16. KTCZoom.

Budismo, mente y meditación

    Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam

   Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.

Martes 6 de junio 2023.

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez   

¡Tashi Delek, bienvenidos todos!

Oración del refugio

En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha

voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.

Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas

pueda realizar el Buda para beneficio de todos.

(tres veces)

1.

Primera sesión de meditación

C. -Comencemos por recordar que la meditación no es una invitación a adormilarse un rato, sino que, por el contrario, es sinónimo de mantener una mente “enfocada”, “despierta”, “atenta”, y “consciente”, aunque tengamos los ojos entornados.

-De modo que, nos sentamos apropiadamente sobre el cojín o en una silla, dispuestos a llevar a cabo una breve sesión de meditación básica, teniendo como principal motivación no solo nuestro propio beneficio personal sino el beneficio de todos los seres sin excepción.

-Colocamos las manos hacia abajo sobre las rodillas y enderezamos la columna llevando el torso un poco hacia atrás.

-Retraemos la barbilla y pegamos suavemente la lengua del paladar.

-Mantenemos los ojos ligeramente entornados .

-Ahora, estando sentados cómodamente, con la columna recta, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada expiración.

-El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla. La atención está en el aire en el preciso momento en que está entrando y saliendo por la nariz.

-Si nos damos cuenta de que nos hemos distraído con algún pensamiento que ha surgido o que estamos entretenidos con otra cosa que no sea la respiración, dejamos eso de lado y volvemos a centrar la atención en la respiración.

-Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente estando aquí, tranquila.

-Si encontramos pesado el foco en la respiración, lo relajamos para que se sienta bien, para que esté a gusto con la respiración.

-Hacemos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, una mente que no juzgue ni se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos; una mente que está bien en ella misma.

-Trataremos de estar física y mentalmente en cada “aquí” y cada “ahora” del momento presente, haciendo lo posible por que el cuerpo y la mente trabajen en equipo.

-Para poder estar “centrados en el momento presente” debemos dejar atrás todo pasado; los asuntos familiares, las situaciones domésticas, los problemas laborales, las diligencias pendientes y también el celular. No hay necesidad de traer nada de eso a la meditación.

-De igual modo, debemos abandonar toda fantasía, toda especulación, esos planes, preocupaciones e ilusiones sobre el futuro porque distancian a la mente de la posibilidad de estar en el momento presente.

-Mantengamos en todo momento la consciencia de que el único lugar donde está pasando nuestra vida es “aquí” donde estamos “ahora”, y, siendo así, nos llenamos de determinación para hacer todo lo posible por estar “presentes” en cada momento y regocijarnos en la experiencia de estar vivos.    

-También queremos desarrollar el deseo de despertar de este sueño de autoengaños en el que hemos vivido hasta ahora. Estamos dispuestos a abandonar el aferramiento a nuestra forma de ver las cosas porque queremos verlas tal cual son y no seguir empeñados en verlas a nuestro modo.

-Sabemos que nuestros condicionamientos mentales e ideas preconcebidas acerca de las circunstancias y los seres, son la “causa” de nuestros conflictos, de nuestros apegos, actitudes negativas y sufrimientos. No queremos seguir haciendo el viaje de la vida en su compañía.

20 minutos de shámata

Participación con preguntas o comentarios sobre la práctica

 

2.

Aprender a disfrutar de la vida

C. El lama Anam Thubten planteó en algún momento, que “la verdadera espiritualidad consiste en olvidarse de uno mismo”. ¿Cómo entienden esto ustedes? ¿Qué significa lo que está diciendo el lama?

Participación

Personalmente entiendo esto como el resultado de todo un “proceso gradual de transformación interior” que comprende: la meditación, el estudio, la contemplación, la reflexión y finalmente, la aplicación de la meditación o una acción consciente, sabia y compasiva, en la vida cotidiana.

Gracias a estos, el practicante va dejando atrás su enfoque egocéntrico de la vida y sus ideas preconcebidas, y comienza a abrir su mente y su corazón a  todo y a todos desde una perspectiva cada vez más espaciosa.

El estar centrado en “mi” se  transforma ahora en estar centrado en “todos”; la sensación de “Yo”, se desdibuja, y lo que prevalece y motiva todas las acciones son “los otros”, “los demás seres vivientes” hasta llegar finalmente a la experiencia de que todos somos “uno”, en la que no hay distinción alguna entre “uno” y “otros”.

