2. KTCZoom

Vipáshyana

Curso virtual inspirado en enseñanzas de Bokar Rimpoché

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

Sábado 28 de noviembre de 2020

¡Grabar!

¡Tashi Delek para todos!

Me alegra mucho volver a verlos y saber que están con buena salud y llenos de interés por las enseñanzas sobre la práctica vipáshyana.

1.

El día de hoy vamos a comenzar con una breve práctica de meditación shámata.

Instrucciones y sesión de 25 minutos

2.

Diferencia entre Shiné y Laktong

La pacificación mental lograda a través de la meditación shámata, calma y estabiliza la mente, comienza diciendo Bokar Rimpoché, pero ella no permite el reconocimiento de la verdadera naturaleza de la mente. No llegamos a comprender lo que es, y las preguntas básicas siguen sin respuesta, a no ser a título de hipótesis intelectual.

La visión superior producto de la meditación vipáshyana, llamada también meditación analítica o introspectiva, va más lejos. Habiendo sido apaciguada la mente, ésta reconoce su propia esencia sin dejar lugar a dudas y conduce a una experiencia directa y evidente.  Puesto que se trata de un grado de comprensión superior a la simple calma de la mente, se le llama visión superior.

Tanto la pacificación mental [shámata], como la visión superior [vipáshyana], tienen por objeto la mente; lo que se ve, la mente, es idéntico, pero el tipo de visión es diferente. 

La luna se refleja en la noche sobre la superficie de un recipiente lleno de agua.  Cuando el recipiente se agita, no se puede percibir la forma de la luna sino una luminosidad confusa.  Cuando se deja reposar el recipiente, la superficie del agua permanece lisa y en calma.  Esta fase corresponde a la pacificación mental mediante la cual la mente se desprende de la agitación de los pensamientos.

Una vez que el agua está perfectamente en calma, se puede ver en ella lo que se refleja y se puede reconocer su forma tal y como realmente es.  Igualmente, habiendo sido apaciguada la mente por el ejercicio de la pacificación mental, la visión superior es la que después permite reconocer su naturaleza.

C. Como se desprende de todo lo que hemos escuchado, tanto shámata como vipáshyana, son dos prácticas fundamentales para alcanzar el aspecto de la sabiduría trascendente de la realización del Mahamudra, el estado de realización de un Buda.

El otro aspecto de esta realización es la compasión. Son como las dos alas de un ave; ambas son necesarias para poder volar.  

Si alguien desea preguntar algo puede levantar la mano

3.

Una práctica de Laktong

C. A continuación, Bokar Rimpoché nos introduce poco a poco en la técnica de meditación Vipáshyana. Nos plantea varios ejercicios de introspección analítica guiada y dispondremos de unos minutos para centrarnos en cada uno de ellos.

No se apresuren. Tómense su tiempo. No hay prisa. Estos no son asuntos para tomarlos a la ligera. Inmediatamente después de cada uno, si alguien desea intervenir, si tiene alguna duda que desee aclarar o algún comentario que hacer, podrá levantar la mano. 

 

3.a

En primer lugar, comenzamos por adoptar la postura corporal correcta, sin tensión.  Recordamos mantener la columna derecha mientras estamos sentados sobre un cojín con las piernas cruzadas o sobre una silla con los pies reposando sobre el piso.

Los brazos estirados y las manos colocadas hacia abajo sobre los muslos cerca de las rodillas. Enderezamos la columna. Empujamos la barbilla un poco hacia adentro y, en cuanto a la lengua, esta permanecerá pegada contra el paladar.

Seguidamente, con los ojos entornados o cerrados, permitimos que nuestra mente repose en un estado de calma, de tranquilidad, en un estado abierto y relajado durante unos breves minutos. Tendremos así una experiencia de calma mezclada con un sentimiento de gozo.

5 minutos

Ahora busquemos la ubicación de esta mente en calma

¿Está en nuestra cabeza, en un lugar determinado de nuestro cuerpo, o más bien en todo nuestro cuerpo? 

¿Está acaso en nuestro corazón? 

¿En el cerebro?

¿Dónde reside?

5 minutos

¿Cuál es la esencia de esta mente en calma

Examinemos esto muy atentamente.

5 minutos

Ahora podemos discutir sobre el ejercicio que acabamos de realizar. ¿Dónde está ubicada esta mente en calma? ¿Cuál es la esencia de esta mente en calma? Si alguno de ustedes desea intervenir, puede levantar la mano.

Un examen así, señala Rimpoché, por lo infructuoso de la investigación, nos conduce a descubrir por experiencia propia la no-localización de la mente en calma.  La busquemos donde la busquemos, no está en ninguna parte.  La investigación no nos ha permitido descubrir la mente donde quiera que esté.

