8. KTCZoom

Vipáshyana

Sábado 30 de enero de 2021

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Grabar!!!

¡Tashi Delek para todos!

Bienvenidos a otra sesión de enseñanzas sobre la meditación analítica.

1.

Vamos a comenzar con una sesión de meditación.

Dejemos que la mente repose, tranquila durante unos minutos, sin interferencia de nuestra parte. Nos sentamos cómodamente, enderezamos la columna y colocamos las manos sobre el regazo, con la palma de la mano izquierda volteada hacia arriba, y luego, la mano derecha sobre la izquierda también con la palma hacia arriba y la punta de ambos pulgares apenas tocándose. Muy relajadas estas manos, los brazos, los hombros. Nos centramos en la intención de hacer la práctica lo mejor que podamos, regocijándonos en la sincera motivación de estar haciéndola para que esta contribuya tanto a nuestro beneficio como al beneficio de todos sin excepción.

Sesión de 20 minutos.   Sonar el cuenco al inicio y al final.

Poner pausa a la grabación y luego desactivar la pausa para continuar grabando la sesión. 

2.

C. En la sesión anterior, Khempo Karthar Rimpoché estuvo desarrollando el análisis de lo que percibimos como objetos experimentados y la mente que los experimenta. Destacó, que un entendimiento de esto, incluso, un entendimiento correcto, no es suficiente para eliminar nuestra fijación, pero que, sin embargo, practicar en base a tal conocimiento es muy útil, porque al saberlo, conocemos la causa de la confusión y la causa del sufrimiento.

En la oración que decimos al finalizar cada sesión, está expresada la importancia que tiene esto pues dice, como todos recordarán:

“Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad”

“Que todos los seres puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento”

“Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento”

“Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros”

“Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive”

Una vez más se comprueba la importancia de entender lo que estamos leyendo; de no conformarnos con leer y repetir un texto, que es necesario, imperativo, saber qué significa. Les invito a buscar información sobre Naropa, en quien encontramos un magnífico ejemplo de esta situación.

La primera línea dice:

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad”.

¿Qué es lo que se evidencia de esto? ¿Qué es lo que debemos comprender? Léanlo de nuevo y traten de razonar, de pensar en lo que las palabras están tratando de decirnos.

¿Qué piensan ustedes que están tratando de decirnos estas palabras? 

Que no es suficiente con que deseemos que alguien tenga felicidad, que alguien sea feliz; que es necesario, que es indispensable, que esa persona identifique cuáles son las causas de la felicidad para que pueda cultivarlas, porque de no saberlo, va a seguir andando sin rumbo, buscándola sin saber dónde encontrarla.  

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

¿Qué es lo que se desprende de esto? ¿Qué es lo que debemos comprender? Léanlo de nuevo y traten de razonar, de pensar en lo que las palabras están tratando de decirnos.

¿Cuál es su respuesta?  

 

Que, no es suficiente con desear que alguien deje de sufrir, sino que es indispensable que esa persona identifique plenamente las causas de su sufrimiento para poder abandonarlas, porque al hacerlo, podrá trabajar en sí misma por liberarse de ellas. De otro modo, va a seguir incurriendo en los mismos errores que lo han llevado hasta allí y muy probablemente responsabilizando a otros o a las circunstancias externas de lo que le sucede.

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

¿Qué quiere decir “la sagrada felicidad”? ¿Qué es lo que pudiese proporcionar una clase de felicidad tan completa como para llamarla así? Léanlo de nuevo y traten de razonar, de pensar en lo que las palabras están tratando de decirnos.

¿Cuál es su respuesta?  

Personalmente comprendo, que si siempre nos ocupamos de mantener un cálido corazón donde la felicidad y la liberación de sufrimiento de los demás sea nuestro principal interés, entonces, esa actitud bondadosa y compasiva trabajará por nuestra liberación y podremos vivir en este estado mental.

¿Qué es lo que nos ayuda a cultivar la bodhichitta?

Ocuparnos de nuestro propio desarrollo espiritual manteniendo en todo momento la consciencia de que lo hacemos para poder estar preparados para ayudar apropiadamente a otros; cultivar las virtudes, alejarnos de las acciones malsanas o dañinas. Esto hace posible que la mente permanezca en un espacio sagrado, puro, no contaminado.

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Es probable que a todos les parezca que esto es muy fácil de comprender, pero si lo miramos más a fondo, vemos que no es así. Que, de hecho, es uno de los puntos más difíciles de lograr.

Hemos cultivado estos hábitos desde tiempos sin principio. Es apenas ahora que estamos dándonos cuenta de lo dañinos que son y comenzamos a tratar de desmantelar la fortaleza que hemos construido. No es trabajo fácil. Para empezar, podemos revisar el apego.

¿Hacia quiénes hemos desarrollado más apego?

