1. KTCZoom

Breve introducción a las fases de “Creación” y “Compleción” en las prácticas vajrayana

Cometario de Traleg Rimpoché al texto de Jamgon Kongtrul Lodro Thaye

Miércoles 13 de enero de 2021

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

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¡Tashi Delek para todos!

No imaginan cuán feliz estoy de volver a encontrarnos por aquí y poder

compartir con ustedes más enseñanzas preciosas.

1.

Sesión inicial de meditación

Comencemos por propiciar la experiencia de una mente calmada, tranquila; una mente a la que, lo único que le interesa, es estar aquí, tranquila, sosegada. Una mente relajada, cómoda en la situación actual; donde no hay apuros; una mente que es toda presencia en el momento. La dejamos que repose tranquila en su propia quietud, en su propia naturaleza.

Instrucciones y sesión de 20 minutos               Tocar el cuenco al inicio y al final

2.

Creación y compleción

Entendemos por “creación” la fase de la meditación que implica la generación de la visualización de la deidad.

En cuanto a la “compleción”, esta corresponde

1) a la disolución de la visualización,

2) a la unificación de la deidad con nuestra propia mente y

3) a la etapa donde permitimos que la mente repose en su propia naturaleza.

Las fases de creación y compleción son suficientes en sí mismas para clarificar la utilidad de la meditación de deidades. Debemos, sin embargo, agregarles una acción purificadora generada por la gracia o bendiciones a nivel más profundo. Esta es la energía espiritual que cambia cada elemento de la meditación.

¿Quedó claro en qué consisten las dos fases?

Participación

3.

Las apariencias

Las apariencias, tal y como las percibimos, no tienen existencia en sí mismas [por sí mismas]. Estas son producidas por nuestra propia mente y distorsionadas por los condicionamientos generados por nuestro karma.

Este condicionamiento, actúa a nivel de “potencial de consciencia” y nos conduce a experimentar la manifestación como separada de nosotros mismos; como algo sólido, tangible y real en sí mismo, y causa mucho sufrimiento. La dualidad de “yo” y “otro” o de “sujeto” y “objeto”, son producto de este condicionamiento kármico presente en todos los seres sintientes.

Una mente libre de este condicionamiento es una mente pura en la que se manifiestan apariencias puras libres de corporeidad física [materialidad], libres de la dualidad de sujeto-objeto y sin la marca de las emociones conflictivas y el sufrimiento.

La purificación, por lo tanto, debe operar a nivel de potencial de consciencia. Es allí donde actúan las meditaciones vajrayana. El verdadero propósito de las fases de “creación” y “compleción” es el de erradicar la totalidad de los condicionamientos que produce la existencia samsárica.

Participación

 

 

4.

La existencia samsárica

La existencia en el samsara revela una secuencia en la sucesión de nacimiento, vida y muerte.

Desde tiempo sin principio, hemos tenido innumerables existencias, cada una siguiendo el mismo patrón: nacimiento, vida y muerte. Los condicionamientos inscritos por esta infinita repetición son extremadamente fuertes y tienden a crear incesantemente el mismo proceso que nos mantiene prisioneros de la ilusión.

 

C. Podríamos preguntarnos, si esto es así, si esto ha venido siendo así desde tiempo sin principio, ¿cómo podemos liberarnos de este proceso? ¿cómo podemos escapar de este círculo vicioso de condicionamientos? ¿Qué creen ustedes?

Participación

 

La meditación tántrica, incluyendo las dos fases de creación y compleción, tienen, en este contexto, una triple función:

1) Purificarnos del condicionamiento que causa nacimiento en la forma corriente en que se ha dado, el cual es resultado de la maduración de karma.

2) Purificarnos del condicionamiento que producen las apariencias de la vida ordinaria, caracterizadas por el apego a una ilusoria entidad separada [yo], y el consecuente sufrimiento.

3) Purificarnos del condicionamiento que causa la muerte corriente, es decir, tal y como la conocemos, y actualizar los cuerpos y sabidurías del despertar.

