4. KTCZoom
Budismo, mente y meditación
Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.
Martes 7 de marzo 2023
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek, bienvenidos todos!
Me da mucho gusto verlos de nuevo por aquí. Repitamos la oración del Refugio tres veces.
En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha
voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.
Que, a través de esta práctica, de la generosidad
y de otras acciones virtuosas,
pueda realizar el Buda para beneficio de todos.
Primera sesión de meditación
El propósito de estas meditaciones consiste en facilitarles el proceso al ir guiando la mente a través de diferentes experiencias meditativas, para que, poco a poco vayan aprendiendo a hacer sus prácticas sin necesidad de ningún apoyo.
1. Como siempre se enfatiza, el primer punto es la “ubicación”. Creo sinceramente que nunca estará de más destacar la importancia de estar “ubicados”, momento a momento, física y mentalmente donde estamos.
Incorporar este hábito a nuestra vida diaria nos brinda una ventaja adicional a la hora de enfrentar cualquier situación. De hecho, podemos constatar que todos los intentos que hagamos por una mayor sensatez y sentido común nos conducen siempre allí: a comenzar por estar ubicados física y mentalmente en el sitio y en la situación en la que estamos en el momento, y no podría ser de otro modo, porque la permanente “reubicación” en el “momento”, propicia mayor claridad y aplomo, facilitando así el discernimiento a la hora de resolver situaciones difíciles.
De modo que luego de ubicarnos física y mentalmente aquí donde estamos ahora, nos sentamos cómodamente, colocamos las manos hacia abajo sobre las rodillas, las plantas de los pies sobre el piso, enderezamos los brazos y poco a poco llevamos el torso hacia atrás y terminamos por enderezar la columna.
2. Ahora, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada espiración. El foco en la respiración es relajado de modo que podamos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.
3. La atención está en el aire que entra y sale por la nariz.
4. Al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso de lado y regresamos la atención de la mente a la respiración.
5. Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente aquí, tranquila.
6. Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención inspirando y espirando lenta y profundamente.
7. Relajamos el foco en la respiración si lo encontramos pesado, lo relajamos para que se sienta bien con la respiración, para que esté a gusto con la respiración.
8. Nos esforzamos por mantener la mente centrada continuamente. Recordamos que nuestras vidas están sucediendo sólo aquí, ahora.
9. Hacemos el esfuerzo por mantener la mente centrada en la respiración; si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Lo que buscamos con esto es reforzar nuestro estado mental de concentración y lograr estabilizar este estado mental.
10. Mantengamos una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Tratemos de mantenernos tranquilamente sentados donde estamos, atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente.
11. Hacemos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos. Si la mente reacciona ante un estímulo, aplicaremos el correctivo de llevar la mente de nuevo a un estado de neutralidad a ver qué pasa.
12. Mantener un estado de neutralidad mental propicia la apertura de la mente y la posibilidad de aproximarnos más a ver las cosas como realmente son, es decir, despojadas de nuestras interpretaciones, porque eso es lo que hacemos; permanentemente “interpretamos” lo que sucede según nuestros patrones y condicionamientos.
13. Una vez concluida la sesión, trataremos de mantenernos pendientes para que la mente se mantenga volcada hacia adentro, allí, atenta y consciente.
Práctica de 30 minutos
Participación
La apertura del corazón
Cuando contemplamos el rostro de un niño pequeño con frecuencia experimentamos una sensación de inspiración y esperanza porque el niño todavía no tiene mucha historia. Nos sentimos inspirados porque la vida del niño está llena de potencial y posibilidades.
¡Tiene la vida por delante! Es una expresión que escuchamos con frecuencia.
Sin embargo, cuando alcanzamos cierta edad, algunas veces sentimos que ya no hay más posibilidades en nuestra vida, que la vida ya ha sido vivida, aun cuando no sea así. Sentimos que ya estamos alcanzando el final o, al menos la mitad de nuestra vida. Puede que estemos atravezando una crisis de mediana edad y no veamos muchas posibilidades por delante. Sentimos que hemos cometido errores y que no somos perfectos, pero todo esto es simplemente una defensa lanzada por el ego para mantener alejado e impedirnos la experiencia de ese gran milagro que está listo para suceder en cualquier momento.
Utilizamos la expresión “Es muy tarde para mi”, pero la “iluminación”, lo que llamamos “iluminación o despertar”, este gran milagro, no es demasiado tarde para ninguno de nosotros. No es demasiado tarde, porque la iluminación no es un logro que requiere de mucho esfuerzo y mucha preparación; no requiere de ninguna clase de habilidades especiales.
