KTCZoom 15

Karma

Curso inspirado en extractos del libro The future is open

de Chogyam Trungpa Rimpoché

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

Sábado 24 de octubre de 2020

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¡Tashi Delek para todos!

Me alegra volver a verlos por aquí. Confío en que se encuentren bien de salud y que estas sesiones sobre la relación que existe entre karma y meditación sean beneficiosas.

1.

Comencemos con una breve práctica de meditación.

Instrucciones y sesión de 25 minutos.            

Sonar el cuenco al inicio y al final.

2.

Pudiésemos estar preguntándonos si mientras existan emociones, mientras haya un cuerpo, mientras haya una mente, también habrá algo de karma con el que tengamos que trabajar.

Trungpa Rimpoché dice que no necesariamente. El cuerpo, es simplemente un cuerpo libre de karma; es algo mecánico; cierta química que existe en este planeta. La mente, por su parte, está perpetuamente desarrollándose a sí misma, por lo que no necesita estar conectada con karma; la mente está permanentemente desarrollando destellos de todo tipo de ideas de manera instantánea.

En cuanto al habla, este es sencillamente el juego o la actividad que se da entre la mente y el cuerpo; depende del cuerpo y de la mente para poder producirse. Es decir, mientras el cuerpo y la mente están activos, se da el habla.

El cuerpo y la mente no están necesariamente conectados con karma, porque la acción volitiva que crea el karma comienza con un concepto o idea, con una actitud. ¿Qué significa tener una actitud?, que hemos conceptualizado al cuerpo y a la mente, lo cual produce el habla conceptualizada.

C.  La explicación que acabamos de escuchar nos ilustra claramente el proceso a través del cual creamos nuestro mundo. El mundo individual de cada mente.

Si analizamos nuestro comportamiento podemos ver que vivimos de manera automática haciendo y diciendo cosas sin pensarlas, respondiendo a patrones de conducta con los que nos hemos familiarizado, y, cuando percibimos algo, en lugar de quedarnos con la percepción, inmediatamente nos formamos una idea, elaboramos un concepto respecto a la percepción, esto genera una actitud por parte nuestra y consecuentemente, se da la interacción a través del habla.

¿Había realmente necesidad de hacerlo? En la mayoría de los casos, no. No ha habido necesidad de darle vida a una idea, no ha sido necesario crear el concepto en la mente; No se ha dado ninguna necesidad de acción por parte nuestra, nadie nos ha forzado a decir algo, pero ¡queremos intervenir el mundo, queremos dejar nuestra huella a través de lo que pensamos, de lo que hacemos y decimos! Y así seguimos sembrando semillas kármicas.

“Sin comentarios” ¿recuerdan? Ya hemos hablado acerca de la conveniencia de servirnos de un recordatorio que nos permita frenar el impulso kármico. Podemos hacerlo con sólo decirnos “Sin comentarios”. Podemos dejar alimentar los condicionamientos, permitir que la percepción de lo que sucede llegue hasta ahí a menos que soliciten nuestra intervención, a menos que nuestra participación sea indispensable para bien en ese preciso momento.

Si alguien desea intervenir puede levantar la mano

 

3.

La condición necesaria para el karma la constituyen los conceptos, continúa diciendo Trungpa Rimpoché. Una vez que estos comienzan a operar -incluyendo conceptos tales como “alto” y “agradable” o “bajo” y “sufrimiento”- esos conceptos siembran continuamente una semilla en la mente básica, una semilla para el crecimiento o punto de partida de la energía.

Con esa condición de los conceptos en plena operatividad, el karma funciona, asume su posición y produce resultados físicos y mentales. Físicamente, usted podría herirse o encontrarse en un estado placentero; mentalmente, obtiene resultados dolorosos o placenteros.

El punto clave aquí son los conceptos, las ideas. Estos provienen de la confusión, de no saber dónde estamos, quiénes somos, qué estamos haciendo; de no saber nada. Este completo estado de desconcierto y confusión es llamado ignorancia. El no saber lo que somos o quiénes somos, nos lleva a buscar la siguiente situación para poder tener una base. Esa base la podemos describir como “Este soy yo y esta es mi situación. Estas son mis proyecciones, mi casa, mi familia, mis enemigos, mis amigos.” Inmediatamente creamos este patrón. Creamos el concepto de “yo”.

