KTCZoom 9.

Karma

Curso inspirado en extractos del libro The future is open de Chogyam Trungpa

Sábado 12 de septiembre de 2020

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Grabar!

¡Tashi Delek para todos. Que bueno estar aquí de nuevo con ustedes!

1.

A lo largo del camino budista, es probable que nos encontremos en más de una ocasión con la enseñanza que nos habla acerca de tres defectos en los que podemos incurrir cuando escuchamos el dharma. Es importante que cada vez que esto suceda, nos demos cuenta de que se nos está abriendo otra oportunidad para revisar nuestras tendencias de manera honesta y hagamos un esfuerzo por mantener presente esta advertencia como un importante recordatorio.

Los seres humanos tendemos a olvidar con facilidad, y también, a engañarnos pensando que, como ya lo hemos escuchado antes, no es necesario volver sobre el tema, pero este tipo de actitud a quien perjudica es a nosotros mismos. No solo asumimos que sabemos todo, sino también, que no es necesario estar atentos ni conscientes a nuestros patrones neuróticos, y nos brindamos licencia para olvidarnos de estar presentes durante un rato. Eso es lo que hacemos cuando no está presente la atención consciente.

 

Estas enseñanzas sobre los tres defectos al escuchar el dharma fueron impartidas en el monasterio KTD por Khempo Tenkyong, quien, para ilustrarlas, mostró una bandeja con tres vasos: uno boca abajo, uno con un hueco en él y el tercero tenía unas gotas de color en su interior.

El primer vaso boca abajo representa no prestar atención a las enseñanzas, o más literalmente, “no aportar la consciencia de nuestro oído al sonido”. En tal situación, no hacemos nada y no obtenemos nada. Acabamos de perder nuestro precioso tiempo.

Al llegar al segundo vaso, el lama vierte agua en él y esta sale por debajo. El problema es, entonces, que no se trata de las enseñanzas sino de nosotros, de nuestra constante distracción. Ese segundo vaso con un hueco en él representa nuestra incapacidad para retener las enseñanzas. Aportamos la consciencia de nuestro oído y vista a las enseñanzas, pero no sabemos cómo preservarlas dentro. Las olvidamos rápidamente.

El tercer vaso muestra que, si el escuchar está mezclado con las aflicciones, es decir, con nuestras propias ideas preconcebidas y emociones conflictivas, las enseñanzas se convierten en veneno, porque las estamos utilizando para apoyar nuestra propia confusión y limitaciones, de modo que lo que oímos no nos beneficia para nada. Aquí, el lama vierte agua color oro en este último vaso y el agua se torna rojiza y se oscurece.

C. ¿Con cuál de estos ejemplos nos identificamos? Es probable que con uno en algún momento y con otros en otro. Lo importante es darnos cuenta, reaccionar y reorientar la mente hacia la atención.

 

El Buda impartió el dharma puro para cualquiera que lo necesite, pero debemos aportar un recipiente limpio. Si podemos establecer una conexión con sus enseñanzas recibiremos bendiciones, de otro modo, estas no podrán actuar como antídotos contra nuestras oscuraciones. Primero necesitamos establecer la práctica de la tranquilidad de modo que podamos escuchar atentamente, entender y luego retener lo que hemos escuchado. Es decir, desarrollar una atención enfocada y plena consciencia.

Ahora los invito a llevar a cabo una breve sesión de meditación shámata o, meditación de la tranquilidad, para beneficio de todos. Manteniendo la espalda recta, los brazos estirados y las manos hacia abajo cerca de las rodillas, la barbilla retraida, la lengua pegada al paladar y los ojos entornados, centramos la atención de la mente en la respiración. Aire y atención entrando juntos en la inspiración y aire y atención saliendo juntos en la expiración.

Sesión de meditación de 20 minutos                Sonar el cuenco al inicio y al final

    

2.

Volviendo al tema del karma, debemos recordar que la situación kármica está basada en nuestro estado “psicológico” más que en ninguna otra cosa, y que, “ignorancia” es el “estado “psicológico” original” donde la situación kármica nace y se desarrolla, de modo que estamos hablando de todo un proceso “psicológico”, de algo que sucede en la mente.

En la sesión pasada, Trungpa Rimpoché dijo que, para que el karma pueda funcionar debe darse el encuentro de dos situaciones. A fin de poder producir karma, debemos tener un entorno básico, un entorno amigable o base y, que en nuestro caso como seres humanos, ese entorno es llamado “ignorancia. De modo que todo se desarrolla a partir de esta ignorancia.

En diversos textos maha ati, tradicionalmente aparecen tres tipos o etapas de ignorancia.

