KTCZoom 4.
Karma
Curso inspirado en extractos del libro The future is open de Chogyam Trungpa Rimpoché
Sábado 08 de agosto de 2020
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Grabar!
¡Tashi Delek para todos!
1.
Me alegra mucho tener la posibilidad de compartir con ustedes estas valiosas enseñanzas sobre el karma. Les propongo comenzar por refrescar en nuestras mentes las iluminadoras palabras iniciales de Chogyam Trungpa Rimpoché.
“Karma es como un juego de ajedrez.
Dondequiera que te encuentres sobre el tablero en este preciso momento
eso, es resultado de tus acciones pasadas,
pero, cualquier cosa que vayas a hacer en el momento siguiente,
depende de la situación actual.
La situación presente ha sido, en parte, influenciada por el pasado
pues, de otro modo no estaríamos aquí.
pero al mismo tiempo, el presente también está influenciado por el futuro,
el cual es espacio abierto y libertad”.
2.
En la sesión pasada vimos la importancia de propiciar las mejores circunstancias externas e internas a la hora de querer sentarnos a meditar.
Queremos meditar y posteriormente estar centrados en las enseñanzas, de modo que hacemos todo lo posible para que esto suceda.
Nos sentamos cómodamente con las manos hacia abajo reposando sobre los muslos, cerca de las rodillas, y los pies sobre el piso si estamos sobre una silla. Enderezamos la columna, retraemos la barbilla, pegamos la lengua del paladar y entornamos los ojos.
Propiciamos el silencio interior centrando la atención en la respiración. Es decir, la mente solo va a estar pendiente de la respiración, y al hacerlo, se irá tranquilizando poco a poco. El volumen de pensamientos va a ir disminuyendo. También su intensidad.
La experiencia de la respiración ocupará el espacio mental todo el tiempo. En esta oportunidad no será necesario contar ni hacer otra cosa que no sea estar con el aire que entra y el aire que sale por la nariz. Aire y atención son uno solo en la inspiración. Aire y atención son uno solo en la expiración. En la inspiración, la atención entra con el aire.
En la expiración, la atención sale con el aire. Eso es todo lo que debemos hacer. Estar allí con la atención en el preciso momento en que se dan la inspiración y la expiración.
Es importante permitir que el cuerpo inspire y expire normalmente; a su propio ritmo. Si nos damos cuenta de que nos hemos distraido, abandonamos la distracción y regresamos a enfocar la atención en la respiración. Hacemos esto una y otra y otra vez. Cuantas veces sea necesario. En eso consiste practicar; en “recordar” que la atención debe estar con la respiración.
Que nuestra sincera motivación y esfuerzos contribuyan a liberar de sufrimiento a todos los seres sin excepción.
Práctica de 20 minutos
3.
C. Karma. Una palabra que hace que muchos se asusten de sólo escucharla, porque, desde su llegada a occidente, ha estado asociada de manera equivocada a la negatividad, al sufrimiento, al castigo y al implacable destino.
Afortunadamente, a lo largo de estas sesiones sabatinas hemos venido escuchando de las confiables enseñanzas del maestro tibetano Chogyam Trungpa Rimpoché, que, una mejor y mayor comprensión del proceso del karma nos deja ver todo lo contrario. Que todo depende de nosotros y que, el futuro, el momento que tenemos por delante ahora mismo, es amplio, abierto, es libertad para actuar. Cultivemos el propósito de salir de dudas, de aclarar nuestro entendimiento, y de aproximarnos un poquito más a lo que realmente significa este concepto fundamental.
A quienes se pregunten qué beneficio tiene saber algo acerca del karma podemos responderles, que nuestro interés en este tema no está motivado por saber acerca de vidas pasadas, de lo que hicimos o dejamos de hacer, sino más bien para utilizarlo como herramienta y entender cómo funciona nuestra mente hoy, ahora; para poder ver más a fondo la forma en la que nuestras acciones son generadas, y las consecuencias que ellas originan.
En la sesión pasada escuchamos que la acción kármica en un ser común y corriente como nosotros, es gobernada por nuestro estado psicológico. ¿Qué es lo que destaca esto? Que lo que debemos atender principalmente es nuestro estado mental; que debemos ocuparnos del estado de nuestra mente. Que este debe ser nuestro principal objetivo.
