KTCZoom 10.
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open
de Chogyam Trungpa Rimpoché
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
Sábado 19 de septiembre de 2020
¡Grabar!
¡Tashi Delek para todos ustedes, queridos amigos y compañeros en el dharma!
Me alegra mucho encontrarlos bien de salud.
1.
Comencemos con una breve sesión de meditación.
Conscientes de que tenemos estos minutos para hacerlo sin que nada nos esté presionando para hacer otra cosa, abrazamos la experiencia del momento.
Recordamos las posiciones corporales: si estamos sentados sobre un cojín lo hacemos con piernas cruzadas, si estamos sobre una silla, colocamos la planta de los pies sobre el piso. Mantenemos la columna recta, estiramos los brazos y colocamos las manos hacia abajo cerca de las rodillas; la barbilla retraída, la lengua pegada al paladar y los ojos entornados.
También recordamos qué hacer con la mente: mantenemos la atención en la respiración sin alterar su ritmo. Cuando el aire entra por la nariz, me doy cuenta de que el aire está entrando por la nariz porque la atención está puesta allí. Cuando el aire sale por la nariz, me doy cuenta de que el aire está saliendo por la nariz porque la atención está puesta allí. Aire y atención son “uno” en la inspiración y aire y atención son “uno” en la expiración.
Recordamos nuestra intención: hacer la práctica lo mejor que podamos.
Recordamos nuestra motivación: hacerla, no solo para nuestro beneficio personal sino para beneficio de todos los seres sin excepción.
Sesión de 25 minutos
2.
En la sesión pasada escuchamos decir a Trungpa Rimpoché, que el enfoque natural y abierto de occidente respecto a la mente es muy saludable, pero que no debemos detener nuestra búsqueda una vez que hemos encontrado una disciplina como la meditación, ni tampoco ver la práctica como un simple alivio.
C. Es importante entender lo que acabamos de escuchar. Conscientes del gusto de los consumidores por las soluciones rápidas, el mercado ha “vendido” la meditación como si se tratase de una pildorita que te va a proporcionar un rápido alivio a todos tus pesares. Sin embargo, ya muchos sabemos que la meditación es mucho más que eso.
Rimpoché nos hace un llamado de atención diciendo que, por haber descubierto la meditación o el camino espiritual, no debemos seguir el camino ciegamente, y sencillamente renunciar a nuestra forma de vida incluyendo nuestra inteligencia. Si hemos llegado hasta aquí, es imprescindible que continuemos con el patrón de cuestionamiento que nos ha permitido lograr este descubrimiento y continuar trabajando interiormente con nosotros mismos.
C. Cuando Rimpoché habla del patrón de cuestionamiento, está apuntando a la aplicación de la técnica vipáshyana, donde tratamos de ver la verdadera naturaleza del asunto a través de un enfoque racional.
También comenta que, con frecuencia se da un conflicto entre intelecto e intuición a la hora de hablar acerca del desarrollo espiritual. Tenemos que utilizar el intelecto como una forma de abrirnos al camino, es cierto, pero en este caso, ese intelecto está fundamentado en la experiencia personal en lugar de ser un enfoque árido y filosófico. Es importante tener esto en mente.
A partir de la base del descubrimiento intelectual personal, entonces podemos involucrarnos con la intuición. La intuición viene a ser la experiencia misma de cómo nos sentimos y exploramos lo que hemos descubierto con nuestro intelecto.
Según las enseñanzas budistas básicas, a fin de aprender cómo meditar y aprender la filosofía básica de la meditación, uno debe saber, para comenzar, cómo opera la mente confundida, el ego, el ser, o como sea que se le llame, de modo que podemos empezar enfocándonos en la confusión, o mente samsárica, y luego mirar cómo aplica y se utiliza la meditación, como parte del camino.
La meditación consiste básicamente en un proceso de desaprendizaje, dice Rimpoché. Es desbaratar o desmontar la cadena kármica de reacciones generada por la neurosis psicológica.
C. Esto lo hemos comentado varias veces. Hemos analizado cómo es que, a lo largo de la vida hemos llenado el espacio mental de ideas sobre nosotros mismos, las cosas, lo que sucede y los demás, de modo que hoy día estamos aquí con una gran cantidad de prejuicios e ideas equivocadas. El camino budista consiste en un proceso de deconstrucción de todo ese bagaje a fin de poder dejar de percibir la realidad a nuestro modo y llegar a relacionarnos con la realidad al cual es.
