3. KTCZoom
Vipáshyana
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
Sábado 19 de diciembre de 2020
¡Grabar!
¡Tashi Delek queridos amigos y compañeros del dharma!
Me alegra estar de nuevo aquí con todos ustedes. Los he extrañado mucho y también el poder compartir estas valiosas enseñanzas sobre la meditación vipáshyana.
1.
Comencemos la sesión con una breve sesión de meditación vipáshyana. Todo lo que debemos hacer es permitir que la mente repose en su propia naturaleza, en su propia apertura, quietud y amplitud.
Sesión de 15 minutos. Sonar el cuenco al inicio y al final.
Si alguno de ustedes desea intervenir puede levantar la mano. No se queden con dudas. Traten de ir resolviendo los obstáculos que se les presentan en la meditación, a medida que van surgiendo. Aprovechen estos momentos.
2.
Si hay algo que ya todos sabemos es que, si queremos aprender meditación, tenemos que practicar con regularidad; que no hay otra manera.
Hasta ahora hemos venido haciendo énfasis en la meditación shámata de forma regular, es decir, practicando lo que se conoce como “meditación con objeto”, siendo el objeto, en este caso, la respiración. Sin embargo, esta ha sido tan solo nuestra primera experiencia con la meditación; ahora nos toca seguir adelante.
El siguiente paso consiste en abordar la práctica vipáshyana, es decir, llevar a cabo la “meditación sin objeto”, permitiendo simplemente que la mente repose en su propia quietud, en su propia naturaleza. La combinación de estas dos prácticas, shámata, donde enfocamos la atención en un objeto y vipáshyana, donde se le permite a la mente simplemente reposar en su propia esencia, puede conducir a la realización del mahamudra, la realización de la verdadera naturaleza de la mente.
Puede que algunos de ustedes se pregunten por qué se le llama meditación analítica, cuando lo que se hace es dejar que la mente repose. En todo esto podemos observar el desarrollo de un proceso gradual. Primero, la mente se aquieta. Luego, se desarrolla una sensación de espacialidad, y es gracias a estos factores que podemos comenzar a adentrarnos en la investigación de la verdadera naturaleza de las cosas. Aquí es donde comenzamos a hacernos preguntas; aquí es donde comienza el análisis introspectivo.
Adriana me comentó que algunos de ustedes están tan acostumbrados a mantener la atención de la mente en la respiración, que les cuesta dejar que la mente repose tranquila sin intervención de su parte. Esto es algo que nos sucede a muchos de los practicantes, si es que no a todos, de modo que no deben sentirse mal por eso. Es tan solo algo natural.
Hemos pasado de tener una mente distraída, dispersa y fragmentada, a cultivar una mente disciplinada al aplicarle la técnica de la meditación shámata. Nos hemos habituado a eso durante las sesiones formales y espero que, en el transcurso de su día a día, estén manteniendo la mente atentamente enfocada en lo que están haciendo en el momento, porque de eso se trata.
Ahora, estamos listos para seguir adelante y abordar la práctica vipáshyana, la meditación sin objeto. Buscando poder ampliar las explicaciones de modo de ayudar a su comprensión, he traído en esta ocasión unas breves palabras de Chogyam Trungpa Rimpoché que encuentro pueden ser de gran ayuda.
La realización de lo que entendemos por mindfulness, implica, por una parte, algo muy detallado y directo, donde, para lograrlo nos valemos de la meditación shámata en la que mantenemos la atención enfocada en la respiración, y por otra, al practicar vipáshyana, desarrollamos una sensación de espacio, de algo panorámico, abierto, una visión superior.
C. Fíjense que, cuando practicamos shámata, allí enfocamos la atención en la respiración, de modo que, como dijo Rimpoché, se trata de algo muy directo, enfocado y detallado, pero, cuando permitimos que la mente simplemente repose en su propia naturaleza, en su propia quietud, ahí, el enfoque es más bien abierto, panorámico, y esto corresponde a vipáshyana.
Sin embargo, continúa diciendo Trungpa Rimpoché, al mirar con más detenimiento podemos ver que, inclusive en las técnicas de seguir la respiración utilizadas para desarrollar mindfulness, estamos conscientes no solo de la respiración sino también del entorno que hemos creado alrededor de la respiración.
