KTCZoom 7.

Karma

Curso inspirado en extractos del libro The future is open de Chogyam Trungpa Rimpoché

Sábado 29  de agosto de 2020

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Grabar!

¡Tashi Delek.

Qué bueno estar de nuevo con ustedes! Su interés en saber más acerca del karma; entenderlo; saber cómo funciona, y qué hacer para dejar de acumular más karma negativo, me llena de mucha energía y entusiasmo.

C. Gracias a las enseñanzas que hemos venido escuchando, ahora entendemos más a fondo que “somos los responsables” de nuestras propias experiencias; que lo que llamamos “karma” no es una fuerza independiente de nosotros, sino que, por el contrario, “nosotros creamos karma”; somos creadores de karma.

Personalmente pienso, que la verdadera madurez como seres humanos se da precisamente cuando finalmente aceptamos ser los responsables de lo que pasa en nuestra vida y dejamos de culpabilizar a otros de lo que sucede en ella. Este hecho cambia por completo nuestra perspectiva.

Quizás algunos se sientan ahora más solos porque, de alguna manera, eso sucede al crecer, al madurar. Dejamos atrás dependencias que nos proporcionaban cierto grado de seguridad, y en el proceso intuimos, que tarde o temprano tendremos que aceptar que estamos solos en el mundo, aunque aparentemente no lo estemos.

Sin embargo, una vez entendida apropiadamente esta soledad, esta responsabilidad por nuestra propia existencia hace que nos sintamos más cerca de nosotros mismos que nunca, y eso puede traducirse en una mayor confianza en nuestro propio potencial iluminado.

1.

Trungpa Rimpoché inicia la enseñanza de hoy diciendo, que el propósito de discutir sobre el karma es el de presentar una forma de “utilizarlo como camino” en vez de verlo como algo contra lo que tengamos que luchar a favor o en contra, de modo que, en lugar de cultivar karma o de tratar de disminuir su fuerza, simplemente podamos utilizar las situaciones kármicas como camino.

Karma, en este caso alude a la continuidad psicológica de impulsos, emociones y procesos mentales subconscientes que se llevan a cabo. Estos procesos se retroalimentan a sí mismos todo el tiempo y se desarrollan aún más continuamente, más y más, y siendo así, a menos que haya una forma de dejar de alimentar la mente subconsciente, a menos que haya una forma de dejar de alimentar la neurosis de la mente, no habrá manera de prevenir las situaciones kármicas.

C. Lo que hemos escuchado hasta el momento nos recalca una vez más que todo depende de nosotros. Que la alegría y el bienestar que deseamos en nuestras vidas está en nuestras manos. Que las circunstancias son cambiantes e impermanentes, y, que lo que marca la diferencia entre vivirlas desde el sufrimiento o desde la cordura y la alegría, depende enteramente de nuestro estado mental. 

Fíjense que hemos dicho “desde el sufrimiento” o “desde la cordura y la alegría”, porque éstos, tanto el sufrimiento como la cordura y la alegría no son resultados de causas externas sino de nuestra forma de abordar lo que sucede. Depende enteramente de nuestra perspectiva mental.

Como resultado de situaciones en la vida que ya han ocurrido, continua diciendo Trungpa Rimpoché, nosotros hemos terminado donde estamos ahora, es decir, nuestro estado mental actual, nuestro presente desarrollo espiritual, y nuestro escenario doméstico, han sido determinados kármicamente hasta este punto. No importa si estamos lidiando con buen karma o mal karma. Desde este punto de vista, ambos conducen a lo mismo. 

El nacimiento de más karma ocurre constantemente a través de la recurrente rememoración del pasado. Nosotros tendemos a reproducir nuestro nido, nuestra base operativa u hogar, de modo que podamos funcionar continuamente. La práctica de la meditación es el único camino que puede funcionar con la situación kármica, con el karma como tal.

C. Cuando habla acerca de reproducir nuestro nido, nuestra base operativa u hogar, Trungpa Rimpoché está hablando principalmente de aquello que psicológicamente nos resulta familiar y conocido, que nos proporciona una sensación de seguridad. Ahora bien, ¿por qué creen ustedes que la meditación es el único camino que puede funcionar con la situación kármica?

¿Alguien desea responder esta pregunta?

Participación

2.

Ahora Trungpa Rimpoché vuelve a insistir sobre el materialismo espiritual. Este fue un tema recurrente en sus enseñanzas a lo largo de todos sus años en los Estados Unidos, desde el comienzo en los años 70 hasta su muerte a finales de los 80. Así de importante lo consideraba y así de profundo fue su interés en que lo entendiésemos de manera correcta porque hacerlo, marca la diferencia entre nuestra posibilidad de seguir apropiadamente en el camino o no.