A fin de cuentas no requiere de nada, porque cuando nuestro corazón está completamente abierto, entonces esa epifanía espiritual o despertar, ese gran milagro, la iliuminación, puede suceder. “Abrir el corazón” es una hermosa expresión. No es conceptual, es, de hecho tan no-conceptual que el intelecto no puede entender lo que significa.
C. Esto que acaba de decir el lama me ha parecido sumamente importante. Algunas veces pudiesen preguntarse, cómo es que, siendo el budismo una forma de vivir la vida tan saludable, beneficiosa y abierta a todos sin excepción, qué será lo que mpide que muchas personas se interesen por conocer un poco más acerca de su filosofía y sus prácticas.
La respuesta está en lo que acabamos escuchar del lama, unido, por supuesto al resultado de las acumulaciones kármicas previas de cada persona.
Muchas veces no lo hacenporque sus mentes racionales no pueden entender qué significan los planteamientos que escuchar por ahí, incluso, sobre todo algunos hombres, pudiesen llegar a sentir hasta vergüenza ante la expresión “abrir el corazón” por ejemplo, por considerarla una cursilería o “cosas de mujeres”. En el caso de los hombres, quizás su sensibilidad masculina se los impida. ¿Será?
Tenemos un intelecto, dice el lama, tenemos una inteligencia racional que utilizamos para resolver cosas en la vida diaria, pero el error está en que, algunas veces utilizamos esta inteligencia conceptual en relación a verdades espirituales y tratamos de realizar cosas trascendentes como la suprema vacuidad, la unicidad, etc., utilizando la mente racional.
Pero la apertura del corazón no es un proceso intelectual y por eso es que la mente racional, la mente intelectual no puede entender cómo hacer para experimentarla. Es necesario ir más allá de nuestra mente intelectual para abrir nuestro corazón.
C. Es necesario acercarse y averiguar de qué se trata, y, la meditación es precisamente la metodología que facilita el proceso porque la meditación ubica a la mente en un territorio neutral, ni racional ni tampoco sentimental.
Un corazón abierto sólo puede ser experimentado cuando vamos más allá del reino de la mente intelectual, sigue insistiendo el lama Anam Thubten. Nuestra mente que piensa es hermosa, es un regalo, así que, estamos agradecidos a la mente que piensa, pero se trata de todo otro nivel de realidad que la mente pensante no puede resolver, sin importar cuánto lo intente.
Hay una vieja metáfora que dice “Usted no puede obtener mantequilla apretando arena”. Es algo como eso, la mente pensante trata de dilucidar, trata de averiguar acerca de la verdad última y nunca puede lograrlo porque está utilizando la herramienta equivocada. Nuestra mente pensante siempre está tratando de averiguar el significado de cosas como “amor ilimitado”, “mente búdica”, “completa entrega”, “la muerte del ego”, etc. pero todos estos están más allá de la mente pensante.
Cuando buscamos la verdad más elevada aprendiendo teorías, este es un claro signo de que la mente pensante está involucrada en cosas que están más allá de su alcance y por eso es que, en esos momentos nos sentimos totalmente exhaustos porque una vez más estamos tratando de obtener mantequilla apretando arena.
La apertura del corazón es algo diferente. No piensa ni diseña estrategias. Más bien, tiene que ver con ir derritiendo la montaña de hielo que tenemos dentro. No desea nada, no tiene ambiciones, es la más valiente expresión del corazón humano. Tiene que ver simplemente con abandonar todos los mecanismos de defensa de nuestro ego.
Participación
Cómo abrir el corazón
Algunas veces no sabemos cómo abrir nuestro corazón, entonces, ahí mismo, podemos aprovechar esos momentos para mirar hacia adentro y tratar de ver qué es lo que nos está impidiendo hacerlo. Puede ser la duda, el miedo, el oponer resistencia a hacerlo o cualquier otra cosa, pero la buena noticia es que, por lo general, esas cosas se disuelven tan pronto las reconocemos. Así como la mayoría de los ladrones salen corriendo cuando les alumbramos el rostro, de igual modo, estas obstrucciones o impedimentos sólo pueden funcionar en la oscuridad de la falta de atención y consciencia.
C. ¿Pueden ver cómo el lama nos está señalando que la luz que proporcionan el reconocimiento, la contemplación y la reflexión hacen que se disuelvan los obstáculos?