3.
La evolución del ego no es algo que se dio en tiempos remotos, continúa diciendo Rimpoché. El ego está operando continuamente, construyéndose constantemente. El nacimiento y el desarrollo del ego tiene lugar todo el tiempo. El ego no es algo sólido, es un “proceso momento a momento” que se está dando todo el tiempo.
Por ejemplo, digamos que usted le puso a un rio el nombre de Ohio. La próxima vez que venga al rio Ohio, este ya no estará allí. El agua que estaba presente cuando le dio ese nombre al rio, ya se ha ido. Se ha ido al océano o dondequiera que sea. De modo que el rio no existe de manera sólida, es un constante nacimiento, una muerte constante.
El ego es como una colección de energía. Es como luz irradiando todo el tiempo, moviéndose continuamente. Por eso es, que tenemos la oportunidad de insertar otras ideas allí, ideas como la meditación. Si el ego fuese algo sólido no podría introducirse nada.
C. Personalmente, he encontrado esta explicación del ego muy iluminadora. A veces es difícil entender claramente este concepto, pero las palabras de Rimpoché han enfatizado los aspectos más importantes que resaltan su naturaleza y eso nos lleva a ver con más claridad que, para comenzar se trata algo intangible, y como tal, es energía, energía en movimiento constante; también es un proceso, proceso momento a momento, permanentemente de nacimiento y muerte, desarrollo momento a momento, operando, construyéndose a sí mismo todo el tiempo.
Todos comenzamos nuestro involucramiento en el camino a partir de la experiencia de la insatisfacción, sigue comentando Trungpa Rimpoché. Podríamos decir que es ésta la que conduce a cuestionarnos, o, que es en sí misma la pregunta embrionaria, lo que significa que la pregunta contiene la respuesta en sí misma, de modo que nuestra insatisfacción es en sí, una forma de hacernos esta pregunta. Yo no diría que la pregunta sea una expresión de confusión, más bien, es inteligencia de cierto tipo. Es instinto básico, espacio fundamental, espacio abierto, sentimos que allí hay cierta clase de amplitud.
A partir de ese espacio sentimos que podemos extendernos hacia fuera y por lo tanto hacer preguntas.
Quizás también hasta sintamos que las respuestas ya están allí. Hacemos preguntas muy básicas acerca de la vida y las enseñanzas, y cualquier clase de preguntas que hagamos contienen también espacio ellas mismas.
Si las situaciones están extremadamente sobrecargadas entonces allí no hay nada de espacio donde movernos, pero vemos que, ocasionalmente hay brechas en nuestra experiencia mental. Ocasionalmente hay espacios.
De repente hay espacio, surge una inspiración y comenzamos a hacernos toda clase de preguntas. Buscamos más y más detalles del significado de simplemente ser.
Esa base fundamental o espacio, la cual todos tenemos, es conocida como naturaleza búdica. Tathagatagarbha.
Tathagatagarbha es la inteligencia fundamental que siente la respuesta y por lo tanto hace las preguntas. Hay algo extremadamente positivo acerca de este espacio básico. Muchas personas encuentran que, particularmente cuando son jóvenes, experimentan destellos de ese espacio básico de realización con bastante frecuencia. Podríamos decir que a veces el ego se olvida de ocultarse a sí mismo y entonces se abre la brecha, pero, al no entender lo que está pasando, tendemos a taparla.
C. Mientras traducía las palabras de Rimpoché, pensaba en todos los niños y niñas que hemos sido, en todos los que lo son ahora y todos los que vendrán, allí como en una película, a los siete años o a los 14 en la adolescencia y luego durante la juventud, tan perdidos en medio de una vida estructurada y aparentemente normal; o como adultos inclusive, experimentando esa insatisfacción de la que hablaba.
¿Por qué se daban estos episodios? ¿Por qué siguen dándose aun hoy día?
A veces pienso que, al contemplarnos, alguien que viniese de otro mundo podría preguntarse, ¿qué podía llevar a estos seres que aparentemente tienen lo que necesitan para ser felices a vivir esa clase de experiencia?