C. Es decir que, si miramos más a fondo, podemos ver que a nivel embrionario en la práctica shámata, ya está presente la semilla de la consciencia, la semilla de la posible realización de vipáshyana, de la consciencia de la totalidad. Estamos conscientes de las sensaciones corporales, del entorno que nos rodea, de la presencia de los pensamientos, de las emociones, etc.
Una vez que somos conscientes de la atmósfera en nuestra práctica de meditación, dice Rimpoché, empezamos a darnos cuenta de que los pensamientos no son gran cosa. Podemos permitir que los pensamientos se difuminen en la atmósfera, pero algunas veces estamos tan atrapados en nuestros pequeños jueguitos, en nuestra pequeña manipulación, que no nos damos cuenta de la totalidad.
Por eso es necesario comenzar con la atención enfocada
[C. Es decir, la que nos proporciona la práctica shámata], de modo que podamos ver los detalles de tal erupción o manipulación, los detalles del juego que se está llevando a cabo. Posteriormente, más allá de eso y, habiendo establecido una relación con el entorno, comenzamos a ver la totalidad básica. De modo que la consciencia que desarrollamos o, el entendimiento de todo el asunto es lo que llamamos vipáshyana.
Instrucciones y sesión de 15 minutos. Sonar el cuenco al inicio y al final.
¿Alguien desea intervenir antes de seguir adelante?
3.
Ahora me gustaría repasar la sección de la enseñanza de Bokar Rimpoché que estudiaron con Adriana, donde comenzaban por ver una fotografía del Karmapa, posteriormente la evocaban en sus mentes, y, finalmente se preguntaban ¿De dónde ha surgido? ¿De qué lugar ha venido? ¿Cuál es su origen?
C. Para poder responder estas y otras preguntas apropiadamente, debemos comenzar por abordar aspectos que nos resulten sencillos, fáciles de entender. Por ejemplo, en este caso se trata de una foto del Karmapa que primero hemos contemplado, y luego evocado en la mente. Podemos comenzar por darnos cuenta de que, para poder ver la foto tuvimos que valernos de algo ¿de qué? De los ojos.
Me doy cuenta de que dispongo de un órgano, en este caso, de los ojos, que están diseñados para ver. Pero, al continuar con el análisis se hace evidente que, los ojos, por sí solos no pueden hacer gran cosa, que necesitan de la consciencia visual para que se pueda dar la posibilidad de la visión. Eso, en cuanto al sujeto. Es decir, el que observa.
Ahora bien, en cuanto al objeto, tenemos una imagen del Karmapa, una apariencia que se ha manifestado en forma aparentemente física, tangible, pero sabemos, entendemos intelectualmente que, toda manifestación es el resultado del encuentro de causas y condiciones pero que, en esencia, toda manifestación es vacía, intangible, ilusoria. Vemos entonces la interacción entre tres factores: los ojos, la consciencia visual y la foto del Karmapa, y, en cuanto al resultado de la interacción, gracias a la función mental, podemos evocar la imagen del Karmapa que hemos contemplado, pero sabemos bien que todo lo que está en juego es intangible, que carece de existencia propia, que es vacío de todo atributo, que no reside en ninguna parte. Que es pura vacuidad. Puro espacio. Esto es lo que, hasta ahora, he podido ver que sucede en la mente.
¿Alguna pregunta respecto a esto? ¿Algún comentario?
Lo que acabamos de hacer coincide con lo que Matthieu Ricard explica cuando dice que, “tanto la lógica como el razonamiento, son utilizados en la meditación analítica cuando observamos cómo funcionan los pensamientos y examinamos los mecanismos de la felicidad y el sufrimiento. En este proceso, examinamos cómo funciona nuestra mente al ver los enfoques que utiliza a fin de poder percibir el mundo y elaborar imágenes mentales del mismo.
También tratamos de descubrir los procesos mentales que incrementan nuestra paz interior y nos vuelven más abiertos hacia otros, así como también, aquellos procesos que tienen un efecto destructivo. Este análisis nos ayuda a ver la manera en la que nuestros pensamientos están encadenados y como nos atan a nosotros”.
En el Samadhirja Sutra el Buda dijo:
Los ojos, los oídos y la nariz no son conocedores válidos
De igual manera la lengua y el cuerpo no son conocedores válidos.