C.  Resumiendo, lo que podemos deducir de las tres funciones de la meditación tántrica explicadas por Rimpoché es que, de cada una de ellas se desprende que esta no es la única forma en que pueden suceder las cosas. Queda claro entonces que existe otra forma de vivir donde la mente es libre de condicionamientos kármicos; donde a pesar de vivir en el mundo no hay apego a un yo ni están presentes los sufrimientos causados por esto, y finalmente, que, la muerte, tal y como la conocemos, no es la única forma ni tampoco la mejor forma de morir.

Queda claro que, desde el aparente principio de nuestra vida hasta el final, se evidencia una grandísima equivocación de perspectiva, de rumbo y de objetivo, la bien llamada la “ignorancia fundamental” que causa toda la cadena de consecuencias dolorosas. Las meditaciones tántricas están diseñadas para ayudarnos a trascender y liberarnos de esta situación fundamental. En este marco referencial, cada aspecto de la meditación lleva a cabo una purificación particular.

1)    Antes de comenzar la visualización, uno piensa que todo fenómeno en forma ordinaria e impura se disuelve en la vacuidad. Esto simboliza la muerte que precedió a esta vida. Esto nos purifica del condicionamiento de la muerte producido en nuestras vidas pasadas y nos prepara para la actualización del cuerpo absoluto [dharmakaya], la naturaleza ulterior de la mente.

C.  Todo fenómeno en forma ordinaria e impura se disuelve en vacuidad”. Nuestra propia forma ordinaria, todo el entorno en el que nos encontramos, todo lo que nos rodea, todos los seres, la ciudad tal y como la imaginamos, el país, los países, las islas y los continentes, el planeta entero y todos los fenómenos que pensamos conforman el universo se disuelven en vacuidad. Eso es todo lo que hay. Espacio, vacuidad, espacialidad infinita.

La mente reposa allí, en su propia esencia, en su propia naturaleza que es puro espacio, pura vacuidad.

¿Por qué creen ustedes que es tan importante esta fase inicial?

 Participación

 

2)    A partir de la vacuidad, de la espacialidad, aparecen, primero un loto abierto, luego un disco de luna llena y finalmente la sílaba semilla de la deidad [por ejemplo: Hri en el caso de Chenrezig, y Hum en el caso de la Tara Verde y de Vajrasattva].

Esto corresponde a la unión de los tres elementos que caracterizan el momento de la concepción: el loto representa el óvulo; el disco de luna llena representa el espermatozoide, y la sílaba semilla representa la consciencia que viene del bardo, que ahora se junta con los dos soportes materiales.

C.  Nuestras previas acumulaciones kármicas han sido las que han determinado con cuál óvulo y con cuál espermatozoide es que se va a unir la consciencia o el continuo mental que viene del bardo. Como dijo Rimpoché, ahora se junta con los dos soportes materiales. Esto trae como consecuencia las características físicas que tenemos y las condiciones materiales en medio de las que se da el nacimiento. Es decir, la familia, el lugar, las condiciones socio económicas, culturales, espirituales, etc.

Pero ahora, habiendo sido previamente purificados por la disolución en la vacuidad, todos los fenómenos pueden manifestarse en sus aspectos puros [sambogakaya]. En esta forma somos purificados del condicionamiento causante de la concepción.

C.  Es decir, todos los fenómenos incluyendo nuestros cuerpos físicos, abandonan sus características materiales impuras y así nos transformamos en seres puros que viven en un entorno o reino puro. Esta es una etapa muy importante de la visualización donde se han abandonado toda clase de fijaciones.

3)    Seguidamente, la transformación de la sílaba semilla en la deidad corresponde al nacimiento y nos permite ser purificados de los condicionamientos que lo causan. Así, las potencialidades del cuerpo de emanación [nirmanakaya], es decir del cuerpo que tenemos actualmente, son llevadas a madurar.

C. Es importante entender esto. Como resultado de los condicionamientos provenientes de acumulaciones pasadas, cada uno de nosotros ha llegado a tener esta existencia humana, con sus características propias y distintivas. La visualización de la transformación de la sílaba semilla en la deidad corresponde a la fase del nacimiento y, como se dijo anteriormente, nos permite ser purificados de los condicionamientos que lo han causado, de modo que, todo el potencial de este cuerpo de emanación o nirmanakaya, pueda madurar.

Luego recitamos plegarias dirigidas a la deidad, y, al hacer ofrendas a los budas y bodhisattvas imaginamos que de su corazón emanan luces de gran intensidad. Visualizamos sus atributos, la majestuosidad de su presencia, los ropajes y las joyas preciosas que lo adornan.