Sin embargo, ahí estaba, la sabiduría intuitiva llamando, aunque no pudiesen entender aquello que no es obvio pero que está presente. Esto nos sucede a todos, y, como dijo Trungpa Rimpoché, podemos vivir la experiencia como expresión de la confusión y la oscuridad o como fuente de inspiración, como incentivo para encontrar la respuesta. Debemos escuchar a la voz de nuestra sabiduría cada vez que se manifieste y la única forma de identificarla y atenderla es estando presentes en el momento. Debemos practicar meditación para poder hacerlo.
Si alguien desea intervenir, por favor levante la mano.
4.
Si bien hay apertura, sigue diciendo el lama, se da la tendencia de que surja cierta sospecha porque pudiésemos pensar algo como... “Si llego a encontrar que no hay un sólido “yo”, no quiero oír hablar más de eso. No quiero meterme en eso para nada”. De modo que la pregunta básica o la inteligencia conduce al temor, y también a la inspiración.
Esa clase de miedo abstracto o paranoia constituye la fuente de la cadena kármica de reacciones. Esa incomodidad fundamental es una sensación de que algo anda mal. Posiblemente usted no llegue a descubrir nada y es probable que tampoco llegue a obtener respuestas.
Este miedo de la mayor confusión nos sucede con frecuencia. La ignorancia consiste en esta “actitud fatalista”, en esta “sensación de máxima desesperación” y, cuando usted trata de confirmar lo que usted es, la máxima respuesta de la paranoia es que no hay nadie que tenga experiencias.
Como no hay un “yo” sólido, usted no puede aprender nada. Ese es el miedo de la ausencia de ego. El estado de ausencia de ego se convierte entonces en una amenaza para nosotros. La posibilidad de que puede que no exista ningún “ego” para nada, de que no existo “yo” para nada como tal, es una amenaza muy poderosa.
Suponga que es cierto, ¿y entonces? Entonces, a partir de este miedo usted desea crear algo sólido, pero a fin de poder hacerlo, necesita cierto material con el que poder trabajar. Lo único que usted tiene consigo para trabajar es la experiencia del espacio, pero lo que hace más bien es tratar de solidificarlo. Usted trata de congelar el espacio.
Esa es la noción básica del nacimiento del ego. Experimentamos repentinos destellos de consciencia, de apertura, de ausencia de ser. Entonces surge el miedo de haber descubierto la ausencia de ser completamente, así que tratamos de aferrarnos a algo y tratamos de congelar esa ausencia de ego. Tratamos de congelar el espacio que experimentamos.
Ese es el comienzo del ego, de la sensación de “yo” y el primer punto de partida del karma.
En este caso, la ignorancia no es un asunto de estupidez. En cierto sentido es más bien de terquedad. De repente, nos sentimos abrumados por el descubrimiento de ausencia de ser y no queremos aceptarlo. Queremos congelarlo. Con terquedad insistimos en querer aferrarnos a eso. Esa es la ignorancia básica.
C. Es muy importante tener clara esta etapa inicial del nacimiento del ego.
Si alguien desea hacer una pregunta o comentario y que volvamos a leer algo específico, por favor levante la mano.
5.
En esta etapa, sigue diciendo Trungpa Rimpoché, no hay, para nada, un proceso de relacionarse con algo. Es una cierta ignorancia subdesarrollada.
Más allá de eso, tratamos de expandir la ignorancia al querer expandir su existencia al congelar o solidificar el territorio fuera de esa experiencia. Entonces, a partir de la ignorancia básica, la siguiente etapa es la de proyectar, la cual está basada en cierta clase de fascinación. Estamos tratando de hacer lo mejor que podemos con nuestra soledad, en otras palabras, tratamos de encontrar una forma de estar ocupados en algo, de alejarnos, apartarnos o distraernos de nuestra sensación de soledad. Aquí es donde comienza la cadena de reacción kármica.
Karma depende generalmente de la relatividad de “esto” y “aquello”, de “mi existencia” y “mis proyecciones”, de modo que el nacimiento de karma trata continuamente de mantenerse extremadamente ocupado. En otras palabras, está presente el temor de estar desocupado. Uno debe tratar constantemente de probar que “yo existo”, que “yo soy lo que soy”. La fascinación en este caso es cierta clase de medida patética de tratar de entretenernos con el pánico de un modo muy torpe. Este proceso de congelar el espacio y luego fascinarnos es lo que es llamado la primera skandha, la skandha de la “forma”, la primera etapa del desarrollo del ego.
