KTCZoom 15.

Budismo, mente y meditación

    Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam

   Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.

Martes 30 de mayo 2023.

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez   

¡Tashi Delek, bienvenidos todos!

Oración del refugio

En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha

voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.

Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas

pueda realizar el Buda para beneficio de todos.

(tres veces)

1. [Dinámica de la sesión]

Primera sesión de meditación guiada

C. -Recordemos que, independientemente de lo que estemos haciendo, el punto de partida para toda acción debe consistir siempre en estar “ubicados” en el momento presente; de modo que trataremos de estar en cada “aquí” y cada “ahora” y  buscaremos lograr que el cuerpo y la mente trabajen en equipo.

-Para poder estar centrados en el momento debemos dejar atrás todo pasado. Dejamos todo atrás. Los asuntos familiares, las situaciones domésticas, los problemas laborales, las diligencias pendientes y también el celular. Todo queda atrás. No hay necesidad de nada de eso para poder estar en meditación.

-También debemos abandonar toda fantasía, especulación, planes, preocupaciones e ilusiones sobre el futuro. Estas también alejan a la mente de la posibilidad de estar en el momento en el que se está dando la experiencia.

-Mantenemos la consciencia de que el único lugar donde está pasando nuestra vida es aquí donde estamos ahora, en ninguna otra parte, porque así es. De modo que nos llenamos de determinación para hacer todo lo posible por estar “presentes” en cada momento de la experiencia de estar vivos.    

-También queremos despertar de este sueño de autoengaños en el que hemos vivido hasta ahora. Estamos dispuestos a abandonar el aferramiento a nuestra forma de ver las cosas porque queremos verlas tal cual son y no seguir empeñados en verlas a “nuestro modo”, “como somos nosotros”.

-Sabemos que nuestros condicionamientos mentales son la causa de nuestros conflictos, apegos, actitudes negativas y sufrimientos. No queremos seguir haciendo el viaje de la vida en su compañía.

-De modo que, nos sentamos apropiadamente sobre el cojín o en una silla, colocamos las manos hacia abajo sobre las rodillas, dispuestos a llevar a cabo una breve sesión de meditación básica, teniendo como principal motivación no solo nuestro propio beneficio personal sino el de todos los seres sin excepción.

-Enderezamos la columna llevando el torso un poco hacia atrás.

-Retraemos la barbilla y pegamos suavemente la lengua del paladar.

-Mantenemos los ojos ligeramente entornados .

-Ahora, estando sentados cómodamente, con la columna recta, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada expiración.

-El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla. La atención está en el aire en el preciso momento en que está entrando y saliendo por la nariz. Cuando el aire está entrando por la nariz, allí está la atención de la mente entrando con el aire. Cuando el aire está saliendo por la nariz, allí está la atención de la mente saliendo con el aire.

-Al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso de lado y volvemos a centrar la atención en la respiración.

-Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente estando aquí, tranquila.

-Si el foco es pesado lo relajamos para que se sienta bien con la respiración, para que esté a gusto con la respiración.

-Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos, una mente que esté bien en ella misma, que esté a gusto con ella misma.

20 minutos de shámata  

Participación

2.

Cambiarse por los demás

C. Todos los seres, nosotros incluidos, estamos en la misma situación de querer ser felices y no querer sufrir. Por eso hemos de adiestrarnos con perseverancia en los medios para desarrollar la intención de proteger a los demás tanto como a nosotros mismos, aportándoles felicidad y librándolos del sufrimiento. Y, aunque creamos que es imposible, no lo es.

En esta sesión vamos a tener la oportunidad de comenzar a familiarizarnos con la técnica llamada “Cambiarse por los demás”, diseñada por el gran maestro Shantideva en el siglo séptimo d.C.

Shantideva comienza diciendo: 

Piensa en otros seres, ya sean inferiores, superiores o iguales, considéralos a ellos en tu lugar y ponte a ti en el suyo. Cuando te hayas cambiado de lugar, medita sin permitir que ningún otro pensamiento se inmiscuya”.

Ahora bien, para lograr esto, Shantideva propone tres variantes:

En cada una de estas tres meditaciones, Shantideva enfatiza que, cuando el texto dice “él” o “esta persona”, se refiere a nuestro propio “yo” considerado ahora como otra persona, y, cuando dice “yo” se refiere a esa otra persona en mejor, igual o peor posición que nosotros con quien ahora nos hemos identificado. Debemos generar sistemáticamente los antídotos al orgullo, a la rivalidad y, a los celos o envidia.