¿Cuál es su respuesta?  [Participación de los asistentes]

Los objetos de nuestro apego son principalmente nuestros familiares, amigos y conocidos, los que consideramos y llamamos “nuestros seres queridos”. También está el apego hacia la tierra natal y las cosas y lugares que nos gustan, que nos proporcionan placer. Nos puede sorprender, y podemos lamentar profundamente la muerte de alguien en particular, pero lo dejamos ir, mientras que, el sentimiento que surge a partir del fallecimiento de, por ejemplo, un familiar muy querido, es más difícil de aflojar porque en nuestro sentimiento hay mucho apego. Hemos construido ese sentimiento alrededor de “mi”, y así decimos cosas como “mi” papá, “mi” hijo, “mi” amiga, “mi” compañero de trabajo.

Una vez que tomamos la decisión de dejar de sufrir, que ya no queremos seguir alimentando el sufrimiento en nosotros, aceptamos que tenemos que aflojar el apego a estos seres queridos; aceptar que en cualquier momento pueden fallecer o les puede suceder algo doloroso como a otra persona, y que será la ausencia de aferramiento a ellos, lo que nos permitirá afrontar lo que está sucediendo con mucho amor y compasión hacia ellos y hacia nosotros mismos.

Eso está claro ¿verdad? Pero ¿por quién es que tenemos más apego que a cualquier otro ser o cosa? A nosotros mismos. Aquí es donde tenemos más trabajo por hacer, porque mientras sigamos alimentando este apego, va a ser imposible desmantelar los demás.

¿Y qué hay del rechazo o la aversión hacia otros?

¿Cuál es su respuesta?  ¿Cuál es la causa del rechazo o la aversión?

Como sabemos, hemos desarrollado preferencias, es decir, todos tenemos más o menos claras, las cosas que nos gustan y las que no, y esa misma tendencia la aplicamos a los seres, a lugares, actividades, etc. Es el polo opuesto del apego y es tan serio, o tan grave como eso. Lo que hace la práctica de la meditación es ayudar a la mente a que afloje estas tendencias habituales de modo que podamos ubicarnos en una cierta neutralidad, aun cuando sepamos que nos gustan unas cosas más que otras, pero no hay rechazo hacia las que no nos gustan. Hay aceptación de su presencia. 

 

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive”.

A mi entender, este punto puede ser abordado desde muy diferentes perspectivas. Personalmente encuentro que una de las más inspiradoras consiste en la de mantener la consciencia de la vacuidad como esencia de todo fenómeno, porque esto nos permite, no solo dejar de discriminar, sino también darnos cuenta de que esencialmente no hay diferencia entre una cosa y otra, entre un fenómeno y otro, como por ejemplo entre un sonido y una idea, entre un vendaval y un sabor, entre un ser humano y una montaña. Todos somos ilusorias, pasajeras y vacías apariencias compartiendo la relatividad de tiempo y espacio.

Si alguien desea hacer un comentario final sobre este punto antes de seguir adelante puede levantar la mano.

3.

Ahora bien, dice Rimpoché, como ya lo hemos comentado, la experiencia y la clara visión o la interiorización o la calidad de la introspección que surgen a través de la práctica de meditación son diferentes, pero al mismo tiempo, esta meditación sólo puede ser realmente practicada en base a cierto grado de entendimiento conceptual.

Este entendimiento tiene dos aspectos

1.    Primero, es necesario adquir información o escuchar enseñanzas sobre el tema.  Sin embargo, eso no es suficiente en sí mismo. 

2.    En base a lo que hemos escuchado, debemos enfrascarnos personalmente en un análisis y determinar lo que esto realmente significa. 

Si no nos involucramos en este análisis –si no hemos escuchado la información o la hemos escuchado y todavía no la hemos analizado- es poco probable que la práctica de meditación por sí misma conduzca realmente a algo. 

Es algo muy simple. Si queremos ir a algún lugar, dice Rimpoché, necesitamos saber el nombre del destino y la ruta que debe ser seguida para llegar a donde queremos ir

Sabiendo estas dos cosas, es bastante posible ir allí.  Con simplemente saber el nombre del lugar, pero no tener idea de dónde está realmente o qué ruta seguir, seria muy poco probable que alguien pudiera llegar allí realmente alguna vez.  Una vez resuelto, a través del proceso de escuchar y del análisis, que las cosas experimentadas y la mente del experimentador no tienen existencia real, entonces podremos comenzar a practicar.

¿Qué quiere decir que la mente del experimentador y las cosas experimentadas no tienen existencia real? ¿Qué entienden ustedes por esto?

4.

Sin embargo, antes de comenzar a hacerlo, debe llevarse a cabo la práctica shámata o meditación de la tranquilidad. A menos que cultivemos un estado de tranquilidad, es imposible que la mente esté relajada y en calma, y, por lo tanto, imposible que pueda mantenerse centrada. 