Si estas facultades sensoriales fuesen válidos conocedores
¿Qué podría hacer por alguien el sublime camino?
Adicionalmente, sigue diciendo Matthieu Ricard, en cuanto al budismo concierne, ni siquiera la consciencia percibe lo que llamamos realidad. En el primer momento de percepción, nuestros sentidos capturan un objeto. En el segundo momento, ellos crean una imagen no conceptual de una forma, de un sonido, un sabor, un olor o un toque.
Cuando llegamos al tercer momento, nuestros mecanismos mentales se encienden junto con nuestros recuerdos y hábitos adquiridos, y, una multitud de momentos conscientes consecutivos identifican la imagen del objeto como siendo esto o aquello. Ellos la “interpretan” y tienen sensaciones positivas, negativas o neutras al respecto. Mientras tanto, el objeto impermanente ya ha cambiado. De modo que, la consciencia conceptual normal nunca percibe una realidad simultánea. Todo lo que puede percibir son imágenes de estados pasados.
Es más, agrega Matthieu Ricard, una imagen mental -de una flor, por ejemplo- es engañosa o ilusoria porque nosotros generalmente no pensamos que es impermanente y carece de existencia intrínseca. El budismo llama esto “cognición inválida”. Pero es posible reemplazar esta con una cognición válida que ve la verdadera naturaleza de la flor [la vacuidad] y no está influenciada por los conceptos ordinarios. Se dice que una de las características de la iluminación consiste en la habilidad para distinguir entre una percepción pura no conceptual e imágenes mentales.
¿Alguna pregunta respecto a esto?
4.
El meditador que realiza el ‘mahamudra’, es decir, que reconoce la verdadera naturaleza de su mente, dice ahora Bokar Rimpoché, es comparable a un adulto que no se confundirá al ver la imitación de un tigre o un caballo. “Está bien hecho –pensará el adulto- parece un tigre, o, parece un caballo”, pero no se equivoca sobre la realidad del objeto, y, por lo tanto, nada le hace reaccionar como lo haría en presencia de un verdadero tigre, o un verdadero caballo.
Un tigre falso no lo parece menos por tener una forma: su forma, su apariencia, es el aspecto “manifestación”. Por otra parte, saber que no es real, corresponde al aspecto “vacuidad”. La visión superior reconoce al mismo tiempo la forma y su irrealidad, la unión de la manifestación y la vacuidad. Está libre de los miedos y las alegrías que causarían la situación afectiva. De la misma manera, para quien ha realizado el mahamudra, los pensamientos, cuyo carácter irreal ha sido desenmascarado, ya no dan lugar a complicaciones emocionales: no engendran ni sufrimientos ni alegrías.
Esto no significa en absoluto que la mente permanezca entonces en una especie de indiferencia permanente, fría y aburrida. La mente saborea, por el contrario, su propia felicidad que no tiene comparación con las alegrías ordinarias hasta el punto de que se la considera más allá de los conceptos de felicidad y de no felicidad.
La mente de un ser liberado está, no sólo más allá del sufrimiento, sino que es por naturaleza y de manera inalterable, paz, lucidez, inteligencia, gozo, amor y poder, y está infinitamente más vivo de lo que nosotros lo estamos.
C. Como podemos ver, esto va más allá de los parámetros convencionales de lo que pudiésemos considerar una ‘gran sensibilidad y sensualidad’.
En nuestra mente aparecen toda clase de pensamientos y de imágenes, pero no tienen existencia real. Vipáshyana, reconoce simultáneamente las manifestaciones mentales y su ausencia de existencia real. No se trata en absoluto de borrar la manifestación, ni de negar la facultad creadora de la mente sino de ver su carácter desprovisto de existencia propia.
Si alguno de ustedes desea intervenir puede levantar la mano.
5.
Estas palabras del Buda resumen todo lo que hemos venido estudiando:
“Forma es vacuidad, vacuidad es forma”
“Forma no es otra cosa que vacuidad, vacuidad no es otra cosa que forma”.
Quiero aprovechar para comunicarles que, ni el sábado 26 de diciembre, ni, el sábado 2 de enero habrá sesión por aquí. Nos volveremos a reunir el sábado 9 de enero del 2021 a las 11:00 de la mañana como de costumbre.
Dedicación del mérito
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