KTCZoom 3
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open
de Chogyam Trungpa Rimpoché
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
Sábado 1º. de agosto de 2020
¡Grabar!
¡Tashi Delek para todos!
Me alegra mucho tener la posibilidad de compartir con ustedes estas valiosas enseñanzas sobre el karma.
1.
Hoy, vamos a comenzar con una breve sesión de meditación.
El Buda dijo, que si queremos propiciar una buena práctica, es necesario que comencemos por atender lo relacionado con el “silencio externo” y “silencio interno”. Esto es fundamental para nosotros como principiantes, y quiere decir, que comenzamos por ubicarnos en un lugar donde no haya distracciones como la presencia de otras personas o ruidos y, que apagamos el celular y lo dejamos en un sitio alejado de donde estamos sentados.
Les pedimos a las personas con quienes convivimos que no nos interrumpan durante este tiempo. Ni en la meditación ni en las enseñanzas vamos a necesitar el celular, así que no tiene por qué estar aquí. Su sola presencia desvía, distrae la mente de lo esencial. Sea lo que sea, lo podremos atender posteriormente. Esa debe ser nuestra actitud si es que en realidad nos interesa esto que estamos por hacer.
Resumiendo: queremos meditar y posteriormente estar centrados en las enseñanzas, de modo que hacemos todo lo posible por propiciar las condiciones externas apropiadas para que esto suceda.
Una vez cómodamente sentados, con las manos hacia abajo reposando sobre los muslos, cerca de las rodillas, y los pies sobre el piso si estamos sobre una silla, enderezamos la columna, retraemos la barbilla, pegamos la lengua del paladar y entornamos los ojos.
En cuanto al silencio interno, vamos a propiciarlo centrando la atención en la respiración. Es decir, la mente solo va a estar pendiente de la respiración. No tendrá tiempo para pensar en nada. La experiencia de la respiración ocupará el espacio mental todo el tiempo.
Es importante permitir que el cuerpo inspire y expire normalmente; a su propio ritmo. Prestamos particular atención al espacio o la brecha que existe entre la expiración y la siguiente inspiración. Hacemos un esfuerzo por “descubrir” esos espacios abiertos donde podemos ver que no sucede nada.
Nos mantenemos cómodamente sentados, permitiendo que el cuerpo inspire y expire normalmente, a su propio ritmo. Si nos damos cuenta de que nos hemos distraido, abandonamos la distracción y regresamos a enfocar la atención en la respiración. Hacemos esto una y otra y otra vez. Cuantas veces sea necesario. En eso consiste practicar, en “recordar” que la atención debe estar con la respiración.
Que nuestra sincera motivación y esfuerzo contribuya a liberar de sufrimiento a todos los seres sin excepción.
Práctica de 20 minutos. Sonar el cuenco al inicio y al final
¿Alguna pregunta sobre la práctica que acabamos de hacer? Participación
2.
Resumiendo lo que Trungpa Rimpoché destacó en las dos sesiones anteriores tenemos lo siguiente:
1) Que hay que entrenar la mente. Que no queda otra opción si es que realmente queremos ponerle fin a toda forma de sufrimiento, y por lo tanto, debemos aprender meditación.
2) Que es necesario hacer un esfuerzo por trascender la perspectiva dualista, esa que nos lleva a ver y a relacionarnos con quien llamamos “otro”, a través de la apariencia creada por nuestras propias proyecciones y a mantenernos distantes. Que utilizamos esa apariencia como filtro para mantener la distancia.
3) Que hay que entender correctamente el enfoque psicológico del karma; que, mientras exista la fijación dualista habrá una situación kármica. Que se trata de un proceso psicológico que conduce a una actitud psicológica específica.
4) Que, aun cuando pudiese parecernos una continuidad, la situación kármica consiste más bien en pequeñas partículas o instantes de consciencia.
5) Que tenemos la posibilidad de trascender las situaciones kármicas si nos relacionamos con los espacios o las brechas existentes entre un momento de consciencia y el siguiente, y esto lo podemos lograr utilizando la herramienta de la meditación.
Si alguien quiere hacer una pregunta relacionada con los puntos que acabamos de enumerar, puede hacerlo ahora.
Participación
3.
Con frecuencia escuchamos a los maestros hablar sobre el mérito. El desarrollo de mérito es otro procedimiento muy importante en la práctica espiritual, dice Rimpoché, y, en las enseñanzas budistas son descritos dos tipos diferentes de mérito: está por una parte el mérito físico, es decir el relacionado con una situación psicofísica, y por otra, el mérito de la sabiduría.