La razón para hacer esto es que tan pronto como aparece incluso la más mínima virtud en la mente, estos tres le siguen los pasos; son como demonios que minan nuestros méritos, lo que explica la importancia que se les da a los antídotos. Entre las ocho preocupaciones mundanas, el honor, las posesiones, la buena reputación y la felicidad son cosas que nos hacen sentir orgullosos, de modo que...

1)Ponte en el lugar de alguien en peor situación que tú y deja que surja la envidia. 2)Luego ponte en lugar de alguien de tu mismo nivel y genera la sensación de rivalidad y competitividad. 3)Finalmente, ponte en el lugar de alguien en mejor situación que tú y deja que surjan las sensaciones el orgullo y la superioridad.

Estas son tres propuestas de Shantideva que no sólo contribuyen a desarrollar los antídotos contra estas sensaciones y sentimientos negativos, sino también para que, al colocarnos en su lugar, podamos aproximarnos cada vez más a los sufrimientos de otros seres, generar más apertura, comprensión de sus comportamientos y generar profunda compasión por ellos haciendo todo lo posible para que puedan “liberarse rápidamente de sus sufrimientos” y de las “causas” de sus sufrimientos.

Estas últimas palabras son particularmente importantes porque, aunque pudiésemos eventualmente liberarlos de sus sufrimientos temporalmente, aun quedan en su mente las “causas” que los llevan a incurrir en estas conductas una y otra vez. ¿Y cuáles son esas causas? Los diferentes condicionamientos que han venido reforzando y convertido en hábitos mentales a lo largo de sus vidas.

Aún así, y con todo lo dicho, aún no hemos destacado quizás lo más importante, y es que, debido a nuestra tendencia dualista, establecemos una ilusoria separación entre “yo” y “otros” aun cuando en esencia somos “uno”, y es precisamente este condicionamiento el que nos lleva a pensar que, cada vez que hablamos de “otros”, o de “los demás”, no nos incluimos a nosotros mismos, nos dejamos fuera como si fuésemos diferentes, como si nuestras mentes estuviesen libres de condicionamientos!!!

Cuando hablamos de los otros o de los demás, estamos también hablando de nosotros mismos. Esto no debemos olvidarlo nunca. Puede que “aparentemente” existan diferencias entre los distintos tipos de seres sintientes, pero en “esencia”, que es a donde están apuntando todas estas prácticas y enseñanzas, no existe ninguna diferencia. La naturaleza de nuestra existencia es pura vacuidad, puro espacio, y es en ese espacio donde, a lo largo de la vida, vamos construyendo nuestra propia “idea” de lo que somos como seres humanos. Pero es tan solo una idea. Sólo eso.

 Participación

3.

Práctica desde la perspectiva de alguien insignificante

Para comenzar les leeré una importante nota del editor: “En toda la descripción del intercambio de uno mismo por los demás, Shatideva usa los pronombres “yo” y “él”. En cuanto al pronombre en tercera persona puede ser por igual tanto “él” como “ella”, pero la constante repetición de ambos pronombres puede resultar tediosa, así que en deferencia a la situación personal de Shantideva, quien era un hombre que vivía en una comunidad de monjes se ha mantenido el pronombre masculino”.

1) Comienzas por hacer el primer intercambio poniéndote en el lugar de alguien insignificante, alguien que es menospreciado, un mendigo o un vagabundo, e imaginas que eres ese pobre ser quien ahora pasa a ser “”. Lo que comúnmente identificas como “yo” ahora es considerado como “otra persona”.

Al mirar a tu anterior “yo”, alguien con talento, piensa en lo feliz que debe ser, elogiado y respetado por todos. Tú, por otro lado, no eres nada, un completo desarrapado, insignificante, despreciado y totalmente miserable. Deja que surja la envidia.

La persona a la que contemplas es rica, tiene abundante comida para comer, ropa para vestir, dinero que gastar, mientras que tú no tienes nada. Adicionalmente es respetado por ser muy instruido, por tener talento y estar bien educado. A ti, por otro lado, te tratan como a un tonto.

Él disfruta de todo tipo de comodidades y alegrías; tú, por el contrario, eres un pobretón, con la mente abrumada por las preocupaciones y el cuerpo consumido por las enfermedades, el sufrimiento y las penalidades del frío y el calor. Tú tienes que trabajar como un esclavo, cavando, cortando hierba; mientras que él puede simplemente estar sentado sin hacer nada.