3.b

Dejemos ahora el examen y volvamos a hacer shámata como lo hicimos anteriormente.

5 minutos

Al dejar de nuevo la mente en calma,

-tenemos la sensación de que existe una mente en calma;

-una sensación de bienaventuranza, de paz,

-de que algo existe,

- tenemos una sensación de ser.

Mientras no procedemos a un examen, experimentamos la existencia de esta mente en calma, sin embargo, cuando a continuación miramos la esencia misma de esta calma, no podemos de ninguna manera decir: “es esto” o “es aquello”.  Nos encontramos con una total incapacidad para describir cualquier cosa que sea, porque somos incapaces de encontrar algo a lo que llamar “la mente calma”.

Si entre tanto, llegamos a la conclusión de que la mente en calma no existe en absoluto, estaremos en contradicción con ese sentimiento de ser que experimentamos al dejar reposar nuestra mente.

Así llegamos al descubrimiento de una forma de ser inexpresable; llegar a reconocerlo y a tener directamente la experiencia es lo que llamamos Laktong o Vipáshyana, La Visión Superior.

A primera vista y para una persona no informada previamente, el método que acaba de ser expuesto y las conclusiones a que conduce, pueden parecer completamente simplistas y una manera de dar muchas vueltas para llegar a una tontería. Sin embargo, seamos conscientes o no, la experiencia que tenemos de nuestra mente es extremadamente localizada y codificada. 

El camino que se explica aquí, cuando se sigue sin prejuicios, con perseverancia y siguiendo las explicaciones de un instructor cualificado, tiene como fin disolver progresivamente la “cristalización ilusoria” en la que estamos atrapados.  Esta misma advertencia es válida para el próximo ejercicio.

C. ¿Ahora bien, a qué se refiere Rimpoché cuando habla de “cristalización ilusoria”?

¿Alguien quiere intervenir? 

Participación

 

Este reconocimiento, sigue diciendo, ahora sólo es posible a través de la alternancia de la calma y la investigación.  Cuando se alcanza un cierto grado de meditación, estos dos estados ya no están separados y el ejercicio de alternarlos resulta superfluo. Llegar a esta inseparabilidad de la mente en calma y la mente que medita es la visión superior propiamente dicha. No obstante, hacerlo alternativamente es ya un primer acercamiento. 

3.c

Ahora veamos todos una fotografía del Karmapa. Vamos a mirarla bien, después haremos nacer en nuestra mente el pensamiento de la fotografía del Karmapa, es decir, su imagen.

Meditación durante 10 minutos

Ahora el pensamiento de la foto del Karmapa está presente en nuestra mente.

¿De dónde ha surgido? 

¿De qué lugar ha venido? 

¿Cuál es su origen?

Examinando el origen de este pensamiento, no podemos decir que haya venido del exterior, tampoco podemos descubrir su origen en el interior de nuestro organismo físico. 

El pensamiento de la foto del Karmapa no se ha introducido en absoluto en nuestra mente como lo haría una persona que, viniendo del exterior, entra en una habitación.  Está aquí sin haber venido de ninguna parte. Somos incapaces de encontrar un origen a este pensamiento.

C. Comienzo por darme cuenta de que dispongo de un órgano, en este caso, los ojos, diseñados para ver. Pero los ojos, por sí solos no pueden hacer gran cosa, necesitan de la consciencia visual para que se pueda dar la posibilidad de la visión. Eso, en cuanto al sujeto.

Ahora bien, en cuanto al objeto, tenemos una imagen del Karmapa, una apariencia que se ha manifestado en forma aparentemente física, tangible.

Podemos ver entonces la interacción entre tres factores:  los ojos, la consciencia visual y la foto del Karmapa.

En cuanto al resultado de la interacción, este consiste en que, como función mental, podamos evocar la imagen del Karmapa que hemos contemplado.

Pero sabemos bien que todo lo que está en juego es intangible, que carece de existencia propia, que es vacío de todo atributo, que no reside en ninguna parte. Que es pura vacuidad. Puro espacio. Esto es lo que, hasta ahora, he podido ver que sucede en la mente.   

3.d

Ahora, cuando el pensamiento de la fotografía del Karmapa está presente en nuestra mente ¿dónde permanece?

¿Aquí?

¿Allí?

¿En el exterior de nuestro cuerpo, o más bien en el interior?

 

Vamos a examinarlo atentamente.  Cuando una persona entra en una habitación, llega del exterior, traspasa el umbral y permanece en un lugar limitado y concreto, la habitación.

¿Podemos, de la misma manera, señalar un lugar limitado y concreto donde permanece el pensamiento?

¿Cuál es la forma, no de la imagen percibida mentalmente, sino del propio pensamiento? 

¿Cuál es su forma, su tamaño?

