12. KTCZoom 

Budismo, mente y meditación

Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.

Martes 9 de mayo 2023

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek, bienvenidos todos!

En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha

voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.

Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas,

pueda realizar el Buda para beneficio de todos.

(tres veces)

1.

Primera sesión de meditación

C. Sabemos que no podemos cambiar nuestra condición humana, pero lo que sí podemos cambiar es nuestra forma de enfrentar lo que conlleva la vulnerabilidad del hecho de haber nacido humanos: estamos hablando de las enfermedades, la vejez y la muerte. Seguiremos siendo humanos, pero todo habrá cambiado porque, gracias al estudio y la práctica del dharma nos habremos transformado interiormente.

-Siendo así, ahora nos sentamos apropiadamente con la intención de permitirle a nuestra mente un descanso profundo; de dejar que la mente repose en su propio estado natural. Esto implica ausencia de esfuerzo, simplemente dejar que la mente sea lo que ya es.

-Ausencia de esfuerzo implica dejar de buscar, es decir, estamos descansando totalmente sin la más mínima sensación de esfuerzo. El descanso profundo es una experiencia que tiene que “darse por sí misma”, “pasar por sí misma”. No buscarla.

-Descansar quiere decir “parar todos los esfuerzos mentales”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a la noción de algo.

-Simplemente aflojamos y abandonamos, es decir, nos brindamos la posibilidad de permanecer en el reposo profundo, en ese estado natural de la mente sin que tengamos ni siquiera que tratar de averiguar de qué se trata.

-No tratamos de ubicarla en un estado de quietud, simplemente la dejamos reposar en sí misma. Cuando dejamos que la mente repose de esta manera, “no enfocamos”, no enfocamos en alguna parte dentro de nosotros, no enfocamos en alguna parte fuera de nosotros.

-No especulamos, no pensamos esto o aquello. No incurrimos en una “falsa meditación” o involucramiento mental donde lo que queremos es “mantener nuestra idea de lo que está sucediendo”.

 -Así como cada persona crea y vive en su propio estilo de samsara, también tenemos la tendencia a “crear nuestra propia idea” de vacuidad, de lucidez, de liberación, de iluminación, y, cuando estamos en meditación, inconscientemente vamos tras ella. Esto es lo que Rimpoché identifica como una “falsa meditación”.

- Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa “quietud” que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente ser sólo eso: pura quietud.

-Tampoco permitimos volvernos inconscientes. Aprovechamos esta oportunidad para dejar atrás el error de “asociar” reposo, descanso y quietud con “ausencia de consciencia”.  Porque, al contrario, cuando permitimos que la mente alcance un reposo natural sin ser disminuida su inherente facultad de reconocimiento, su propia claridad verá su propia naturaleza.

30 minutos de práctica  

    

2.

La iluminación

Hemos escuchado innumerables descripciones de lo que es la iluminación, dice Anam Thubten.

Muchas personas han renunciado a ella pensando que, como no van la van a lograr en esta vida lo harán en algún momento en un futuro distante y vago, más adelante, pero mientras sigamos posponiéndola para el futuro no podremos salir de nuestra miseria, seguiremos siendo como esa persona que, estando frente a una deliciosa comida se está muriendo de hambre buscando y buscando por todas partes algo que comer.

El punto importante que debemos recordar es, que, un verdadero despertar le puede suceder a cualquiera en cualquier momento porque no está limitado por cultura o religión y está potencialmente disponible como nuestro derecho por nacimiento.

La iluminación es todo lo que nuestro corazón anhela, amor, libertad, alegría, paz y conocer nuestra verdadera naturaleza; quiénes somos, cómo somos, qué somos verdaderamente. La iluminación satisface cualquier cosa que estemos buscando, nada falta; pero recuerden, nos dice el lama, que no se trata de un fenómeno religioso, es tan solo el reclamo natural de nuestra propia sanidad básica una vez que dejamos de seguir ciegamente el gran engaño de la dualidad. Cuando abandonamos la ilusión de la dualidad, también abandonamos mucho sufrimiento. Eso es todo lo que perdemos, todo lo que dejamos de tener en nuestras vidas. ¡Buenísimo! ¿no es cierto?

3.

El paraíso y la liberación

Por otra parte, cada cultura tiene una noción de “paraíso”. El paraíso es un reino de máxima bondad, belleza, alegría y bienaventuranza. El budismo enseña que hay un paraíso, pero que no existe en ninguna parte fuera de nosotros mismos. Paraíso es una mente despierta.