El primer tipo o etapa es llamada “ignorancia de sí misma”. Esta es una situación de ignorancia total de la verdadera naturaleza de los fenómenos.

El segundo tipo o la segunda etapa de ignorancia consiste en “ignorancia de la incomodidad”.  Este tipo de incomodidad no es tan preciso como el que generalmente conocemos, el cual sí es bastante preciso y definitivo. En este caso, esta incomodidad es más bien vaga, imprecisa, una vaga sensación de que existe una cierta posibilidad de involucrarnos en algo, y la misma imprecisión del estado psicológico es amenazante. Puede que no sea precisamente una amenaza porque aun no hemos decidido qué hacer, si involucrarnos o no, y tampoco sabemos en qué. Entonces preferimos ver la situación como definitivamente amenazadora o placentera. Una de dos. La incertidumbre presente es muy alarmante, aun cuando es no-existente, pues es una alarma transparente.

La tercera etapa de la ignorancia es llamada ignorancia de concepto. No quiere decir ignorar los conceptos; más bien, consiste en el acto de etiquetar, pero va más allá que el mero hecho de etiquetar. Es algo muy sutil. Debido a que hemos venido sufriendo de esta vaguedad, de esta incertidumbre, nos sentimos llamados a dar un paso. Ahora bien, ¿hacia adelante o hacia atrás? ¿A favor o en contra?

Lo uno o lo otro se torna más importante que validar o mantener la vaguedad misma. De modo que en este punto, uno comienza a darle vida a una leve sugerencia de agresión, algo como retroceder o salirse de ahí; una leve sugerencia de pasión, como magnetizar o ir más bien hacia eso, o, la otra opción, darle vida más bien a una leve sugerencia de ignorancia, donde se ignora todo el asunto, jugamos al sordo y mudo y simplemente nos dejamos llevar.

Estas tres posibilidades surgen al mismo tiempo que las otras etapas: que la vaguedad así como la ignorancia. Estas tres, pasión, agresión e ignorancia, nos proveen con posibilidades de convertirnos en un yo,  en mi, en mi ego. “Yo soy lo que soy”. “Yo existo porque mis aspectos existen”.

El esfuerzo por dar vida al mundo de la pasión, de la agresión o la ignorancia, tiene una sensación de continuidad, tal como la continuidad que experimenta la madre al dar a luz a su hijo. La acción volitiva del karma no puede nacer a menos que dudemos acerca de nuestra propia existencia. Cada vez que hacemos el esfuerzo por dar vida, es decir de actuar desde alguno de estos tres parámetros, la duda nos rebota y eso refuerza nuestro deseo de seguir adelante con eso, ya sea la pasión, la agresión o la ignorancia.

Si alguien desea hacer alguna pregunta o quiere que volvamos a leer algún párrafo, por favor levante la mano.

 

Toda la fuerza kármica producto de la tendencia que tenemos de revivir el pasado, comenta Rimpoché, nos lleva a hacer las cosas por “impulso” y crea posibilidades de entretenernos. Ya sea que nuestra mentalidad esté conectada con luchar, con estar bravo, con ser seductor o sea cual sea el caso, todo el enfoque consiste en buscar entretenimiento. Es, por lo tanto, fundamental entender que, los aspectos de la situación kármica, ya se trate de actividades kármicas espirituales o mundanas, provienen o se originan de la ignorancia y los cinco venenos. Cualquier actividad kármica proviene de este mismo mecanismo.

 

Karma, por lo tanto, es uno de los mecanismos funcionales más eficientes que mantiene la fuerza samsárica todo el tiempo.

Usted se niega a prescindir de la costumbre o de su forma habitual de hacer las cosas, dice Rimpoché, a revisar su comportamiento o admitir la realidad o la actualidad del momento. A usted le gustaría más bien seguir alimentando su neurosis en lugar de llegar a cualquier situación razonable donde tenga que renunciar al territorio del ego. Cuando usted ignora la existencia de causa y efecto, usted está siendo frívolo y arbitrario, y, mientras no exista ninguna clase de cuestionamiento o trabajo relacionado con renunciar al territorio del ego, usted estará creando constantemente situaciones kármicas muy pesadas.

Debido a la lógica dualista que ha venido coloreando nuestro razonamiento y aún hoy día sigue haciéndolo, tendemos a pensar que la mente se comporta de una manera cuando se ocupa de asuntos mundanos y de otra cuando está relacionándose con asuntos espirituales, porque vemos a unos como profanos y a otros como sagrados.