Ahora, les propongo que hagamos un ejercicio. Vayamos hacia atrás en el proceso descrito por Rimpoché, para ver, a partir de nuestra propia experiencia, cómo es que funcionan las cosas.
Comencemos por tomarnos unos minutos para ubicarnos. Nos visualizamos en una situación pasada que nos interese ver con más claridad. Es probable que se nos facilite el proceso si lo llevamos a cabo con los ojos cerrados.
Una vez allí, visualicemos como punto de partida de la acción samsárica, es decir, de nuestras propias acciones individuales, el estado psicológico que predominaba en nosotros en ese momento, o, lo que es lo mismo: el estado mental que estaba presente.
Al hacerlo, podremos ver que en medio de cualquier circunstancia, el estado mental predominante es el que, por decirlo de alguna manera, “colorea” nuestras acciones, y, que ese estado psicológico fue el responsable de que nuestros pensamientos, palabras y acciones fuesen de esa manera y no de otra.
Permanecemos unos minutos revisando la situación. Tratamos de ver con claridad la forma en la que nuestro estado mental determinó nuestras acciones y quizás también podamos ver algo de las consecuencias de las mismas.
Ahora veamos lo que nos diferencia de un Buda. En la acción kármica samsárica, es decir, la que describe nuestra condición humana actual, son las acciones de cuerpo, palabra y mente las que determinan la acumulación de lo que llamamos karma positivo y negativo; son estas las que gobiernan la ley de causa y efecto, lo que llamamos karma.
Por el contrario, en el estado de ser iluminado, es decir, en un Buda, la acción no es condicionada por nada. Por otra parte, es incondicional, libre de la interdependencia y libre de causa y efecto. Por eso se dice que es una forma de acción iluminada.
C. Veámoslo en detalle. Cuando se dice que en el estado de ser iluminado -es decir, el opuesto al estado de ser no-iluminado o samsárico como el nuestro- la acción no está condicionada por nada. Esto significa que, siendo un estado mental abierto, nada interfiere en la libertad del flujo de claridad y luminosidad, no hay emoción ni idea preconcebida que se interponga como para determinar o condicionar la acción futura. Por lo tanto se dice que es no condicionada.
Cuando se habla de que es incondicional, esto hace referencia a que su acción es totalmente abierta a todo y a todos. No hay discriminación alguna. Libre de la interdependencia significa que no depende de otra cosa para existir, que existe por sí mismo, y, siendo así, es también libre de causa y efecto.
La importancia fundamental de saber esto radica en que, aunque sea de manera intelectual, nos estamos aproximando a la comprensión de lo que somos en realidad, es decir: una conciencia, mente o espíritu no condicionado; existe por sí mismo y es libre de causa y efecto. Nuestro trabajo está en retornar, en reencontrarnos con ese estado primordial a través del estudio y la meditación.
4.
En las enseñanzas budistas se habla acerca de las “Cinco Familias de Budas” como las que describen la “actividad” de los iluminados. Esto tiene que ver con el tema que estamos tratando, porque la palabra la palabra karma está relacionada con una de estas cinco familias.
El término “familias de budas” o “familias búdicas” hace referencia a cinco budas que representan cinco clases diferentes de sabidurías. Debido a que se dice que todo fenómeno posee una de estas cinco características predominantes, son llamadas familias, y estas son: vajra, ratna, padma, karma y buda.
A su vez, cada una de ellas, está asociada a un buda en particular,
así como a un tipo específico de sabiduría,
a una etapa de desarrollo del ego o skandha,
a una emoción aflictiva o klesha,
a una dirección y,
a un color.
5.
Ahora bien, cuando hablamos acerca de la “naturaleza samsárica” del karma, esta hace referencia al “perpetuo entrampamiento”, a la “constante creación de neurosis y confusión”.
Esto nos provee la clara evidencia de que nuestras actividades son producto de nuestras propias acciones, y, a su vez. este entendimiento nos libera de la tendencia negativa a estar responsabilizando a otros de lo que no nos gusta que suceda.
Trungpa Rimpoché enfatiza, que nuestro “estado de ser” no es el producto de un organizador divino quien planifica el mundo, que impartió deberes a algunas personas en particular, que castiga a ciertas personas y premia a otras.