De hecho, podemos aplicar esto a las características de nuestra vida ordinaria desde el nacimiento hasta la muerte; nuestra actividad, nuestras relaciones con otros, la forma en que vestimos, el entorno que nos rodea, las situaciones que se presentan, todo en general.

Estas visualizaciones nos permiten purificar todos los condicionamientos presentes en nuestra vida actual y prepararnos para la actualización del cuerpo de perfecta experiencia [sambogakaya].

C.  ¿Qué significa esto? Que, al visualizar a la deidad con sus atributos y majestuosidad, sus ropajes y joyas que la adornan, la insustancialidad de sus formas, la luminosidad y pureza que emana, todas estas características las aplicamos a nosotros mismos. Por ejemplo, en el caso de nuestra forma física, en lugar de mantener la fijación en su materialidad, visualizarla y tratar de experimentarla como igualmente intangible, luminosa, pura. Y esto mismo lo podemos aplicar al entorno que nos rodea en el sitio donde vivimos; a nuestras actividades, a nuestra forma de relacionarnos con otros y al entorno en general. 

 

Al finalizar la fase de creación, la tierra pura se disuelve en el palacio celestial; el palacio celestial se disuelve en la deidad; la deidad se disuelve en la sílaba semilla; la sílaba semilla se disuelve en el espacio, pura vacuidad, disolución que simboliza la muerte que está por venir.

 

Esta disolución tiene el mismo efecto que disolver lo fenoménico antes de la visualización, pero ahora se trata de la purificación del condicionamiento que sucede en el momento de la muerte y la futura actualización del perfecto despertar [dharmakaya].

Por lo tanto, uno lleva a cabo una completa purificación y, al mismo tiempo, hace posible la emergencia de los tres cuerpos del despertar.

C. En algunas sadhanas de Chenrezig y otras deidades, también se visualiza un palacio celestial, igualmente intangible, luminoso, radiante.

  

C. Resumiendo las tres fases:

1) La transformación de la sílaba semilla en la deidad: corresponde al nacimiento y purifica los condicionamientos que lo han causado y todo el potencial de este cuerpo de emanación o nirmanakaya es llevado a madurar.

2)Cuando recitamos plegarias dirigidas a la deidad y hacemos ofrendas a los budas y bodhisattvas imaginando que de su corazón emanan luces de gran intensidad, visualizamos sus atributos, la majestuosidad de su presencia, los ropajes y las joyas preciosas que lo adornan, al hacerlo, estamos propiciando la purificación de los condicionamientos de nuestra propia existencia y prepararnos para la actualización del cuerpo de perfecta experiencia o sambogakaya, es decir, un cuerpo de experiencia como el de la deidad, sin sustancialidad, luminoso, puro.

3)La última fase cuando disolvemos la deidad, la sílaba semilla y todo lo demás en pura vacuidad, esto corresponde a la purificación del condicionamiento que sucede en el momento de la muerte y la futura actualización del perfecto despertar, la budedidad, el dharmakaya

 

En realidad, por naturaleza nuestra mente, ahora mismo y siempre, ha sido buda, pero los diferentes velos que la cubren mantienen esta naturaleza despierta en un estado latente e impiden que se manifieste.  Cuando llevamos a cabo las prácticas de deidades, se revelan las tierras puras y los cuerpos de la deidad que son la verdadera expresión de esta naturaleza ulterior de la mente.

Si alguien desea intervenir puede levantar la mano.

 

 

5.

Características de la fase de creación.

Regresemos a la fase de creación. Para que esta sea completa, debe poseer tres características:

1)  Claridad de la apariencia

2)  Mantener en mente el verdadero significado de lo que está sucediendo

3)  Generar el orgullo de la deidad

Claridad de la apariencia

El condicionamiento kármico es la fuente de la creación del mundo tal y como lo percibimos, tanto el mundo exterior como nuestro propio cuerpo. Estas creaciones son similares a aquellas de un sueño, pero nosotros las percibimos como sólidas y reales. La claridad de la apariencia, la cual es la claridad de la visualización, tiene la función de desconectarnos de este tipo de ilusoria producción y de eliminar nuestra fijación en esta realidad.

