y malsanas, como selección y discriminación. De modo que la discriminación básica se desarrolla como “yo” y “mis proyecciones”.
C. Me ha parecido particularmente interesante lo de que la discriminación básica se desarrolla como yo y mis proyecciones, porque eso nos deja ver que la tendencia a la discriminación y todo el proceso discriminativo están presentes en la mente humana desde el nacimiento.
No es necesariamente una acción consciente, voluntaria como pudiésemos pensar, sino más bien como una tendencia kármica.
En cierto sentido, dice Rimpoché, es un proceso bastante natural en el cual usted tiene la sensación de “esto” como el instigador de todo el asunto, como el fundamento básico que se siente. Entonces, la reacción natural, casi automática, es que “esta” situación está asegurada, es atacada o es entretenida por “aquello”. Así que podría decirse que, la cualidad básica de la proyección o autocomplacencia en nuestras propias proyecciones constituye la situación kármica fundamental.
Desde el punto de vista dualista, buen karma es algo saludable para poder mantener la fijación dualista, y el karma dañino es aquel que amenaza la existencia de esta fijación básica. En ese sentido, ambos, buen y mal karma pueden ser vistos como el producto de la dualidad.
5.
El abhidharma* que incluye enseñanzas y textos sobre psicología budista y mente, describe muchos aspectos diferentes, aparentemente malos y buenos, presentes en las mismas skandhas* o etapas de desarrollo del ego. Estos consisten en impulsos o creaciones mentales de tipo espiritual o religioso, así como también diferentes clases de creaciones mentales samsáricas o domésticas, y también procesos neutrales.
*Abhidharma: es un término sánscrito que significa “dharma superior o más elevado”. Las enseñanzas budistas pueden ser divididas en tres partes llamadas “las tres canastas”, o Tripitaka, a saber: los sutras [enseñanzas generales del Buda], el vinaya [enseñanzas sobre la conducta], y el abhidharma [enseñanzas sobre filosofía y psicología].
*Skandha: es un término sáscrito. Literalmente quiere decir “montón o agregado”. Las cinco skandhas describen los agregados o la colección de fenómenos que nosotros asumimos como ego, como uno mismo o como yo. Los cinco agregados son: forma, sensación/sentimiento,percepción/impulso,concepto/formaciones mentales y consciencia.
Continuando, Rimpoché dice que la situación kármica es, por lo tanto, un proceso psicológico, basado puramente en una actitud psicológica. Mientras esté involucrada la fijación dualista, una situación kármica está automáticamente involucrada.
En cierto sentido, tratar de desarrollar bondad y de luchar contra la maldad es lo sensible de hacer. La acción de buen karma obviamente ayuda y nos ayuda a mantenernos a nosotros mismos. La acción de mal karma no es particularmente de ayuda. Esta conduce a más destrucción y más neurosis, por lo que entender el enfoque psicológico del karma es algo esencial.
C. Fíjense como lo plantea y deja muy claro: la acción de buen karma, la acción de mal karma.
Pudiésemos pensar que la situación kármica está enteramente predestinada, todo el tiempo. Al comienzo, la fijación dualista crea el momentum o el karma. Hay una constante situación impulsiva, una situación de inestabilidad. Hay chispas de impulso, chispas de dualidad, chispas de fijación dualista, dándose todo el tiempo. Sin embargo, hay espacios en los cuales no se desarrolla ninguna fijación dualista.
Todo el proceso pudiese parecer una continuidad, pero no puede decirse que sea de hecho una continuidad, porque, la aparente continuidad consiste en pequeñas partículas que forman la aparente continuidad.
Desde ese punto de vista, existe la posibilidad de trascender todas las situaciones kármicas relacionándonos con los espacios. Dentro de los espacios, el impedimento de la dualidad psicológica no continúa.
La confusión no puede existir sin el reforzamiento de más confusión. De modo que hay un constante reforzamiento de la confusión, cadenas de reacción siendo configuradas constantemente.
Si usted tiene una cadena de reacción, eso significa automáticamente que usted no tiene un proceso largo, sino que usted tiene la explosión de átomos fragmentados siendo activados y esto envía el mensaje de que un grupo está hecho de cosas independientes. La confusión es algo como eso. Está hecha de momentos individuales de confusión en vez de ser una continua existencia que sucede durante un largo período de tiempo.
Debido a la variable cualidad de la confusión, la cual crea su momentum, no se trata de una cosa sólida, grande y continua como una tubería, sino más bien como un hilo de cuentas. Como cada momento tiene su propia existencia, cada uno tiene que mantenerse a sí mismo.
Por lo tanto, una situación está buscando a la próxima. Automáticamente hay espacios allí, en los cuales está funcionando algo más que confusión.
Si usted va a hacer un dibujo, necesariamente contar con espacio en el cual dibujar la imagen, el cual es la lona o el papel. Esto es algo similar.
Hay espacio básico en el cual ocurre la confusión. Una vez que hay una explosión de confusión, entonces también está presente un espacio el cual es la anti-explosión o la anti-confusión. Podríamos decir que, lo positivo y lo negativo son ambos, parte de la situación. De modo que siempre hay espacio en el cual pueden funcionar la inspiración y la disciplina.
Por otra parte, la sensación de una suerte o destino predestinado no aplica porque realmente no existe algo como la predestinación. El momentum de cada impulso psicológico es independiente.
Pudiese parecer que se ha creado una situación muy grande y sólida, pero no es realmente sólida. Por lo tanto, no podemos decir que el karma es predestinado en el sentido de algo a largo plazo.
Karma sólo puede existir en el momento presente. Pudiese rebotar a través de los recuerdos del pasado, lo cual afecta al presente, pero el karma no se extiende más allá de la presente situación. Por lo tanto, hay posibilidades de practicar, de disciplinarnos y de desarrollarnos.
C. Se trata de situaciones individuales, momentos individuales, uno tras otro, pero individuales entre sí.
En relación con el karma, puede verse claramente una acción acertada, sabia y una acción torpe, equivocada. Si todo fuese predestinado, no tendría sentido para nada presentar un camino. Si el camino es predestinado, entonces cualquier cosa que usted hace es simplemente su propio karma.
Si usted asesina a alguien movido por la rabia, eso es una acción predestinada, de modo que nadie puede culparlo de nada. Si usted es castigado, usted recibe un castigo predestinado. Usted podría seguir y seguir con esta clase de forma de pensar. En realidad, el concepto de karma en la tradición budista no es un asunto sencillo.
En la forma en la que hemos venido discutiendo, buen karma hace referencia a una acción sensible, pero no pertenece a la categoría de práctica espiritual en particular. Aun cuando desarrollar buen karma es algo sensible, ciertamente no se refiere a la acción del estado despierto de mente. La acción de la mente iluminada no está atada por ninguna clase de obligación kármica para nada.
Dedicación del mérito
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