Karma es “evidencia” de que lo que hacemos es nuestra propia acción y lo que obtenemos es nuestro propio resultado particular; es decir, nuestro propio estado de ser.
Si verdaderamente entendemos esto, es posible retar al karma para “prevenir” la inevitabilidad de causa y efecto y el flujo del mismo, porque podemos “canalizarlo” de diferentes maneras, como buen karma o mal karma siempre y cuando sepamos cómo hacerlo. Ver que no tenemos que rendirle servicio a nadie, comenta Rimpoché, sino trabajar en nosotros mismos, nos brinda una enorme esperanza y libertad.
6.
De acuerdo a la tradición budista, lo que se conoce como la “confusión básica”, esa sensación de ser un “yo” separado, surge en el primer momento de consciencia durante la primera etapa o skandha del ego. Es la etapa de la “forma”. La situación kárimica comienza a evolucionar a partir de allí creando la acción volitiva del karma.
C. Quizás sea de utilidad para todos, un corto repaso sobre este punto. Comenzamos por recordar que la conciencia se une a los elementos aportados por el padre y la madre en el momento de la concepción.
En ese primer momento de consciencia y durante los meses de gestación, el feto percibe sensaciones de diferentes tipos y reacciona a ellas. El ego comienza a desarrollarse cuando surge la sensación de separatividad de la que hablaba Rimpoché anteriormente, cuando aparece la sensación de yo, la primera skandha: forma, (yo-forma), y en ese preciso momento se crea la acción volitiva producto de nuestra propia elección, de nuestra voluntad, es decir, decidimos qué hacer. Así sea mover una manita estando dentro del útero.
La analogía utillizada en relación a la creación del karma es la de una vasija moldeándose en el torno del alfarero. La rueda está girando constantemente y cuando se pone arcilla en la rueda, la arcilla se convierte en una vasija. La constante lucha de querer mantenerse a sí mismo es como rotar en la rueda del alfarero.
El tratar de solidificar nuestras acciones con el propósito de mantener seguridad, es como agregar más arcilla a la rueda. Trungpa Rimpoché comenta, que una vez que la vasija está lista, nosotros mismos hemos creado nuestra propia urna, hemos creado nuestro propio cielo o infierno, sea cual sea el mundo que creemos.
7.
Luego, la memoria de nuestras acciones pasadas evoca un patrón habitual. Esto es descrito en las escrituras como algo parecido a la cara que ponemos cuando alguien dice “ácido” y pensamos en lo que se experimenta al chupar un limón. Como ya hemos experimentado eso y sabemos de su acidez, cuando simplemente pensamos acerca de esa experiencia, nuestro rostro tiende a reproducir la misma expresión que si lo estuviésemos chupando ahora mismo.
Desde ese punto de vista, el hábito se ha formado a partir de la memoria. El recuerdo de ciertas cosas es agradable y el de otras es doloroso. Con frecuencia “reacondicionamos” nuestra situación presente según ese hábito o instinto de mono, como podríamos llamarlo.
Al seguir ese hábito, nos ajustamos a ciertos patrones particulares.Entonces un hábito o patrón da nacimiento al siguiente. Nosotros lo solidificamos, lo fijamos en la mente, y al hacerlo, eso se vuelve muy familiar.
Cuando has hecho algo dos, tres, cuatro, cinco veces, comenta Rimpoché, se vuelve cada vez más fácil repetir el patrón una y otra vez.
En vez de comenzar frescos con algo nuevo, regresamos a lo que hemos hecho en el pasado. Eso nos resulta más fácil de hacer que estar encontrando toda clase de formas nuevas de hacer las cosas. Aquí el patrón ya se ha desarrollado. Esto es lo que queremos decir cuando hablamos de que estamos gobernados por el karma. De modo que, el estar continuamente sembrando las semillas de karma está relacionado con la memoria.
C. Me parece que lo que acabamos de escuchar, si bien nos muestra el surgimiento del hábito, también evidencia la forma en la que podemos “romper” ese patrón o condicionamiento. Al dejar de hacerlo, éste comienza a debilitarse hasta desaparecer. Sin embargo, es necesario estar atentos momento a momento para no permitir que el hábito se haga presente, sino que podamos relacionarnos directamente con el momento. Atención y consciencia: mindfulness de nuevo.