Aun cuando ya hemos discutido esta función por estar relacionada con la purificación del potencial de consciencia, veámoslo de nuevo en términos de la fase de creación. El mundo se presenta a sí mismo como una gran variedad de manifestaciones: universo; entorno exterior; nuestra situación de vida; nuestro cuerpo físico; la ropa y adornos que utilizamos; los diferentes colores que percibimos, etc.

La visualización toma en cuenta esta variedad y ofrece una variedad similar de “apariencias divinas”:

-El universo y el entorno exterior son reemplazados por la visualización de la tierra de bienaventuranza donde todas las apariencias son hermosas, puras y producen alegría.

-Nuestra situación de vida es suplantada por “el palacio de la deidad”.

-Todos los seres y nosotros mismos, tomamos la forma de Chenrezig.

-Los ropajes, es decir, la vestimenta y las joyas se convierten en la vestimenta y joyas que viste Chenrezig.

-Los colores ordinarios son transformados en los colores de la deidad y más particularmente, en los colores del cuerpo, los ornamentos y ropajes.

Así, las apariencias divinas sustituyen a las apariencias ordinarias y neutralizan nuestra fijación sobre la realidad.

Sin embargo, los principiantes tienen con frecuencia cierta dificultad en desarrollar esta claridad de apariencia y, sobre todo, en desarrollar una imagen de la deidad completa. Uno puede, por lo tanto, primero visualizar aspectos específicos: el loto; o solo el rostro; luego cada una de las manos o el mala; la joya que concede todos los deseos, etc. Esta forma de proceder facilitará un poco las cosas.

Los principiantes pudiesen también experimentar dificultad en ver como siendo “uno”, el Chenrezig que visualizan y su propia mente. En verdad, la visualización existe solo en nuestra mente y, por lo tanto, no hay ningún sujeto que observe ni un objeto observado.

Nuestras tendencias habituales nos predisponen, inclusive en este caso, a mantener la dualidad sujeto-objeto. Es solo luego de una larga experiencia en meditación y, con una cierta comprensión de la naturaleza de la mente, que la visualización ya no está coloreada por nociones equivocadas de sujeto y objeto. Temporalmente, el meditador principiante puede simplemente considerar la visualización como un objeto que la mente observa y tratar de hacerla clara y estable permitiendo que la mente se calme.

Tener presente el significado puro.

La claridad de la visualización no debe convertirse en la percepción de un objeto divino que pudiese existir de hecho materialmente en un plano más hermoso, o más elevado que el nuestro. La deidad es simultáneamente una apariencia, sin embargo, no tiene realidad inherente, tal como una imagen en un espejo o el reflejo de la luna en el agua.

La deidad visualizada, no posee la misma naturaleza que una pintura budista tibetana [tanka] o, una estatua. Por una parte, ella no tiene existencia material y, por otra, posee las cualidades de la mente despierta. No es material pero tampoco inerte. El apego a la concepción de la realidad material en la deidad es neutralizado al tener en mente su verdadero significado.

Esto quiere decir, recordar que cada aspecto visualizado expresa las cualidades del despertar como una relación simbólica, así, cada detalle de Chenrezig tiene un significad. Veamos.

---El color blanco de su cuerpo indica que es totalmente puro, libre de cualquier velo.

---Un solo rostro, que la esencia de todo fenómeno es del mismo sabor.

---Los cuatro brazos representan los “cuatro inconmensurables”: el amor inmensurable, la compasión inmensurable, la alegría inmensurable y la ecuanimidad inconmensurable.  

---Las dos piernas cruzadas en posición de loto completo o posición vajra significan que Chenrezig no se la pasa en los extremos de nirvana para sí mismo o en el samsara. Chenrezig unifica la compasión y la vacuidad.

---La joya que sostiene en medio de sus dos manos unidas frente al corazón significan que el logra los beneficios de todos los seres y satisface sus necesidades.

---El rosario que sostiene en su mano derecha quiere decir que conduce a todos los seres a la liberación.

---El loto en la mano izquierda, que tiene compasión por todos los seres, y para más, tal cual el loto crece del fango sin que su flor se manche, Chenrezig trabaja en el mundo sin mancharse por las emociones conflictivas e imperfecciones.