Sin embargo, es muy importante tener presente, que no se trata de incorporar otra “idea” a las que ya tenemos, sino de permitir que la experiencia se de por sí misma utilizando las herramientas de la meditación y el discernimiento. Participación

  

Ahora, retomando sus palabras leemos que, una vez que realmente sabemos cómo olvidarnos de nosotros, lo que queda es una paz extraordinaria; una paz que lo abarca todo y siempre está presente, todo lo que necesitamos hacer es presentarnos a ese encuentro.

C. ¿Por qué lo que queda es una paz extraordinaria? Porque la “causa principal”, el “centro”, el “foco” de todos nuestros conflictos, sufrimientos y pesares es el exagerado “centralismo” del “yo” quien permanentemente está imponiendo su insistente deseo de “protagonismo”, y cuyos mecanismos psicológicos nos mantienen envueltos en una nube de confusión, angustia, temor, elucubraciones, fantasías y distorsiones de la realidad.

Al desdibujarse el ego, -la causa- van desapareciendo los sufrimientos porque no son las circunstancias las que nos hacen sufrir sino la forma como las interpretamos y actuamos en función de ellas. Cualquier cosa puede suceder, pero que eso cause sufrimiento o no depende enteramente de la forma como lo abordemos. 

El lama sigue diciendo que, en última instancia, no hay nada que hacer excepto aprender cómo disfrutar de la vida. Puede que esto suene realmente simple, dice, porque es totalmente ordinario y no hay nada espiritual acerca de eso; no tiene que ver con elevados logros espirituales, pero disfrutar de la vida tampoco significa volverse decadente. Hay que entenderlo apropiadamente.

Esta forma de disfrutar de la vida está acompañada de tener un espíritu de celebración y alegría en toda su infinita cantidad de manifestaciones; con esa actitud nuestra vida se torna agradable, la luminosidad de esa paz interior fluye libremente y, finalmente, ese pensamiento persistente de que “es duro ser humano” nos deja tranquilos. Cuando realmente sabemos cómo disfrutar de la vida todas nuestras búsquedas llegan a su fin.

C. ¿Por qué? Porque dejamos atrás esa actitud de búsqueda permanente, que, aunque pudiese ser inconsciente o no tengamos muy claro lo que estamos buscando, nos mantiene siempre distanciados del momento presente por querer estar un paso más adelante.

¿Pueden ver el error?

Mientras que ahora, al aprender a estar en el momento, estamos aquí, ahora mismo y disfrutando “momento a momento” de todas y cada una de las formas en que se manifiesta la vida. El regocijo está en la atención que abre nuestro entendimiento a la realidad de cómo son las cosas, el contento está en estar presentes y satisfechos en el momento mismo.

El lama comenta que, basta con recapacitar un poco para darnos cuenta de que aun cuando hemos venido buscando felicidad, iluminación y acabar con nuestros sufrimientos, buscamos esto y aquello sin encontrarlo y la lista sigue creciendo. Esta interminable búsqueda es la causa del dolor y la agonía en cada uno de nosotros, pero es algo tan sutil, que puede que no estemos conscientes de eso.

Mientras siga esta búsqueda en nuestra mente, seguirá estando presente esta sutil sensación de insatisfacción, de dolor conceptual, de dolor existencial, y no sabremos cómo disfrutar realmente de la vida en cada uno y todos sus momentos.

El acto de buscar es una forma de hábito porque usualmente no obtenemos lo que buscamos. Cada vez que pensamos que lo tenemos, termina no siendo lo que buscábamos y la búsqueda continúa. Ahora podemos comenzar a ver que toda esta noción de “disfrutar de la vida” que, al comienzo sonó como algo simple, resulta que no lo es tanto, porque este no es un tema simple.

C. No es tan simple porque no depende de lo que podamos obtener afuera, no depende de nuestros logros materiales sino del desarrollo interior que vayamos propiciando.  

El Buda llamó “iluminación” a ese estado de consciencia en el que todas las nociones de búsqueda terminan.

Lo llamó “nirvana”, y esto identifica al estado que ya está aquí justo ahora, en cada uno de nosotros; ese estado iluminado de nuestra mente en el cual no hay más esfuerzos, no más ilusiones, y tampoco temores. Es liberación de toda clase de esperanzas y temores, y, al que podemos acceder ahora mismo si estamos dispuestos y listos.