Si no hay desarrollo de tranquilidad, dice Rimpoché, tratar de practicar una clara interiorización, introspección o visión será inútil, porque la mente nunca va a descansar en el objeto de meditación elegido.  Al mismo tiempo, si bien la práctica shámata es completamente necesaria y es realizada al comienzo por todos los budistas, pensar que un estado de buena tranquilidad es la meta final, es incorrecto. 

Cuando una persona asume el estado, la comodidad, y el placer de la tranquilidad como meta final, se está permitiendo a sí misma encontrar una nueva forma de apego.  El apego es siempre un problema, sea que estemos apegados a algo mundano y externo, o a algo espiritual e interno.  Es básicamente el mismo problema en cualquiera de los casos.  De modo que es importante no apegarse a la práctica shámata ni verla como un fin en sí mismo.  Por otra parte, shámata es absolutamente necesaria.

5.

Adicionalmente, hay algo más que es necesario para generar una verdadera interiorización o clara visión: acumulación de mérito.  Para la genuina práctica y cultivo de vipáshyana, estos dos factores deben estar presentes: la práctica de meditación y la acumulación de mérito.  De hecho, reconocer la naturaleza que es señalada y cultivada en la práctica de la clara visión o vipáshyana, es posible únicamente para alguien que ha coordinado estos procesos.  Es justo como el hecho de que un ave no puede volar sin tener dos alas, o que las flores no pueden crecer sin haber sido nutridas por el agua y el sol.

Esto es particularmente cierto desde el punto de vista del resultado ulterior, especialmente desde el punto de vista del mahayana o gran vehículo, donde el resultado final es la budeidad.   La capacidad de un buda para ayudar a otros a través del rupakaya o del cuerpo emanado resulta esencialmente de la acumulación de mérito de ese buda mientras recorre el camino.  Así, desde el punto de vista de las metas a corto y largo plazo, la acumulación de mérito es definitivamente necesaria.

6.

Tradicionalmente se dice que la práctica está dividida en dos aspectos: meditación y post-meditación.  La meditación consiste en cultivar primero la tranquilidad y luego la clara visión o interiorización. La post-meditación consiste en dedicarse a una variedad de prácticas utilizando nuestro cuerpo y nuestra palabra con el fin de reunir la acumulación de mérito.

La fuerza o impulso en la acumulación de mérito es la bodhichitta, la mente, cuya motivación es el despertar. Bodhichitta consiste en el compromiso de alcanzar la liberación y el despertar de todos los seres, no solo de nosotros mismos.  Un aspecto de esto es el hecho de que mientras desarrollamos más reconocimiento de que todas las cosas son pura vacuidad, automáticamente desarrollamos más compasión.

C. Esto último que ha dicho Rimpoché me parece particularmente importante porque, puede ser que, en algunas personas se de la tendencia a no ocuparse de estudiar, de recabar información, ni investigar el tema de la vacuidad, por no considerarlo suficientemente relevante, pero, como lo acabamos de escuchar, “mientras desarrollamos más reconocimiento de que todas las cosas son pura vacuidad, automáticamente desarrollamos más compasión”.

 

Esto ocurre, sigue diciendo Khempo Rimoché, debido a que el reconocimiento de la vacuidad produce igualmente el reconocimiento de que, la razón por la que todos sufrimos tanto, es que estamos totalmente confundidos acerca de cuáles son las causas del sufrimiento y cuáles son las causas de la felicidad. 

El ver cuán innecesario es todo nuestro sufrimiento produce automáticamente un gran sentimiento de amorosa bondad y compasión en la persona que tiene esta realización. Es por esto que la vacuidad que es realizada o reconocida en el apropiado estado de clara visión o interiorización es denominada “vacuidad, cuya esencia es compasión”, o la “realización de la vacuidad, cuya esencia es compasión”.  Esta compasión es algo espontáneo, automático e imparcial –muy diferente de la compasión que experimentamos ahora.

C.  Creo que sería conveniente que nos detuviésemos a analizar lo que entendemos y practicamos como compasión. Es conveniente que ventilemos nuestros diferentes enfoques para ver si lo hemos entendido correctamente.

Adelante con sus comentarios. Nos interesan a todos.

7.

Es difícil para nosotros tener mucha compasión simplemente porque tomamos las experiencias como si fuesen reales.  Al tomar las cosas como reales, constantemente tenemos pensamientos tales como “no puedo”, “no me atrevo”, “estoy aterrado”.   Si verdaderamente reconocemos la vacuidad, no tenemos miedo. Teniendo esa confianza, estamos realmente en capacidad de ayudar a otros –verdaderamente nos atreveremos a ayudar a otros.  De modo que es a través de la unificada acumulación del mérito y la sabiduría de la meditación que nosotros podemos de hecho ser de máximo beneficio tanto para nosotros como para otros.

Aún cuando mucha gente cree que la acumulación de mérito es algo innecesario y simplista, y algunas personas creen que la práctica de la meditación no es efectiva y que sólo la acumulación de mérito es de alguna utilidad, de hecho, ambas prácticas son necesarias.

 

Dedicatoria

 

¡Dejar de grabar!!!