---El disco de luna en su espaldar: en él, el amor y la compasión han alcanzado su plenitud.

---La piel de gacela sobre su hombro: la legendaria gentileza del cervatillo simboliza la mente del despertar con todo pensamiento volcado hacia el beneficio de los seres.

---Las diferentes joyas: la riqueza de las cualidades de su mente despierta.

---Las sedas de cinco colores: representan las cinco sabidurías

En la visualización, la claridad de la apariencia unida a la comprensión o entendimiento de este simbolismo nos permite liberarnos de la percepción material de la deidad. Esto no quiere decir que uno deba continuamente recitar mentalmente esta lista de significados simbólicos, sino que ya lo sabemos y los hemos asimilado.

El orgullo de la deidad

Los seres se relacionan con su individualidad con gran apego. La idea de “yo” hace referencia al hecho de que esta realidad está profundamente enraizada en nosotros. Esta noción de “yo”, de “yo soy este o aquel”, es un tipo de orgullo al nivel más elemental, más básico. Este orgullo ordinario, es la base sobre la que se desarrollan las emociones conflictivas, los pensamientos ilusorios y los consecuentes sufrimientos.

En la meditación, uno sustituye este orgullo ordinario por el “orgullo de la deidad”, es decir, engendramos la convicción de que “yo soy Chenrezig”. El orgullo de la deidad nos ayuda a parar las producciones ordinarias. Cuando “yo soy Chenrezig”, ya no soy más quien tiene deseos comunes y corrientes, aversiones y proyectos. Las apariencias con las que normalmente nos identificamos son reemplazadas por apariencias puras que constituyen el cuerpo de Chenrezig, su tierra pura de manifestación, su mantra, etc.

Uno pudiese pensar que, reemplazando una identificación, la de nuestra individualidad ordinaria, por otra, en este caso la de la deidad, no es un cambio significativo, sin embargo, la diferencia es enorme. En el primer caso, hay emociones conflictivas y sufrimiento. En el segundo caso, no hay ninguna, no hay nada de eso.

 

C. Vamos a detenernos aquí unos momentos. Es importante tener este punto muy claro en nuestra comprensión.

Para comenzar, todos sabemos muy bien a lo que se refiere el lama cuando habla acerca del orgullo que experimentamos por ser quién somos.

“Yo” es el centro de nuestra existencia.

“Yo” es la persona más importante para cada ser sintiente.

“Yo” es el todo, aunque lamentablemente, sea esta idea la que nos conduce a tanto sufrimiento.

Al sustituir este orgullo ordinario con el que estamos tan familiarizados por lo que llamamos “el orgullo de la deidad”, es decir, al dejar de identificarnos con “la persona” que conforma la apariencia de este “yo” con todas sus limitaciones y defectos, al identificarnos ahora con Chenrezig, comenzamos a ver sus cualidades con mayor claridad y encontramos en ellas una constante fuente de inspiración. Chenrezig se convierte, por así decirlo, en nuestro ideal. Queremos ser como Chenrezig. Su ilimitada compasión, su amor incondicional por todos los seres, su gentileza amorosa, su sabiduría, todo el poder extraordinario que representa, lo queremos desarrollar en nosotros.  

6.

Funciones específicas de cada uno de los tres aspectos de la fase de creación

-La claridad de la apariencia, neutraliza la producción de apariencias ordinarias, ilusorias.

-La comprensión del verdadero significado de la apariencia pura de la deidad y de su tierra de manifestación, neutraliza la tendencia a apegarse a la idea de una existencia material.

-El orgullo de la deidad, neutraliza la asimilación de un “yo” ordinario. Estos tres puntos son importantes, pero el desarrollo del tercero es más importante aun que el desarrollo de los dos primeros.

A nivel profundo, el orgullo de la deidad nos permite percibir el cuerpo de Chenrezig como la expresión de la claridad de nuestra mente y la luminosa irradiación de su naturaleza vacua. Sujeto y objeto, vacuidad y apariencia se vuelven indisociables, y uno puede permanecer en esta contemplación. Este estado por supuesto, no puede ser logrado rápidamente.

Al principio es suficiente con pensar “yo soy Chenrezig”.

7.