Cuando se están dando muchos intercambios con lo que nos rodea, al “yo” le resulta muy conveniente tener estos patrones para trabajar a través de ellos. Sin embargo, aun no hemos resuelto el desconcierto básico para nada. Toda la inspiración para el karma sigue surgiendo de esta confusión no resuelta. Por eso, es que resulta tan placentero encontrar placer espiritual y tan doloroso encontrar sufrimiento samsárico. Por supuesto, las nociones de espiritualidad y samsara son también conceptos que encontramos muy convenientes.

Si alguien quiere hacer una pregunta relacionada con lo que hemos visto hasta ahora puede levantar la mano

 

4.

Esta es la situación acerca de la que hemos venido hablando durante todo este libro, comenta Rimpoché. Ahora bien, ¿qué podemos hacer al respecto? En cierta forma, dice, no hay nada que podamos hacer.

Quizás tengamos que comenzar preguntándonos ¿quién es que está inmerso en el extravío; en el desconcierto? Esa podría ser la clave, comenzar por preguntarnos: ¿Quién está confundido? Usted podría responder, “Yo, estoy confundido”, pero seguidamente podríamos preguntarle ¿Qué quiere decir con “yo”?

Parece que no podemos atrapar ese “yo”. Usted mismo no puede atraparlo; de hecho, ¡nadie puede hacerlo! así que no hay nadie que esté confundido. ¿Es cierto eso? pregunta Trungpa Rimpoché. No podemos atrapar a nadie en el desconcierto y la confusión; y cuando lo hacemos, estamos de vuelta en medio del juego de la paranoia y el placer.  

Como dato interesante, el desconcierto es expresión de sabiduría, así como también expresión de ignorancia. La situación de desconcierto, de confusión implica que usted no puede etiquetar nada; por eso, es que resulta tan desconcertante, por eso está tan confundido. Esa es la fuente del desconcierto, de la confusión: no tener ninguna base, ninguna, para nada. Sin embargo, a pesar de no poder etiquetar nada, hay posibilidades de espacio.

El desconcierto y la confusión no se deben a no saber quién es usted o quien no. Usted puede que sepa que no lo sabe, pero eso lo hace más confuso aún. Básicamente, el desconcierto es incertidumbre acerca de quién es quién realmente.

¿Existe usted de la manera que piensa que lo hace? Nadie lo sabe en verdad. Usted puede leer libros, pero eso no le proporciona ninguna respuesta. Usted puede preguntar a otros, pero ellos no le brindan respuestas claras. Usted siempre está regresando al punto de partida.

5.

Ahora bien, hay una diferencia entre desconcierto y confusión.

Desconcierto es la primera etapa, el fundamento de no saber qué está pasando.

Confusión es la segunda etapa en la cual usted trata de relacionarse con sus propias expresiones. Confusión es la manera en que el desconcierto es expresado en sus proyecciones, la confusión surge del conflicto entre “identidad” y “expresión”.

De modo que, la primera etapa es el desconcierto o no saber si usted existe o no, es un estado que no contiene consciencia de si mismo para nada, es un estado libre de ego. La segunda etapa es estar confundido por no saber bien cómo relacionarse con esto o aquello. Luego, después de eso, usted comienza a establecer cierta identidad. 

Cuando el desconcierto se convierte en confusión, usted deja de buscar respuestas y piensa cosas como... “No me importa si existo o no existo, pero hay algo aquí, de modo que voy a llamarlo “yo”.  La relación con esa identidad que usted ha creado es confusa debido al conflicto que surge entre “identidad” y “expresión”.

Todavía usted no sabe exactamente qué es lo que está sucediendo, pero sigue dando tumbos. Usted acepta que, en cierto sentido, hay un ser ambivalente. Usted sabe, que de hecho es una persona sin ego, pero al mismo tiempo, para brindarse cierta sensación de identidad, decide establecer que usted es una persona egoísta. Para deshacer esta confusión, uno debe regresar al desconcierto original.

Cuando a nivel básico, fundamental, experimentamos desconcierto sin confusión, estamos allí apenas antes de que se inicie el proceso volitivo que crea karma. Allí es donde la meditación puede jugar un papel importante.

La meditación toma en cuenta el desconcierto básico y el espacio en el cual el desconcierto básico olvida crear su berrinche. De modo que hay una brecha, se abre espacio. Sin embargo, parece que hay un largo, largo, camino entre ese punto y el terreno donde lidiar con la vida cotidiana.