El mérito físico está basado en el desarrollo de la generosidad, de la paciencia, de la disciplina y otras virtudes, y eso genera buen karma. Si lo observamos con detenimiento podremos ver que está basado en la “imitación”, porque actuamos como si tuviésemos la realización absoluta.
C. Esta frase de Trungpa Rimpoché me dio qué pensar e inmediatamente traté de verme a mí misma en situaciones donde la generosidad, la paciencia y otras virtudes hubiesen estado presentes, buscando entender mejor lo que trataban de comunicar sus palabras.
Cuando Rimpoché nos dice que se trata de una ‘imitación’, nos muestra que eso es precisamente lo que hacemos. Está muy claro. Cada vez que tratamos de aprender algo nuevo nos guiamos por el ejemplo de otros. Eso es lo que hacemos, por ejemplo, en las prácticas de deidades, donde nos visualizamos como teniendo sus mismas cualidades iluminadas.
También está la imitación que propicia en nosotros la cercanía de lamas o practicantes realizados, porque nos sentimos inspirados por su comportamiento, por la forma en la que se comunican y cómo hacen las cosas. Podría decirse que es una forma silente de aprendizaje, porque no hay una comunicación verbal directa sino pura atención de nuestra parte.
De esa manera, vamos aprendiendo y acumulando mérito hasta llegar finalmente a ‘realizar’ en nuestra propia mente, la generosidad, la paciencia, el amor, la compasión y otras virtudes presentes en ellos. En ambos casos, nuestro comportamiento se basa en la imitación, y, a fuerza de imitar, llegamos a perfeccionar y realizar las virtudes, es decir, pasamos de la imitación a la experiencia directa, no ideada, no pensada, espontánea, pura, auténtica.
Trungpa Rimpoché sigue diciendo, que es algo similar a lo que se hace cuando se comienza a meditar. Nos sentamos como si estuviésemos meditando, pero, de hecho, nuestra mente deambula constantemente por todas partes. Sin embargo, agrega, parece que no hay esperanza a menos que esto suceda al inicio, es decir, que “pretendamos” que estamos meditando cuando nos sentamos. Que es necesario tener ese escalón.
Todo el proceso de desarrollar mérito psicofísico consiste en “intentar” desarrollar disciplina u otras virtudes “utilizando” la confusión o neurosis existente como escalón. Al utilizar estos medios, dice Rimpoché, al trabajar con ese intento de mérito, los procesos mentales comienzan a desgastarse; se van debilitando sus propios juegos, hasta que finalmente se alcanza el punto de la sabiduría. Y, en ese nivel, el concepto de mérito deja ya de aplicar.
4.
En cuanto a nuestra práctica de meditación, es importante tomar en cuenta la “libertad de elección” que tenemos. Uno puede disciplinarse utilizando el mérito psicofísico de invitarse a sí mismo a sentarse y meditar, pero después, depende enteramente de nosotros si continuamos con la práctica o decidimos dejar de hacerlo. Debemos tener claro que, el espacio en el cual se está dando la meditación, no está controlado. No se trata de una situación obligatoria. Mientras más sentimos que no es obligatoria, más reconocemos que es una expresión de libertad, de independencia.
Desde este punto de vista, cualquier práctica espiritual que trascienda la fijación dualista del materialismo espiritual, es una manera de liberarse de la esclavitud kármica.
C. Es decir, cualquier recurso interior que utilicemos a fin de dejar de reforzar nuestro propio territorio personal, nuestra sensación de “ego”, esa sensación de ser “yo.
5.
En cuanto a lo que podríamos considerar como disciplina, esta consiste en no introducir nuevos materiales a la mente; en otras palabras, la disciplina de la meditación es un proceso de inanición, dice Rimpoché. Dejamos de alimentar al ego.
Luego, puede que tengamos un destello del espacio en la cadena kármica y ésta no nos parezca tan continua y permanente porque hemos visto el espacio. Sin embargo, hay que tener en cuenta que el aspecto de la confusión también regresa, pero al menos comenzamos a reconocer y a realizar que allí hay “algo” como un espacio. Este es el punto de partida.
De este modo comenzamos a darnos cuenta de que las enseñanzas no son sólo hipotéticas; que hay, de hecho, una experiencia de ellas. Como no podemos permanecer permanentemente en el espacio, tanto la confusión de la fijación como el espacio son recurrentes. Se dan y no se dan. Tenemos ambos lados una y otra vez.
Ese es el significado del camino. Al no presentarle más alimento para fantasías y especulaciones, sino más bien relajarse en la situación existente, usted está matando a hambre al ego. Esto forma parte del mérito psicofísico básico dice Rimpoché: es decir, usted crea la disciplina de no introducir más confusión. De esta forma, usted utiliza el reforzamiento kármico para crear situaciones que conduzcan a una verdadera disciplina.