Poder ver que la mente con sus patrones habituales y oscuraciones es esencialmente la misma en una situación que otra, nos permite aproximarnos con más facilidad a nuestra estructura psicológica, conocerla y entenderla. Sólo así podemos trabajar en ella por trascender los impedimentos que nos nublan la visión hasta llegar a la verdadera naturaleza de la mente libre de contaminaciones.

¿Alguien quiere intervenir, preguntar o comentar algo antes de pasar al siguiente capítulo?

 

 

3.

Bien.

El capítulo que sigue tiene el título de “Karma, ego y naturaleza búdica”, y aquí,  Trungpa Rimpoché desarrolla el tema de la importancia de conocer nuestro estado psicológico desde otro ángulo y nos brinda una nueva perspectiva para que entendamos mejor la situación en la que nos encontramos, para que entendamos mejor la vida misma.

Comienza diciendo que la práctica de meditación no es un estudio de la estructura de la iluminación. De hecho, dice, en cierto sentido es bastante peligroso hablar acerca de la mente iluminada en relación a la meditación.

¿Por qué? Porque pudiese conducirnos a una comprensión bastante equivocada; esto nos llevaría a fijar nuestras expectativas, cuando todo el punto del camino espiritual consiste en trascender la ambición o la lucha. De modo que presentar la meditación en términos de cuán bien podrías llegar a ser en eso, y cuán exitante va a ser una vez que alcances la iluminación, parece ser una forma auto destructiva de presentar las enseñanzas. Con este enfoque, la persona no podría disfrutar del recorrido, sino que él o ella, estarían constantemente soñando acerca del resultado.

Si no vez el proceso de recorrerlo tal cual es, entonces no vas a poder encontrar ningún valor o ningún punto o sentido en llevar a cabo el recorrido. Cuando te enfocas en llegar al estado iluminado y en lo que vas a poder hacer cuando llegues ahí, entonces, incluso antes de comenzar el viaje, ya estás soñando con el fin del camino. Esperar a que la situación ideal se presente antes de haber comenzado algo siempre es fuente de problemas, tanto en la vida diaria como en la práctica de la meditación.

Cuando tienes toda clase de planes excitantes o ideas paranoides en mente no puedes ni siquiera comenzar algo, y una vez que lo haces, la idea de lo que deberías ser o cómo deberías ser se interpone en la vía. De modo que necesitamos un escalón, el cual es llamado yana o “vehículo”, en sánscrito. El medio de transporte es muy importante. Este escalón o yana en particular es una forma de ver nuestro estado psicológico fundamental.

Cuando comenzamos algo, generalmente nos preguntamos si debemos simplemente lanzarnos y esperar lo mejor, o si más bien deberíamos saber en lo que nos estamos metiendo antes de comenzar.  Estos constituyen dos tipos de fe: la fe ciega y la fe inteligente. Estos dos enfoques de la fe siempre están involucrados en el camino espiritual. La fe ciega está basada en el sueño o la fantasía de lo estupendo que será el logro final, por lo que no estamos interesados con lo que sucede en el momento presente.

Por otra parte, la fe inteligente es una forma científica y crítica de ver el camino que estamos recorriendo. Consiste en asegurarnos de que el patrón del camino o el material con lo que estamos trabajando va a ser interesante o creativo.

Muchas personas reaccionan en contra de la idea de aprender en el momento. Tratan de alejarse de este enfoque científico basado en la experiencia. Más bien buscan resultados inmediatos, lo cual constituye el enfoque de la fe ciega. Esto es algo que tenemos que ver en nosotros mismos.

Sin embargo, cuando la gente comienza su recorrido espiritual y todo su involucramiento con el camino, el enfoque siempre es científico, estemos conscientes de eso o no, en el sentido de que nuestro viaje tiene que estar basado en una investigación personal de algún tipo.

Muchas personas que vienen interesadas en la meditación no provienen de entornos como el budismo o el hinduismo donde la meditación es parte de la cultura. Muchos han sido criados en medio de tradiciones o entornos muy diferentes, pero, casi todo el mundo, sea de oriente o de occidente, llega a una conclusión común: a la insatisfacción con la vida materialista. Esa insatisfacción también presenta una visión muy creativa, que debe haber algo más que esto en la vida.  En general, eso es lo que nos conduce a la práctica de la meditación.

Trungpa Rimpoché comenta que el enfoque de la mente en occidente es abierto y natural, extremadamente saludable. Sin embargo, no debemos detener nuestra búsqueda una vez que hemos encontrado una disciplina como la meditación.

Si alguien desea hacer una pregunta o comentar algo, por favor levante la mano Participación

 

 

 

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