6.

C. ¿Entonces qué?

Trungpa Rimpoché dice que hay muchas oportunidades de relacionarse con el desconcierto. Existe la oportunidad de finalmente poner un alto a todo.

Decidimos no apurarnos, no volver a correr y, por un momento, hacemos un alto simplemente para permanecer tranquilamente con la técnica de meditación, sea la que sea.

Por lo general, cuando se da el desconcierto, fabricamos muchas otras cosas. Construimos todo un mundo o identidad a nuestro alrededor. Sin embargo, hay otra posibilidad. El desconcierto básico es, en cierto sentido, inteligente, pero pasivo. En cierta forma es despreocupado porque no tiene que involucrarse con las cadenas kármicas. Es algo abierto.

C. Cuando, gracias a la meditación, logramos palpar esa apertura sin nombre y apellido, ese espacio donde no hay necesidad de probar nada, tratemos de permanecer allí, sin complicaciones, sin necesidad de agregarle nada más. Dejemos que la mente repose ahí, en su propia esencia, naturaleza, espacio. Ese estado de desconcierto puede ser sustituido por confianza plena en la apertura, en la ausencia de piso, la ausencia de yo.

7.

Pero nosotros necesitamos algo más, agrega Trungpa Rimpoché. Una vez que nos encontramos en ese estado abierto, ¿cómo avanzamos? Estamos hablando de la fuerza gobernante de todas las actividades que se llevan a cabo en la vida diaria, ordinaria, cotidiana. La fuerza por detrás del trabajo, del sexo y del dinero en nuestras vidas.

Energía. Algunos budistas podrían referirse a esto como chandali o tummo, pero no es algo particularmente relevante en esta discusión aquí. Lo que realmente interesa es que es posible tener energía libre de karma. Eso es lo que estoy tratando de destacar, dice Rimpoché.

Está el desconcierto original. A partir de ese desconcierto original, en el cual usted experimenta cierto espacio, de allí, surge energía. A través de esa energía, usted puede trabajar con todos los problemas de la vida.

Usted podría pensar que esta energía fresca va a entrar en conflicto con la semilla kármica. Podría suceder, pero no tiene necesariamente que hacerlo porque usted obtiene esta energía directamente del desconcierto básico, sin pasar por la conceptualización o la acción volitiva. Es energía que corre libre en su propia sabiduría. Es una fuerza, una fuerza operando constantemente en las situaciones de la vida diaria.

Esa energía tiene dirección, la cual podemos llamar la ausencia de pánico. En las situaciones, esta energía funciona por sí sola. Cada vez que es necesitada, sucede. De modo que esta energía no necesita ser guiada conscientemente. Una vez que usted comienza a guiarla conscientemente, entonces toda la situación se convierte en fuerza kármica.

C. ¿Pueden verlo? Es muy descriptivo lo que ha explicado Rimpoché.

Sin embargo, si usted permanece en contacto con ese desconcierto básico en su cualidad positiva, y si está en contacto con la energía, ya no vuelve a surgir el pánico. El pánico no es relevante aquí. Este surge del ego, de tratar de aferrarse a algo, el cual es el juego del ego.

Todo el punto de poder trascender ambos, buen karma y mal karma es que el pánico no es relevante en esa situación de energía fundamental. Si el pánico se torna relevante, usted siente que tiene que suprimirlo y, al hacerlo, ya está trabajando con conceptos dualistas de esto y aquello. Desde ese punto de vista, karma es algo consciente. El karma surge del concepto. El concepto es algo muy consciente, de modo que, si hay un estado libre de conceptos, usted está libre de karma.

Si alguien desea intervenir, puede levantar la mano

                                

C. Muy bien, con esto ha concluido esta serie de quince sesiones de estudio sobre el karma. Hemos visto mucho material. Nuevas perspectivas desde donde poder contemplar el mecanismo de nuestra propia mente. Perspectivas de liberación que nos abren el camino hacia la experiencia de una vida donde podemos dejar de sembrar semillas kármicas. Confío que esto haya sido de beneficio para todos ustedes.

El sábado 7 de noviembre a las 11:00 am comenzaremos el estudio de la práctica de meditación laktong o vipáshyana. Están todos invitados. Sean puntuales para que puedan participar.  

 

Dedicación del mérito

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