Muchos maestros han dicho que paraíso es también percepción pura. Percepción pura es esta mente iluminada libre de toda clase de confusión y autoengaños, de todo lo que representa la raíz de este mundo de sufrimientos que estamos tratando de trascender en el camino espiritual.

Por otra parte, el conveniente tener claro que el mundo que estamos tratando de trascender no es el mundo físico de aire, luz solar y océanos. Después de todo, dice Anam Thubten, este mundo, con todos sus problemas, es un mundo extraordinariamente hermoso. Nuestro problema está en el mundo que la mente ha construido.

Cuando abrimos los ojos vemos el mundo exterior. Podemos caminar afuera, cerca del océano por unos minutos y ver un hermoso mundo con arena, rocas y olas, escuchar cómo el océano entona una canción. Es un mundo hermoso. No hay nada malo con este mundo. Es perfecto, sagrado en sí mismo.

El mundo que tenemos que trascender es el mundo que la mente ha construido, ese mundo de problemas, de dramas, de miles de historias, de muchísimo sufrimiento. Es una rueda de dolor, agonía, pesares, confusión y sufrimientos girando permanentemente.

¿Podemos ver que hay un mundo mental que hemos creado en algún lugar de nuestra consciencia, este mundo creado por la mente en el que hemos estado viviendo desde tiempo sin principio? Mucha gente se involucra en prácticas espirituales a fin de trascender ese mundo porque ultimadamente, es tan sólo un mundo de sufrimiento, penas, confusión, y limitaciones a pesar de que, de vez en cuando vivimos momentos muy gratos.

Existen formas muy pobres -C. y también muy populares- de trascender este mundo mental. Algunas veces hibernamos en estados exaltados de consciencia espiritual; otras veces vamos al cine y vemos una película, lo que también nos ayuda y puede incluso, llegar a ser una forma de práctica religiosa porque nos olvidamos de nosotros mismos.

Por unos momentos, olvidamos todo acerca de nuestros problemas y tenemos una sensación de trascendencia. Vemos personas en los cines comiendo cotufas, con rostros sonrientes, y parecen tener acceso a cierta clase de experiencia religiosa, a cierta clase de trascendencia, pero esta es temporal, pasajera, es una falsa trascendencia.

Créanlo o no, dice el lama, la mayor parte del tiempo cuando la gente va a los templos, a los ashrams y las iglesias, eso no es diferente a ir a un cine. Esto es muy triste pero también es cierto.

Todos deseamos ser libres. Todos deseamos aliviar la constante sensación de estar confundidos, perdidos e involucrados en esta interminable lucha. Si tenemos el deseo de ir más allá de las limitaciones de este mundo, debemos recordar que ese mundo no está allí afuera, que es tan solo el reflejo del estado de nuestra propia conciencia. El mundo que muchas personas espirituales está tratando de trascender está, de hecho, adentro.

C. “Reflejo de nuestra propia consciencia”. Lo que vemos como “real” son simples proyecciones de nuestra propia mente. 

El corazón del asunto es este: tenemos que seguir interiorizando, mirando hacia adentro dándonos cuenta de que lo que queremos trascender no está afuera sino dentro de cada uno de nosotros, que es simplemente un mundo mental aun cuando ha estado sirviendo como el fundamento de nuestra realidad, de la noción de la vida que tenemos.

Participación 

Ahora bien, dice el lama, la verdadera pregunta es esta: ¿estamos disfrutando nuestra realidad actual ahora mismo o no? Si estamos disfrutando de la realidad, entonces debemos recordar que esta no va a durar por mucho tiempo. Es algo como una deliciosa barquilla de helado que tarde o temprano se habrá consumido.

Cuando miramos más de cerca, sabemos esto, lo sabemos, pero estamos disfrutando tanto de nuestra realidad actual que nuestra mente nos convence de que va a durar. Nuestra consciencia es engañada por hermosas ilusiones. Nos dice: “Estoy logrando esto. Estoy alcanzando aquello. Soy exitoso. Me siento muy bien. Me siento realizado”.

Estas son hermosas realidades, pero recordemos que no hay una verdadera realidad. Es mejor abandonar todas las nociones de realidad en lugar de ir tras el doloroso análisis de tratar de dilucidar la diferencia entre realidad y no-realidad. La mente puede pasar diez años o más simplemente tratando de entender esta diferencia, pero la verdad es que puede perderse en un interminable análisis.