Mientras todos estos pensamientos cruzan por la mente, sientes envidia. Él, incluso tiene criados, caballos y animales de carga a los que inflige innumerables penalidades. Él, ni siquiera se da cuenta que están padeciendo y sigue ahí, tan cómodamente, y, por si eso no fuese suficiente, se enfada y los golpea.

Ponte en lugar de esas pobres bestias y toma en ti sus sufrimientos. Se dice que, si así lo haces, podrás reconocer sus sufrimientos, desarrollarás compasión hacia ellos y dejarás de maltratarlos.

Meditación de 10 minutos

Participación

Reflexiona de nuevo en que él tiene talento, una buena posición social, es rico y está rodeado de amigos. Tú, por otra parte, eres un ser insignificante y todos saben que careces de cualquier cualidad, pero, aunque no tengas nada que mostrar, puedes preguntarle qué razones tiene para sentirse tan arrogante, porque después de todo, la existencia o no de buenas cualidades y los conceptos de superior e inferior son relativos. No son valores absolutos.

Incluso la gente insignificante como tú tiene cualidades en comparación con otros. Él, comparado con otros con más talento, es inferior a ellos. Tú, comparado con alguien todavía más desfavorecido, más decrépito, lisiado, ciego, etc., estás mucho mejor. Tienes al menos algunas ventajas puesto que todavía puedes andar con las dos piernas, ver con los dos ojos, no has llegado a la decrepitud.

Al apreciar el sufrimiento que entraña ser una persona insignificante, sin talento, a la que no respetan, te das cuenta de lo mal que está ser arrogante y despreciar a los demás.

Comprendes lo penoso que es para alguien en una posición inferior que te comportes con orgullo y desdén hacia ellos. Debes dejar de comportarte así y tratarlos con respeto, darles comida y ropa, y esforzarte en ayudarlos de un modo efectivo.

Participación

4.

La rivalidad desde la perspectiva de un igual

2) Ahora, al hacer el intercambio has de ponerte en el lugar de alguien similar o ligeramente mejor que tú, alguien con quien rivalizas, ya sea en el ámbito religioso o mundano. Tienes que decirte que por muy buena reputación que tenga o rico que sea, tú vas a superarlo, y, para asegurarte de eso, vas a despojarlo de sus posesiones y del respeto que otros les profesan, aunque sea debatiendo o luchando.

Harás todo lo posible para que tus buenas cualidades, tanto espirituales como mundanas, se conozcan en todo el mundo, mientras que tratarás de encubrir las suyas para que nadie las note ni oiga hablar de ellas.  

Además, mantendrás en secreto las faltas que tengas, encubriéndolas para que nadie las vea ni oiga hablar de ellas, mientras que hablarás de las suyas, asegurándote de que todo el mundo las conozca.

Al verte tan perfecto, una gran multitud te venerará y hará ofrendas, mientras que, viendo sus defectos nadie lo venerará ni recibirá ofrendas. Desde ahora en adelante tú serás quien reciba los bienes y al que colmen de honores, mientras que él no tendrá nada.

Durante mucho tiempo, verás con gran satisfacción las penalidades que sufre por romper sus votos religiosos o comportarse mal en su vida diaria. Harás de él, el objeto de tus burlas y desprecio, y en las reuniones públicas mostrarás a los demás lo despreciable que es, sacando a relucir y exponiendo sus defectos.

Al usar la rivalidad, como principal antídoto para contrarrestarla podrás darte cuenta de lo mal que está tener esa actitud competitiva con otros, entonces dejarás de comportarte así y en vez de eso harás todo lo que puedas para ayudar a tus rivales, haciendo que sean respetados y reciban ofrendas.

Participación

5.

El orgullo desde la perspectiva de alguien superior

3) Ahora imagina que estás en el lugar de alguien superior que te mira con desdén y te desprecia, y, desde su lugar, que ahora es el tuyo, piensa que has oído decir que ese miserable está tratando de equipararse contigo.

Pero ¿qué comparación puede hacerse entre tu conocimiento, inteligencia, belleza física, posición social, riqueza y prosperidad y los de ese pobre infeliz? Son tan distintos como el cielo y la tierra. Saber que todo el mundo habla de tus conocimientos y talento... y que digan que es evidente que son muy superiores a los de ese pobre individuo te resulta tremendamente gratificante. La satisfacción es tan inmensa que incluso te pone la carne de gallina. ¡Debes realmente disfrutar de esa sensación! 