Siendo así, los invito a poner mucha atención a sus palabras, porque no encontraremos ningún otro maestro que hable con más claridad sobre este tema que Trungpa Rimpoché.

La actitud del materialismo espiritual, que se traduce en tener un objetivo en mente y querer enriquecer nuestro ego, enriquecer nuestro propósito y ser mejores de lo que somos, es la expresión del chismorreo subconsciente. En otras palabras, la ambición es otro alimento más de la situación kármica porque esta siembra aún más semillas kármicas. Incluso si estamos sembrando semillas de buen karma, aún seguimos dando vueltas en la fortaleza samsárica.

De modo que, desde este punto de vista, la práctica de la meditación es la forma de saltar fuera de la situación kármica totalmente porque nos permite  trascender ambos, buen y mal karma. Se trata de trascender el materialismo psicológico, así como también el materialismo espiritual.

C. Queda claro que, el término “materialismo” lo podemos aplicar a muchos ámbitos: materialismo psicológico, materialismo espiritual, materialismo intelectual, materialismo ideológico, materialismo literario, materialismo social, etc., porque independientemente del medio al que se aplique, lo que está por detrás de nuestra actitud es el querer enriquecer nuestro ego, ser mejores de lo que somos, enriquecer nuestro propósito.

No hay un genuino amor por lo que hacemos ni tampoco una genuina entrega de nuestra parte. Es una estrategia puramente egoísta. Esto evidencia claramente la gran diferencia entre el enfoque egoísta del samsara por una parte y el altruista del budismo por otra.

Si alguien desea hacer un comentario respecto a este punto, por favor levante la mano.

Participación

Al principio, explica Rimpoché, cuando comenzamos a practicar, la meditación forma parte del materialismo espiritual. Ese es el único lenguaje que parecemos conocer, es decir, estamos orientados hacia un objetivo, hacia un propósito. Sin embargo, esa sensación particular de propósito, podría ser utilizado simplemente como un peldaño, como un paso más. En otras palabras, no debemos ver todo el mecanismo kármico como algo malo, como algo que produce más confusión samsárica.

Cuando una persona escucha acerca de algo como la meditación, escucha decir que, si se relaciona con su situación física y con su situación psicológica en una forma disciplinada, va a obtener la respuesta, o, que meditando va a sentir menos dolor desde el punto de vista de la neurosis. Ese punto de partida parece ser inevitable. No podemos ignorarlo o evitarlo por parecer poco sofisticado o por no ser todo el trabajo. En otras palabras, no hay perfección al comienzo.

Comenzamos con nuestra imaginación, impulsos, y conceptos. El deseo de ser salvados, de volvernos iluminados, o incluso de desarrollar sanidad básica, esa clase de mentalidades centradas en el ego, son incluidas como peldaños o escalones. De modo que, al comienzo, el meditador no corta a través de raíces kármicas, sino que utiliza  esa perpetua situación kármica como peldaño o escalón. Nosotros comenzamos en ese nivel.

C. Es natural que comencemos de ese modo porque no conocemos nada más. Nuestro punto de partida es válido, pero debemos prestar atención y darnos cuenta de que se trata tan solo de puntos de referencia conocidos que tendremos que trascender para poder seguir delante de manera apropiada.

A medida que crecemos y nos desarrollamos, nuestro enfoque de la meditación, con este tipo particular de meditación donde desarrollamos atención y consciencia plenas (mindfulness), es uno muy simple. No tiene nada que ver con volvernos más grandes, más elevados, o más poderosos. El enfoque budista consiste simplemente en hacer que el material disponible en nuestra mente se vuelva parte de nuestro campo de atención de modo que podamos trabajar y trabajar.

Al comienzo, el meditador generalmente trabaja relacionándose con los pensamientos discursivos, con los recuerdos del pasado y las ambiciones del futuro.

C. Aquí se evidencian claramente nuestras tendencias: estar inmersos en pensamiento tras pensamiento; regresando al pasado o especulando sobre el futuro.  

El meditador trabaja con todo eso utilizando una técnica muy simple que no sugiere nada.

C. ¿Cuál es la técnica? Estar en la respiración.

La técnica, dice Trungpa Rimpoché, es un marco de referencia que sirve puramente como fuente de disciplina. Uno trata de trabajar con lo que esté disponible y trata de ir de la mano con la energía y el ritmo, sin tratar de cambiarlo o convertirlo en algo significativo.

El comienzo, la práctica de meditación consiste en simplemente enfrentar los hechos.