C. Está claro. Siendo recurrentes tanto la fijación dualista como la experiencia del espacio, la única forma que tenemos de poder trabajar con eso es manteniéndonos atentos, alertas y conscientes del flujo de la mente para evitar introducir más confusión.
6.
Para comenzar, todos nacemos como seres humanos, dice Rimpoché; ciertas oportunidades sucesivas nos han traído hasta aquí, basadas en la cadena de reacciones de la situación kármica. Aun cuando la situación presente pueda ser, en diversas formas, algo confusa, al mismo tiempo, podemos utilizar las situaciones que surgen como oportunidades para crear más cadenas de reacciones que sean beneficiosas para nuestra disciplina. Eso es necesario. Tarde o temprano, todos tenemos que entender el materialismo espiritual y cómo combatirlo.
C. No es la primera ni será la última vez que escuchemos a Trungpa Rimpoché hablar acerca del materialismo espiritual, pero la explicación que sigue es una de las más claras e ilustrativas que le he escuchado hasta ahora.
Vale la pena que pongamos mucha atención y tratemos de entender que se trata de una actitud que tiende a desarrollar el practicante.
Sea cual sea la tradición, comenta Rimpoché, el materialismo espiritual es un mal del que padecemos todos los interesados en la espiritualidad al inicio de nuestro encuentro, hasta que nos damos cuenta de ello y logramos trascenderlo. Está presente tanto en los seguidores de los maestros budistas realizados, como en los de aquellos que, habiendo tomado sus enseñanzas básicas, crean para ellos mismos la oportunidad de convertirse en gurús occidentales y vendedores de Best Sellers.
Materialismo espiritual en este caso consiste en mantenerse solamente interesado en el desarrollo de buen karma. Pero es algo más que simplemente ser intencionalmente, convencionalmente ‘buenos’. Estamos tratando de ser espiritualmente buenos “pero” esperando cierta clase de premio, de reconocimiento, algún tipo de hogar o promesa permanente.
C. Aquí conviene distinguir entre dos posiciones:
1) Consiste en compartir una experiencia que nos ha demostrado las bondades del dharma para que eso sirva de inspiración a otros.
2) Buscar sobresalir o tener reconocimiento, porque hacemos muchas prácticas, porque hemos tomado muchas iniciaciones, o por cualquier otra cosa “buena” que hayamos hecho. Cuando lo hacemos, no estamos conscientes de ello, por eso, es que debemos revisar permanentemente el flujo de nuestra mente, ser honestos, buscar ser auténticos y reconocer lo que se esconde detrás de nuestros comportamientos. Debemos estar en guardia contra el materialismo espiritual.
Rimpoché agrega que lo que estamos haciendo con ese comportamiento, es buscar la seguridad del ego y una forma de evitar experimentar dolor. Nos gustaría mantenernos lujosamente en una situación de riqueza espiritual. Estamos tratando de asociar nuestro ego con buen karma.
Si el ego básico se vuelve más saludable, o más seguro, entonces el máximo logro es lo que Rimpoché califica como la “egoidad”.
Para trascender eso, debemos erradicar cualquier clase de falsa seguridad. La fuerza kármica parece reforzar la seguridad de la cadena de reacciones de causa y efecto, por lo que tenemos que quitar la alfombra bajo nuestros pies. Una vez que erradicamos toda la seguridad de la cadena de reacciones bueno-malo, utilizándola como una forma de crear felicidad y comodidad, entonces debemos relacionarnos con no tener ningún piso, ningún fundamento. Cuando ya no hay seguridad, también estamos trascendiendo la ansiedad y el sentido convencional de competitividad.
C. Recordemos que, por karma se entiende, la ley que es gobernada por la acción, y que esa acción, es, a su vez, gobernada por nuestro estado psicológico.
Si entendí bien lo que dijo Rimpoché, tengo la impresión de que, una persona que actúa de ese modo tiene patrones dualistas muy fuertes relacionados con lo que es “bueno” y lo que es “malo”, y, basándose en ellos, decide ir por un camino o por otro.
Si es por el camino de “bueno”, hará todo siguiendo sus parámetros para que su comportamiento concuerde con esa imagen. Es una actitud competitiva aplicada al campo espiritual. Está construyendo una imagen de sí misma como una persona “buena”. Esto es asociar al ego con buen karma y, al hacerlo, la consecuencia inevitable es el logro de la “egoidad” dentro de la perspectiva materialista de la espiritualidad.
Dedicación del mérito
Dejar de grabar