Participación

4.

Realidad e ilusión

C. Acabamos de escuchar: “en el fondo, todos sabemos que las cosas no duran para siempre, pero, aún siendo adultos y sabiéndolo, preferimos seguir pensando y actuando como niños, de modo que nos engañamos en lugar de tratar de hacer un esfuerzo consciente por dejar de hacerlo y tratar de ver las cosas tal cual son. Llevamos tanto tiempo haciendo esto que nuestra mente nos convence de que las cosas van a durar. Nuestra consciencia es engañada por hermosas e ilusorias realidades, comenta el lama, pero recordemos: no hay una verdadera realidad”.

C. "No hay una verdadera realidad”. ¿Qué significa esto?

Participación

 

Anam Thubten sigue diciendo que es mejor abandonar todas las nociones de realidad en lugar de ir tras el doloroso análisis de tratar de dilucidar la diferencia entre realidad y no-realidad; que la mente podría pasar diez años o más simplemente tratando de entender esta diferencia y perderse en un interminable análisis sin lograrlo.

C. “Abandonar todas las nociones de realidad”. ¿qué implica esto para ustedes?  Participación

C. Pienso que tiene que ver con estar dispuestos a renunciar a todo conocimiento previo que ha sido solidificado en nuestra mente y convertido en “idea”, en “forma de pensar”, en una “realidad”. Significa también estar dispuestos a dejar a creer que “yo” se cómo son las cosas, porque no lo sabemos. Cada uno de nosotros simplemente tiene su propia idea de realidad y vive en función a ella. Pero eso está muy lejos de la verdadera forma de ser las cosas.

C. ¿Cuál creen ustedes que es la razón por la cual no estamos tan dispuestos a renunciar a nuestras propias ideas?

Participación

C. Porque en el fondo “yo” está tan apegado a su forma de pensar que no quiere aprender porque se trata de la forma en que podamos liberarnos de sufrimientos y eso implicaría ir más allá de esa creencia, sería la muerte del ego. Así que no le conviene; a “yo” no le interesa la liberación porque eso implica su propia muerte, así que se vale de toda clase de trucos para engañar a la mente y poder seguir reinando. 

El Buda y muchos maestros espirituales plantean que es mejor abandonar toda noción de realidad a la que estemos aferrados, se trate de la vida, de la muerte, el sufrimiento y la felicidad, el logro y el fracaso, la pureza y la ausencia de ella, el pasado y el futuro, el éxito y el fracaso.

C. Llegado este punto uno pudiese preguntarse cómo poder hacerlo. El lama planteó el abandono de todas las nociones o ideas que tenemos sobre la vida y la muerte, el sufrimiento y la felicidad, el logro y el fracaso, la pureza y la ausencia de ella, el pasado y el futuro, el éxito y el fracaso.

Fíjense que, para comenzar, vienen en pares, ¿por qué vienen en pares? les pregunto. Participación

C. Porque esto es precisamente lo que distingue a la mente dualista. La única forma en que puede concebir la existencia de algo es creando su opuesto; es relacionándolo con su opuesto. Sería muy difícil entender lo que es la vida si no existiese la muerte; lo mismo sucede con la felicidad y el sufrimiento, el logro y el fracaso, etc. ¿pueden verlo?

Participación 

Ahora bien, ¿cómo podemos hacer eso posible?

La prajnaparamita, el más elevado nivel de meditación que podemos alcanzar y consiste precisamente en la trascendencia de la sabiduría.

Se trata de un estado de pura atención consciente, un estado de luminosa conciencia, un estado de sabiduría en la cual todas las nociones de realidad se han disuelto, todas nuestras ideas acerca del nacimiento y la muerte; todo ha sido trascendido. Ese es el más elevando nivel de meditación, es pura atención consciente, luminosidad y sabiduría.

 

C. ¿Pueden ver que se trata de un estado donde lo hemos abandonado todo? hemos renunciado todo en favor de la posibilidad de ver las cosas como son. Queremos dejar de engañarnos. Estamos cansados de hacerlo porque sabemos que sólo nos trae confusión y sufrimientos.

Entonces nos avocamos a la práctica de dejar que las cosas sean como son sin que tengamos que participar en su definición, sin que tengamos que ponerles nuestro sello personal porque “ya son como son”. De otro modo, seguirían siendo el resultado de la forma como las concibe la mente condicionada de cada uno de nosotros.