C. ¿Cuáles son los más evidentes? Que el cuerpo sigue respirando y por lo tanto sigo estando vivo. Ubicación. Ubicación. Ubicación. Ese debe ser nuestro punto de partida para todo.

Claro que aun está presente una noción inicial de la orientación hacia un objetivo, comenta Rimpoché, pero uno simplemente trabaja con el aspecto básico de la práctica, experimentando la forma en la que respiramos apropiadamente, cómo caminamos, la manera en la que tomamos el té, simplemente “siendo”, en, las  más mínimas, básicas, y desnudas situaciones.

Si usted se sienta y no hace nada, lo único que se está moviendo es la respiración, la cual sigue constantemente. Es obvio. Si usted está caminando, los pasos que da son lo único que está sucediendo. Si usted está sentado sin hacer nada absolutamente, la constante alternancia de la inspiración y la expiración es lo único que está pasando.

Es un enfoque muy simple. No hay nada místico acerca de eso. Hay un aspecto intangible en el respirar que está conectado con la mente. Al mismo tiempo, el aspecto tangible y ordinario de la respiración sostiene al cuerpo. De modo que la respiración construye un puente entre la mente y el cuerpo. Es algo muy directo.

Si alguien desea hacer alguna pregunta o quiere que volvamos a leer algo de lo que hemos visto, puede levantar la mano.

Ahora aprovechando que tenemos frescas en la mente estas enseñanzas sobre la meditación, los invito a que hagamos una breve sesión de 20 minutos.

Tocar el cuenco al inicio y al final.

  

3.

Un problema en la comprensión del karma más común entre los occidentales, afirma Trungpa Rimpoché, consiste en la sensación de culpa que forma parte de la religión y la tradición cristiana convencional. La noción popular de la cristiandad promueve la culpa con el pecado original, porque algo no funcionó bien al comienzo y nosotros tenemos que pagar esa deuda.

Ese enfoque de la moralidad guiado por la culpa ni siquiera desarrolla buen karma, sino que justamente promueve más neurosis aún, la cual está casi del lado del mal karma o karma negativo.

Tratar de aferrarse a su buen karma de manera frenética es otro problema en el cual el buen karma puede tornarse en mal karma. Si usted es muy correcto acerca de su buen karma, o si siente que tiene que aferrarse a éste o defenderlo, entonces eso lo convierte en algo amargo, y termina en el lado del karma negativo o mal karma.

C. ¿Por qué? Porque siendo así, la persona carece de apertura, de paciencia, de generosidad, de flexibilidad para entender las situaciones y todo lo que le interesa es ubicarse en lo que él o ella consideran una actitud correcta. Es un enfoque equivocado porque produce todo lo contrario.

Esto se ve claramente en las manifestaciones relacionadas con la paz, la justicia social, la igualdad de género, la preservación de la vida animal, etc., donde la motivación que comienza siendo sincera se torna en un fanatismo y radicalismo que ciega a las personas y las lleva a experimentar emociones muy negativas.

Trungpa Rimpoché afirma que el genuino buen karma consiste en que alguien le enseñó cómo practicar meditación sentada y usted lo hace una y otra y otra vez, de modo que aprende cómo lidiar y trabajar con usted mismo. Haber aprendido la técnica de la práctica de meditación sentada es considerada buen karma. No hay nada más que eso, dice Rimpoché.

Sin embargo, si una persona alcanza un punto o tiene un momento donde está libre de hábitos o condicionamientos y no anda tras buen o mal karma, uno podría preguntarse qué guía entonces nuestras acciones en esos momentos.

El Buda Sakyamuni, es obviamente un ejemplo de esto. Él vivió su vida como cualquier otra persona. En las noches se acostaba y dormía y durante el día se levantaba, tomaba sus comidas y se lavaba, vestía algo de ropa, respiraba, andaba y pestañeaba. Él se comportaba como cualquiera de nosotros.

De acuerdo con la tradición mahayana, el Buda Sakyamuni estaba completamente libre de cualquier clase de deudas kármicas. Su cuerpo y su existencia en la tierra se deben a las necesidades de los seres sintientes. El Buda existía debido a su compasión, no porque estaba atrapado por cierta clase de deudas kármicas finales.

Ahora bien, de acuerdo con la tradición hinayana, el Buda aún tenía algo en lo que trabajar y esa era la razón por la que estaba en la Tierra y tenía que enseñar el dharma. Él tenía que pagar su deuda kármica. Sin embargo, independientemente del enfoque, es completamente cierto que el Buda estaba libre de cualquier tipo de neurosis. 