Aprendiendo a visualizar

Cuando uno comienza a practicar la fase de creación, con frecuencia tiene dificultad para formar una imagen completa de la divinidad.  Nuestros esfuerzos están divididos. Cuando uno visualiza el rostro, entonces los brazos se tornan difusos. Éstos, en su momento, siguen al rostro y ahora son las piernas las que arrasan con los brazos. Sin embargo, uno debe mantener la mente relajada y no luchar consigo mismo. Practicando en esta forma, nuestra habilidad para visualizar progresará poco a poco.

Rimpoché nos dice que no debemos abordar la meditación de manera rígida ni demasiado estructurada. Hay que evitar ver la visualización de Chenrezig como si estuviésemos construyendo la pared de una casa donde cada ladrillo es colocado sólidamente sobre el anterior y las puertas y ventanas son materialmente encajados en su lugar.

Un buen método es el siguiente. Al comenzar la meditación uno simplemente desarrolla el pensamiento “yo soy Chenrezig” y permanecemos inmersos en ello. Cuando surgen pensamientos y nos llevan de nuevo a identificarnos con nuestra personalidad ordinaria, corriente, entonces utilizamos el apoyo de la visualización para recuperar la idea de que somos la deidad.

Por ejemplo, uno piensa “yo soy Chenrezig, por lo tanto, mi cuerpo es de color blanco” y colocamos la atención en la blancura del cuerpo. Eso nos permite estabilizar la mente por un rato. Cuando otros pensamientos nos distraen del color blanco, entonces recordamos las herramientas que tenemos y seguir adelante. Cuando la estabilidad ya no puede mantenerse en una parte de la visualización, nos movemos a otra, por ejemplo, a los brazos, las piernas, el rostro, etc. De igual modo, nuestra mente se acostumbra a una cierta estabilidad libre de tensión, y así, la visualización se hace fácil y agradable.

Cuando un niño pequeño se encuentra sentado en medio de muchos juguetes, el no piensa en jugar con todos ellos a la vez. Toma un juguete y juega con él por un tiempo; luego, cuando ya ha sido suficiente, toma otro que a su vez pone a un lado para jugar con un tercero y así... Tiene muchos juguetes, pero no se inquieta respecto a poder jugar con todos ellos al mismo tiempo. El sabe que están allí; que un juguete es suficiente y cuando está aburrido con él, puede tomar otro.

La meditación de Chenrezig es algo por el estilo. Visualizamos el rostro, o una mano, un adorno, o un color... y, cuando la mente se cansa, entonces pasamos a otro detalle. Así, la mente experimenta gran alivio lleno de libertad de movimiento y libre de un peso que va más allá de sus capacidades.

Este es un método muy bueno para aprender a meditar, de otro modo, uno corre el riesgo de comenzar la visualización inquieto y tenso pensando “Tengo absolutamente que visualizar el cuerpo, los colores, los atributos; que los brazos puedan permanecer en su lugar, lo mismo las piernas, y, sobre todo, sin perder el rostro cuando esté pensando en el loto o el mala...sin olvidar nada. La tarea parece sobrecogedora y uno se sentirá desanimado incluso antes de haber comenzado.

Cuando estemos haciendo la visualización, debemos tener cierta flexibilidad y aceptación respecto a lo que podemos o no podemos hacer. Es importante entender que es nuestra mente la que piensa esto. De lo contrario, cuando queramos tener una perfecta visualización y no podamos hacerlo, nos volveremos contra nosotros mismos, nos sentiremos desanimados, frustrados, y continuará siendo nuestra mente la que cree estos problemas. La mente crea su propia comodidad o dificultad dependiendo de cómo aborde las cosas.

Uno debe ser muy habilidoso en orientar correctamente la mente y aprender a meditar relajado y cómodo como un niño pequeño que juega con lo que le acomode en ese momento. Esto no le resulta complicado ni tiene inquietudes.

El pensamiento que generalmente nos agita puede ser calmado utilizando esta misma actitud. Si, por el contrario, nos establecemos en la idea de que no debemos olvidar “esto” o “no dejar que aquello desaparezca”, simplemente agregaremos nuevas inquietudes a las ya existentes y nuevas tensiones a las que tenemos. Este no es el propósito de la meditación que implica la visualización de deidades.

Participación

 

Dedicatoria

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