 

No hay mucho que podamos hacer cuando no sabemos cómo abandonar esta ilusión de dualidad salvo dedicarnos a la meditación, enfatiza el lama. Meditación es el arte de simplemente sentarse en silencio. Sentarse quiere decir sólo sentarse, sólo reposar, sólo estar. Dejar que todo sea como es. De modo que dejamos que todo sea como es. Una vez que sabemos eso, lo sabemos todo. Hemos desbloqueado el secreto a la iluminación.

Sentarse significa solo dejar que las cosas sean lo que son y dejar que el mundo de las ideas, de los conceptos, y el sufrimiento se disuelva por sí mismo, lo cual siempre sucede. Esta es la técnica más elevada.

Esta técnica es muy sutil, no funciona a menos que haya un ferviente deseo de “despertar” a la verdad ahora mismo, aquí mismo. Cada vez que vemos la verdad tal cual es experimentaremos un shock al darnos cuenta de que siempre había estado presente y exclamamos

¡Claro! ¡Así es!

Existe el arte del cuestionamiento [el debate es uno de estos formatos], que ha sido enseñado en muchas tradiciones de diversas maneras, con variadas metodologías, fórmulas y formatos que se han desarrollado a lo largo del tiempo.

Los maestros han sugerido: “Mira a ver dónde está la mente. Investiga si la mente tiene un origen o no, si la mente tiene una ubicación o no, si la mente tiene un origen en el cual se disuelve o no.

El formato no es tan importante. Cuando no sabemos cómo ir más allá de nuestras nociones de realidad, cuando no sabemos cómo sumergirnos en el océano del amor y la alegría, entonces, algunas veces lo único que podemos hacer es invitar a este supremo cuestionamiento.

En ese espíritu de cuestionamiento, algunas veces se dan grandes aperturas y toda resistencia simplemente se derrumba; de repente sentimos que nada bloquea nuestra consciencia; repentinamente, la mente deja de fabricar falsas historias acerca de lo que es la realidad, y, en esa ineludible plataforma de consciencia, encontramos un verdadero ojo de sabiduría: una mente que ha despertado, que ve la verdad atemporal.

Participación  

5.

Segunda sesión de meditación

Recordemos las instrucciones: 

-Sentados apropiadamente con la intención de permitirle a nuestra mente un descanso profundo, dejar que la mente repose en su propio estado natural. Esto implica ausencia de esfuerzo, simplemente dejar que la mente sea lo que ya es.

-Ausencia de esfuerzo implica dejar de buscar, es decir, estamos descansando totalmente, sin la más mínima sensación de esfuerzo. El descanso profundo es una experiencia que tiene que “darse por sí misma”, “pasar por sí misma”. No buscarla.

-Descansar quiere decir “Parar todos los esfuerzos mentales”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a la noción de algo.

-Simplemente aflojamos y abandonamos, es decir, nos brindamos la posibilidad de permanecer en el reposo profundo, en ese estado natural de la mente sin que tengamos ni siquiera que tratar de averiguar de qué se trata.

-No tratamos de ubicarla en un estado de quietud, simplemente la dejamos reposar en sí misma. Cuando dejamos que la mente repose de esta manera, “no enfocamos”, no enfocamos en alguna parte dentro de nosotros, no enfocamos en alguna parte fuera de nosotros.

-No especulamos, no pensamos esto o aquello. No nos incurrimos en una “falsa meditación” o involucramiento mental donde lo que estamos haciendo es tratar de “mantener una idea”. Así como cada persona crea y vive en su propio estilo de samsara, también tenemos la tendencia a “crear nuestra propia idea” de vacuidad, de lucidez, de liberación, de iluminación, y, cuando estamos en meditación, inconscientemente vamos tras ella. Esto es lo que Rimpoché identifica como una “falsa meditación”.

- Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa “quietud” que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente ser sólo eso: pura quietud.

-Tampoco permitimos volvernos inconscientes. Aprovechamos esta oportunidad para dejar atrás el error de “asociar” reposo, descanso y quietud con “ausencia de consciencia”.  Porque, al contrario, cuando permitimos que la mente alcance un reposo natural sin ser disminuida su inherente facultad de reconocimiento, su propia claridad verá su propia naturaleza.

30 minutos de práctica en total

Participación    

Table

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.