Las escrituras hablan acerca del Buda alcanzando el nirvana. Nirvana simplemente se refiere al estado de completa liberación; liberación de asuntos pendientes por resolver, de toda clase de problemas, consiste en desarrollar una visión mucho más amplia. Sin embargo, cuando hablamos acerca de nirvana o iluminación, tenemos que entender claramente que no se puede lograr la iluminación si está presente la intención de hacerlo.

C. Este punto lo desarrolló Rimpoché anteriormente. En un primer momento nos puede parecer imposible lograr algo si no existe la intención de hacerlo. Sin embargo, fíjense que, al plantear la meditación como método fundamental para el desarrollo espiritual, El Buda enfatizaba la importancia de cultivar una mente centrada aquí y ahora independientemente de lo que estuviésemos haciendo.

Es precisamente esa práctica la que va evolucionando a lo largo del camino junto con la propia evolución de la mente del practicante, hasta que finalmente logra el nirvana. La intención está en mantener la mente centrada en el momento. Esto es lo que propicia la evolución y se va desdibujando a lo largo del camino hasta lograr el estado iluminado libre de intención.

Fíjense bien, si contemplamos la práctica de meditación básica, vemos que el método del Buda consiste tan sólo en enfocar y mantener la atención en la respiración. En ningún momento se nos indica como instrucción que debemos aquietar o tranquilizar la mente. Nunca.

Sin embargo, al seguir la técnica diseñada por el Buda, obtenemos el resultado sin haberlo buscado intencionalmente porque a mente se tranquiliza, la mente se aquieta. Aquí radica la diferencia. Lo mismo sucede con el logro del nirvana. Paso a paso, a través de diferentes procesos meditativos, la mente del practicante va eliminando obstáculos, ocupándose de lo que se tiene que ocupar hasta alcanzar la completa liberación, no porque ande frenético tras la consecución o el logro del nirvana.  

4.

En todos nosotros está presente cierto instinto de existencia propia, continúa diciendo Rimpoché. Si pudiésemos llamarle de alguna forma, le diríamos el instinto iluminado. No es totalmente un instinto, pero se trata de un patrón, un patrón incondicional que existe y que eventualmente se torna más y más prominente.  Es una cierta forma de inspiración.

A nivel de la séptima etapa o bhumi del camino del bodhisattva, usted se vuelve consciente de ese instinto particular, de ese método habilidoso. Una vez que reconoce su instinto iluminado, entonces usted funciona libre del instinto animal. Este instinto iluminado tiene una perspectiva que todo lo abarca, una visión mucho más amplia, de modo que no está basado solamente en buscar comida y alojamiento. No está basado en la mera supervivencia.

La diferencia entre estos dos tipos de instinto es que, primero, el instinto animal está solamente buscando sobrevivir, mientras que el otro, el instinto iluminado, no está buscando nada en particular sino que está percibiendo las cosas tal cual son, con una gran amplitud.

Si una persona está libre de hábito y de acciones reactivas, automáticas o no pensadas, podríamos preguntarnos cómo debería esa persona continuar su vida de cada día. ¿No perdería uno el incentivo de continuar día tras día en medio de su propia situación de vida?

Sin embargo, el incentivo para vivir y para estar en este mundo no es sólo debido a que tenemos ego. Este mundo no es tan sólo para las personas con ego. Este mundo también es un mundo para personas sin ego. Usted podría pensar que son superados en número por nosotros los que tenemos ego, pero eso no es necesariamente así.

El propósito de la vida no es necesariamente el de luchar, el propósito de la vida es simplemente ser, y tal clase de vida no es para nada aburrida.

De hecho, se dan muchos intercambios y hay más celebración que antes, la calidad de la celebración y de la ausencia de piso hechos para un mundo delicioso. La mayoría de nosotros vivimos nuestra vida sobre la base de la lucha, sentimos que tenemos que lograr algo, y eso nos mantiene ocupados, pero ese es un enfoque parcial, sin embargo, un enfoque enteramente diferente es posible.

De modo que la comprensión del karma aquí es muy amplia, muy abierta. Esta nos proporciona la sensación de que todo depende de nosotros. Ese es el punto básico de la comprensión del karma: todo depende de nosotros y tenemos que trabajar en nosotros. Quizás puede que usted obtenga algo de ayuda de otros, pero incluso así, usted tiene que trabajar en sí mismo.

Desde este punto de vista, el logro de la iluminación consiste en trascender los patrones neuróticos habituales y a fin de poder hacerlo, uno tiene que cortar a través de la raíz del karma, la cual es la sensación de seguridad del ego. En el nacimiento del ego es donde surge la pregunta básica original del karma.

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