Ahor agrega algo que muchos no habíamos visto antes con tanta claridad, y es que “la memoria no tiene nada que ver con el pasado”, porque es algo que ocurre en nuestro presente estado mental.
Tenemos “ciertos recuerdos del pasado”, pero estamos teniendo esos recuerdos en el presente, y a través de esa memoria se desarrollan toda clase de hábitos mentales. Permanentemente exageramos esos recuerdos o hábitos al tratar de improvisar una mejor forma de actuar.
8.
Quizás, la única noticia excitante respecto al funcionamiento del karma sea que podemos hacer algo al respecto. Podemos cortar la raíz del karma. Tenemos completo poder y capacidad, de modo que podemos hacerlo. Esta idea es muy aventurera y refrescante.
Durante millones y millones de años, nunca hemos hecho esto. Sin embargo, podemos hacerlo ahora, quizás, y esto es muy excitante. Usted nunca ha hecho esto en su vida, y no es sólo en esta vida, sino durante vidas y vidas y vidas, nunca ha hecho esto. Pero ahora, existe la fuerte posibilidad de que usted pueda hacerlo.
Al mismo tiempo por supuesto, ir contra sus patrones habituales puede ser bastante aterrador. Quizás usted piense: “Si no sigo mis hábitos, entonces, ¿cómo puedo tener una guía en mi vida? ¿Cómo voy a saber qué comer en el desayuno, el almuerzo o la cena? ¿Cómo voy a lavarme la cara, cepillarme los dientes y abrochar las trenzas de los zapatos?
Pero, de alguna manera, no es tan difícil ni problemático. Los hábitos son patrones neuróticos que, de hecho, “no guían nuestras vidas”, ellos simplemente nos dan la “falsa impresión de seguridad” y una sensación de familiaridad.
Sin embargo, usted puede liberarse de esa mente habitual y seguir llevando consigo sus necesidades biológicas y físicas siendo completamente libre de hábito. Uno puede hacer eso. Es posible.
Al darnos cuenta de eso, estamos comenzando a tener un destello de actividad búdica, del karma iluminado que mencionamos al comienzo de esta sesión. Para todos nosotros, existe una fuerte posibilidad de poder cortar la raíz del karma. En este punto importante y crucial, la quinta y etapa final del ego, la skandha de la consciencia, y la primera etapa, la skandha de la forma o ignorancia, se encuentran.
C. Claro. Por una parte, estamos ahí como personas con todos los conflictos que nos proporciona nuestro “ego”, la sensación de “yo” -lo que corresponde a la ignorancia- y por otra, nos estamos dando cuenta, estamos conscientes de hacia dónde nos está empujando el hábito, gracias a la disciplina de la meditación.
En ese preciso momento tenemos plena libertad para actuar. Tenemos libertad para actuar y podemos hacerlo desde un territorio que no necesariamente tiene que ser el territorio del ego.
Rimpoché enfatiza una vez más que la práctica de la meditación es el medio de cortar la raíz del karma. Puede que usted se encuentre trabajando a través de su pensamiento discursivo y lidiando con los problemas de la mente a nivel de la quinta skandha -el nivel del ego completamente desarrollado- pero, al mismo tiempo, usted está tocando la raíz de todo el asunto, el cual consiste en lidiar con la primera skandha, el punto de partida del ego. Constantemente está presente la sensación de estar tocando el borde de la ausencia de ego.
La práctica de la meditación sentada es la forma de cortar la acción volitiva del karma.
En la práctica sentada, usted no está formulando nada adicional. Simplemente estamos siendo quien somos de manera muy simple. No estamos siendo guiados por el instinto de los patrones habituales de la mente. Simplemente estamos sentados en meditación.
Eso automáticamente proporciona una sensación de aburrimiento, la sensación de que nada está pasando, y, al vivir con ese aburrimiento, al permitirnos a nosotros mismos estar aburridos y aun así continuar sentados, saboteamos las posibilidades de las consecuencias kármicas. Al practicar meditación, comenzamos a cortar con la sensación de seguridad. Entonces, la meditación se convierte en un abordaje simple y directo.
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