¿Podemos verlo?

Meditación durante 5 minutos

3.e

Nuestra investigación desemboca, una vez más, en nada.  Ahora miremos unas flores atentamente.

¿Sigue en nuestra mente el pensamiento de la fotografía del Karmapa después de habernos ocupado de mirar las flores?

En el momento en que el pensamiento de la fotografía del Karmapa ha desaparecido, ¿Cómo se ha marchado?

¿Igual que se sale de una habitación?

¿De dónde ha venido el pensamiento de las flores?

Miremos ahora una estatua de Buda

¿Seguimos teniendo el pensamiento de las flores?

¿Dónde se ha ido?

Meditación durante 5 minutos

Investigando de dónde venía el pensamiento, no hemos podido encontrar su lugar de origen.  Investigando su localización una vez presente, tampoco le hemos podido atrapar, ni cuando ha cesado hemos podido descubrir el lugar a dónde se ha ido.  Los pensamientos no vienen de ninguna parte, no permanecen en ninguna parte, no van a ninguna parte.  No tienen, por sí mismos, ninguna existencia.

Si alguien desea intervenir antes de pasar al siguiente punto, puede levantar la mano.

4.

El tigre de peluche. Cuando no conocemos la naturaleza de la mente, vivimos en la convicción de que los pensamientos existen realmente. Al tomarlos como reales se convierten en causa de sufrimiento.

Se puede ver a personas hasta tal punto atormentadas por un pensamiento que dejan de comer y se quedan pálidas y demacradas, con los ojos hundidos y sin expresión. Estas repercusiones físicas ilustran bien la fuerza de los pensamientos cuando son tomados como reales.  Nos inventamos, como hacen los niños, animales de peluche que, a veces, se parecen muchísimo a los auténticos.

Los tigres, los leones y los leopardos enseñan unos amenazadores colmillos en sus abiertas fauces y clavan en sus víctimas su terrible mirada.  Un niño pequeñito puede tener miedo de su tigre de peluche, creyéndose en presencia de una verdadera amenaza. Su equívoco es la única causa de su sufrimiento.  Donde no hay un tigre, él cree que lo hay.  Por el contrario, el mismo niñito estará muy contento con un caballo de peluche; al darle una existencia real le investirá de la amabilidad y dulzura de un auténtico caballo. 

Al no reconocer la naturaleza de nuestros pensamientos, nos comportamos como este niñito: tomamos como real lo que no es y, por eso, experimentamos sufrimientos y alegrías.

El meditador que, por el contrario, realiza el ‘mahamudra’, es decir, que reconoce la verdadera naturaleza de su mente, es comparable a un adulto que no se confundirá al ver una imitación de un tigre o un caballo.  “Está bien hecho –pensará el adulto- parece un tigre, parece un caballo”. 

Pero no se equivoca sobre la realidad del objeto, y, por lo tanto, nada le hace reaccionar, como lo haría en presencia de un verdadero tigre, o un verdadero caballo. Está libre de los miedos y las alegrías que causaría la situación efectiva.  De la misma manera, para quien ha realizado el mahamudra, los pensamientos, cuyo carácter irreal ha sido desenmascarado, ya no dan lugar a complicaciones emocionales: no engendran ni sufrimientos ni alegrías.

Esto no significa en absoluto que la mente permanezca entonces en una especie de indiferencia permanente, fría y aburrida.  La mente saborea, por el contrario, su propia felicidad que no tiene comparación con las alegrías ordinarias hasta el punto de que se la considera más allá de los conceptos de felicidad y de no felicidad. 

La mente de un ser liberado está, no sólo más allá del sufrimiento, sino que es por naturaleza y de manera inalterable, paz, lucidez, inteligencia, gozo, amor y poder, y está infinitamente más vivo de lo que nosotros lo estamos.

C. Como podemos ver, esto va más allá de los parámetros convencionales de lo que pudiésemos considerar una ‘gran sensibilidad y sensualidad’.

En nuestra mente aparecen toda clase de pensamientos y de imágenes, pero no tienen existencia real. Laktong o vipáshyana, reconoce simultáneamente las manifestaciones mentales y su ausencia de existencia real. No se trata en absoluto de borrar la manifestación, ni de negar la facultad creadora de la mente sino de ver su carácter desprovisto de existencia propia

Un tigre falso no lo parece menos por tener una forma: es el aspecto manifestación.  Por otra parte, saber que no es real, corresponde al aspecto vacuidad.  La visión superior reconoce al mismo tiempo la forma del tigre y su irrealidad, la unión de la manifestación y la vacuidad.

Palabras del Buda:

             “Forma es vacuidad, vacuidad es forma”

             “Forma no es otra cosa que vacuidad, vacuidad no es otra cosa que forma”.

Dedicación del mérito

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