Machik Labdron, la santa tibetana más reverenciada enseñó que la forma más poderosa para trascender las obstrucciones internas consiste en relacionarse con ellas como huéspedes honorarios. Las invitamos a nuestro hogar, les brindamos alimento y pronto se marcharán. Todo esto tiene que ver con reconocer su presencia con la ayuda de la luz de la conciencia despierta.
La mejor palabra que podemos utilizar para describir la experiencia de un corazón totalmente abierto, es “devoción”, dice el lama. El maestro budista Asanga dijo que la verdad sólo puede ser realizada a través de la devoción, ahora bien, la devoción de la que él hablaba no era una cierta clase de devoción conceptual basada en nuestras propias proyecciones e ilusiones, sino de la devoción iluminada.
La devoción iluminada es, de hecho, amor y una especial forma de confianza.
Amor, valentía, confianza, y bienaventuranza se revelan disponibles hasta el punto de que perdemos todos nuestros mecanismos de defensa; perdemos incluso esa última defensa la cual es el deseo de la mente conceptual de averiguar de qué trata la iluminación, ese pensamiento de que queremos obtener, queremos lograr la iluminación, de la misma manera que queremos tener o lograr tener un carro nuevo. En la vida queremos tener muchas cosas y ahora queremos tener la iluminación.
C. A esto se refería Chogyam Trungpa Rimpoché con “materialismo espiritual”.
El deseo de la mente conceptual de querer lograr la iluminación es una actitud defensiva que aleja a la misma iluminación. Cuando abrimos nuestro corazón dejamos de tener esta actitud defensiva, perdemos toda clase de temores e inseguridades, todo deseo, todo anhelo y toda conceptualización.
Lo perdemos todo y nos volvemos tan puros e inocentes como si hubiésemos nacido en este mismo momento y sin ninguna historia, sin apegos a cosa alguna. Somos libres de todo y nuevamente como un inocente niño. La mente de un niño es libre de toda clase de conceptos, ideas y temores, libre de toda clase de estrategias; es no-conceptual, pura confianza y puro amor.
El verdadero significado de abrir nuestro corazón es que ya no tenemos miedo de perder nada. Es una forma de entrega, de rendición, sin embargo, rendición sin objeto, es decir, sin estar rindiéndonos ante nada. No es que estamos rindiéndonos a algo; a lo que renunciamos es a nuestras esperanzas y temores y a seguir invertiendo en nuestra propia miseria. Una vez que hemos alcanzado el punto final de esa entrega o renuncia, allí no hay nada a lo que querramos aferrarnos.
Lo único que sucede es esta repentina apertura de una dimensión de nuestra consciencia libre de esfuerzo que es vasta y jubilosa. Esta entrega puede suceder en un instante, en un abrir y cerrar de ojos. Es literalmente como girar la consciencia a su otro lado aquí mismo. Es una milagrosa transformación de un estado contraído a uno expansivo.
Generalmente, entrega o rendición tienen un significado que connota debilidad y derrota. En el campo de batalla, levantar la bandera blanca es un signo de rendición que significa que hemos perdido. Pero la rendición de la que estoy hablando aquí, dice Anam Thubten, es una demostración de triunfo y sabiduría. Dejamos de construir el muro de los conflictos internos y nos relajamos en lo que es. Todo se torna perfecto en su imperfección cuando permitimos que las cosas sean tal cual son.
Existen dos estados de consciencia, uno iluminado y otro confundido. Son como dos caras de una moneda. Es como cambiar de canal en el televisor; toma tan solo un momento y allí no hay necesidad de habilidades especiales. Tampoco necesitamos de un largo tiempo para prepararnos para el hacerlo, podemos simplemente espirar y abandonar todo nuestro guión personal, ese que hemos venido tomando tan en serio.
Uno de mis amigos queridos, un gran maestro espiritual utiliza la expresión de “relajarse”, “aflojar”. Esto suena muy simple pero es todo lo que necesitamos hacer. No necesitamos ser particularmente espirituales o serios para entrar al mundo de la iluminación. Ni siquiera tenemos que estar preparados, simplemente relajamos los hombros y soltamos.
Con divina facilidad soltamos toda actitud defensiva y todas nuestras estrategias que nunca van a funcionar de todos modos. Simplemente renunciamos a todo y antes de que nos demos cuenta nos sentimos nuevos en ese momento.
La persona que estaba quejándose acerca de la vida y tratando de encontrar una salida y averiguar de qué trata la iluminación, ya no existe.
Participación
Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.