Supongamos que, a fuerza de trabajar, y a pesar de los obstáculos que tiene que afrontar, consigue tener algunos bienes. Si él se aviene a trabajar como tu subordinado y sigue tus instrucciones respetuosamente y sin orgullo, como retribución le dejarás a ese miserable lo meramente indispensable para su subsistencia: comida para que llene su estómago y la ropa necesaria para protegerse del viento, pero todo el resto te lo apropiarás a la fuerza.

Arruinarás cualquier clase de felicidad que tenga ese pelagatos y además le infligirás constantemente todo tipo de penalidades que le hagan sufrir. ¿Por qué ese comportamiento tan malicioso? Por los cientos de veces que esa persona te ha dañado mientras dabas vueltas por el samsara.  

Esta estrofa también puede significar que debes deshacerte de esa satisfacción del apego a ti mismo y socavarlo constantemente porque ese apego a ti mismo en innumerables vidas te ha hecho sufrir en los infiernos u otros lugares del samsara. Así es como Shantideva nos muestra los defectos de no haberse librado del orgullo.

C. Aquí se evidencia cómo funciona la ley de causa y efecto: karma

De este modo, usa esta meditación en el orgullo como el antídoto principal a la envidia. Cuando la gente que es superior a ti se comporte orgullosamente y te insulte con su actitud arrogante, piensa: “¿Por qué esta gente es tan arrogante y ofensiva?, y, en vez de tener celos, ponte en su lugar y usa la meditación en el orgullo.

Pregúntate si tu también, ahora que estás en esa posición de superioridad sientes orgullo y desconsideración por los demás o no, y si ves que tú también eres orgulloso y altanero. Y, si sientes menosprecio y desdén por la gente más modesta que tú, podrás mirar a esos que ahora se están comportando arrogantemente contigo y pensar: “Bueno, entiendo por qué ellos se sienten así”, y harás los trabajos que te confíen respetuosamente, evitando las actitudes de rivalidad.

Participación

6.

Segunda sesión de meditación.

Ahora, para finalizar, vamos a permitirle a nuestra mente un descanso profundo. Nos sentamos cómodamente y dejamos que las manos reposen sobre el regazo, primero la izquierda  con la palma hacia arriba y luego la derecha encima de esta, también con la palma hacia arriba y ambos pulgares tocándose suavemente.

-Mantendremos los ojos entornados o cerrados siempre y cuando esto último no propicie el sueño y llevaremos a cabo otra breve sesión de meditación guiada, esta vez con la intención de permitir que nuestra mente descanse profundamente. Permitan que las palabras vayan guiando su meditación.

-Dejaremos que la mente repose en su propio estado natural sin tener que hacer ningún esfuerzo; no tenemos que buscar ni hacer nada, simplemente dejar que la mente sea lo que ya es.

-El descanso profundo es una experiencia que tiene que “darse por sí misma”, que tiene que “pasar por sí misma”. No la debemos forzar.

-Descansar quiere decir “parar todos los esfuerzos mentales”, incluyendo el esfuerzo de buscar, de meditar, de analizar y tratar de aferrarnos a alguna idea.

-Simplemente aflojamos y abandonamos, es decir, nos brindamos la posibilidad de permanecer en el reposo profundo, en ese estado natural de la mente sin que tengamos ni siquiera que tratar de averiguar de qué se trata.

- “No trates de ubicarla en un estado de quietud”, dice Khempo Karthar Rimpoché.  “Simplemente déjala reposar en sí misma”.

-Cuando dejes que tu mente repose de esta manera, “no enfoques”, no enfoques en alguna parte dentro de ti, no enfoques en alguna parte fuera de ti.

-No especules, no pienses esto o aquello. No te involucres en una “falsa meditación” o involucramiento mental donde lo que estás haciendo es intentar “mantener una idea”.

 -Así como cada persona crea y vive en su propio estilo de sufrimientos, también tenemos la tendencia a “crear nuestra propia idea” de vacuidad, de lucidez, de liberación, de iluminación, y, cuando estamos en meditación, inconscientemente vamos tras ella. Esto es lo que se conoce como una “falsa meditación”.

- Es en ese profundo descanso donde surge una hermosa “quietud” que constituye el punto desde donde podemos vislumbrar algo de la mente luminosa y finalmente ser sólo eso: pura quietud.

-Tampoco te vuelvas inconsciente. Aprovecha esta oportunidad para dejar atrás el error de “asociar” reposo, descanso y quietud con “ausencia de consciencia”.  Porque, al contrario, cuando permitimos que la mente alcance un reposo natural sin ser disminuida su inherente facultad de reconocimiento, será su propia claridad la que verá su propia naturaleza.

15 minutos de práctica en total

Participación

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.