C. Me parece que este es un punto en el que todos podemos vernos claramente, es una experiencia con la que todos podemos identificarnos. Sin embargo, en vez de seguir adelante, pienso que sería más provechoso escuchar algunas de sus experiencias donde hayan experimentado destellos de ese espacio fundamental e inmediatamente esa tendencia del ego a solidificarlo al buscar mantenernos entretenidos con algo.
¿Alguien desea intervenir?
6.
El siguiente proceso consiste en que el ego desarrolla tres estrategias: agresión, pasión e indiferencia o neutralidad.
La primera estrategia empleada por el ego está basada en la neutralidad o la indiferencia. Es una cierta clase de ignorancia que está tratando de salir hacia afuera y expandir sus tentáculos para sentir el territorio que le rodea, sin embargo, uno desarrolla una máscara o una armadura, la cual es como tener tentáculos insensibles. Uno desarrolla esta insensibilidad de modo que, de tocar un área sensible, uno no tenga que involucrarse ni corra el riesgo de herirse a sí mismo. Así que hay cierta insensibilidad al tratar el ego de expandir sus tentáculos. Esta cualidad de ignorar es una clase de ignorancia más activa que el proceso inicial de congelar o solidificar del que hablamos anteriormente.
¿Vamos bien, todos entienden hasta aquí? ¿Pueden verse a sí mismos habiendo hecho esto?
Ahora vamos con la segunda de las estrategias. Algunas veces, se necesita algo más. Uno necesita alimentarse para vivir, y eso, está conectado con la estrategia básica de la pasión: el tratar de atrapar y devorar. En este caso, la pasión es el proceso muy general, fundamental, de magnetizar y atrapar.
Si nosotros sintiéramos que ya somos ricos no haríamos esto, pero tenemos una sensación de pobreza o ansias, de no ser lo suficientemente fuertes o de no estar probando nuestra existencia a nivel básico. Sentimos que el mecanismo de supervivencia del ego no es suficiente, de modo que hacemos un gesto patético tratando de atrapar, de magnetizar otras cosas, tratamos de etiquetar las cosas como de nuestra propiedad y atraparlas, sostenerlas, quedarnos con ellas. Tal mecanismo es como el animal con cientos de tentáculos extendidos para sentir las cosas tratando de atraparlas y hacerlas suyas.
¿Alguien desea preguntar algo sobre esta segunda estrategia del ego?
La tercera estrategia, la agresión, es otra experiencia de pobreza. Sentimos que no podemos sobrevivir y, por lo tanto, tenemos que estar en guardia contra cualquier cosa que amenace nuestra propiedad o nuestro alimento. También sentimos que en las situaciones debemos apurarnos tanto como podamos. Esta clase de speed o aceleramiento básico está involucrado en agresión. Si estamos conscientes de que algo está amenazando la existencia de nuestro ser o ego, lo más drástico de hacer es tratar de correr lo más rápido posible tratando de encontrar toda forma posible de alimentar nuestro ego. Ese aceleramiento básico es expresión de nuestra agresión y es otro esfuerzo patético.
Todas estas tres estrategias son formas de establecer el territorio del ego. Ellas son lo que es llamado la segunda skandha o etapa del ego: la skandha de la sensación, de lo que sentimos. Aquí, la sensación es obviamente bastante primitiva y diferente de las sensaciones o lo que sentimos relacionado con las emociones.
C. Bien, me parece suficiente teoría por el día de hoy porque están por entenderse, digerir comprender de manera apropiada todos estos procesos que se desarrollan con la aparición y el desarrollo del ego.
Estoy segura de que mientras escuchaban las enseñanzas, pudieron identificarse con las descripciones de Trungpa Rimpoché de lo que hacemos en presencia del espacio, de ese espacio que es totalmente inofensivo pero que, en nuestra ignorancia, no sabemos cómo interpretar y recurrimos a lo que nos resulta familiar y conocido, aunque sepamos que allí sufrimos.
Por supuesto que estamos hablando de procesos psicológicos, pero eso ya lo sabían. Sin embargo, lo importante es tener la intensión y la determinación de llegar a ver - nos tome el tiempo que sea- que esto que llamamos “yo” no es algo sólido sino más bien ilusorio, intangible, que es tan solo una idea producto de varios procesos mentales.
Ahora, si alguien desea intervenir puede levantar la mano. Hay mucho material a discutir.
Dedicación del mérito
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