Uno de los más poderosos métodos para dejar de buscar es el cuestionamiento profundo; este puede conducirnos a un descubrimiento. Podemos abandonar todas las formas de búsqueda y ver claramente cuán fácil es la libertad.

C. El lama ha dicho: “Nirvana: estado de consciencia en el que todas las nociones de búsqueda terminan, en el cual no hay más esfuerzos, no más esperanzas y tampoco temores. Es el que ya está aquí, justo ahora, y al que podemos acceder ahora mismo si estamos dispuestos y listos para que ocurra”.

Ahora bien, estoy segura de que, si nos preguntan, todos podríamos decir que nos gustaría vivir sin temores, pero ¿cómo se sienten ante el planteamiento de vivir libres de esperanzas? ¿cómo lo entienden?

Participación 

C. Al hacerme esta misma pregunta pude ver que debemos esforzarnos en hacer todo lo que podamos por resolver la situación presente, que no debemos apostar todo a la esperanza. Está bien mantener una cuota de esperanza siempre y cuando esta se mantenga dentro de los límites de la racionalidad, la objetividad y viabilidad, porque de otro modo es mera fantasía o ilusión y estas últimas son causas comunes de muchos sufrimientos.

Es necesario mantenernos con los pies sobre la tierra. Buscar ver con claridad y desde todos los ángulos, cuál es la situación actual para poder visualizar y emprender posibles soluciones. 

C. Otra pregunta que es conveniente hacernos es ¿estoy disfrutando de mi vida en todos y cada momento, interna y externamente? Contemplemos la pregunta durante unos momentos. Si encontramos que no lo estamos haciendo, preguntémonos por  qué no. Si la respuesta es positiva, entonces ¿a qué se debe?

Participación

Algo que también nos podemos preguntar es: ¿necesito más sufrimiento? ¿tengo suficiente sufrimiento? Estoy seguro, dice el lama, que el 99% de nosotros dará la misma respuesta: sí; hemos sufrido suficiente, queremos poner fin al sufrimiento ahora mismo si existe un método natural o una técnica que esté disponible para nosotros. Para algunos afortunados, esa metodología consiste en el estudio y la práctica del dharma.

3.

El fin del sufrimiento

Entonces, ¿qué tan fácil es propiciar que el sufrimiento llegue a su fin? Puede que no sea fácil, pero es bastante simple, dice Anam Thubten. Si fuese fácil entonces todos ya se habrían liberado hace mucho tiempo, comenta el lama. Es tan simple, que, cuando la gente le pedía al Buda que mostrase la vía a la liberación, de hecho, no enseñaba nada. Su respuesta era: “la vía es el verdadero camino; el dharma”.

 

C. Cuando hablamos del “dharma”, debemos hacerlo dentro de contexto, es decir, por ejemplo, cuando decimos: las enseñanzas del dharma que estamos recibiendo, en este caso nos estamos refiriendo a las enseñanzas del Buda, pero la respuesta de el Buda tiene otra connotación. ¿Cuál piensan ustedes que es? ¿Qué es lo que el Buda está tratando de hacernos comprender? 

Participación 

C. La forma en la que yo lo entiendo es que dharma, vida, experiencia y camino son, esencialmente lo mismo.

De hecho, sigue diciendo el lama, la palabra dharma quiere decir “el camino”, de modo que lo que estaba diciendo el Buda es que el camino es el camino. Sin embargo, dharma no es un sistema de creencias y metodologías; no es una especie de sistema de creencias infalible que podemos adoptar y a partir de ese momento en adelante todo estará resuelto; tampoco es una cierta clase de técnica que alguien puede darnos de la misma forma en que un médico prescribe unas pastillas.

Tampoco es una píldora mágica, una droga milagrosa. Nosotros no podemos simplemente mantenernos haciendo mecánicamente la misma cosa una y otra vez, siguiendo una prescripción espiritual esperando el día en todo esté perfecto -ese día en que se expanda nuestra consciencia, se abra nuestro corazón y finalmente todo sea una maravilla. ¡No!

Por otra parte, el dharma es intangible. Si fuese un sistema de creencias o una metodología, entonces lo sería, pero no lo es. Al final, el Buda definió el dharma como el acto de aflojar la carga, liberarse de peso, y eso, Él dijo, es el camino.

C. ¿Les quedó claro el concepto de “dharma”? ¿Se sienten cómodos con ese entendimiento? ¿Pueden ver la importancia de “aflojar la carga” y “liberarse de peso”?

Participación