6. KTCZoom
Budismo, mente y meditación
Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.
Martes 21 de marzo 2023
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek, bienvenidos todos!
Me da mucho gusto verlos de nuevo por aquí.
Comenzamos con la oración del refugio
En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha
voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.
Que, a través de esta práctica, de la generosidad
y de otras acciones virtuosas,
pueda realizar el Buda para beneficio de todos
(tres veces)
Primera sesión de meditación guiada
Instrucciones respecto a la postura
C. -Finalmente hemos llegado al encuentro con este momento en que nos sentamos dispuestos a entregar la mente a la meditación. Dejamos todo atrás; el celular, las diligencias pendientes, los problemas laborales, los asuntos familiares. Nada de eso es necesario aquí, nada de eso hace falta aquí, por el contrario, serían un verdadero estorbo y serio impedimento a la meditación.
-Si estamos sobre un cojín, nos sentamos sobre el borde delantero del mismo y cruzamos las piernas de modo que un pie quede delante del otro y ambas rodillas descansen sobre la colchoneta.
-Seguidamente buscamos enderezar la columna. Para esto, colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre las rodillas, enderezamos los brazos y llevamos el torso un poco hacia atrás. Los brazos derechos nos sirven como palancas evitando que nos encorvemos. Deben mantenerse derechos pero sin presión.
-Empujamos la barbilla un poquito hacia atrás
-Pegamos suavemente la lengua del paladar
-En cuanto a los ojos, la instrucción dice mantenerlos entornados, pero si han visto que se distraen menos teniéndolos cerrados, pueden hacerlo. Lo importante es no dormirse. Si se dan cuenta de que tener los ojos cerrados los lleva más bien a un estado de ensoñación, entonces deben abrirlos y mantenerlos entornados.
1. Nos “ubicamos” física y mentalmente aquí, nos sentamos cómodamente, con la columna recta y, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada expiración.
2. El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.
3. La atención está en el aire en el preciso momento en que está entrando y saliendo por la nariz.
4. Queremos reforzar la atención y la neutralidad de la mente y evitar que se distraiga con el surgimiento de estímulos internos como los pensamientos, de modo que, al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso de lado y volvemos a centrar la atención en la respiración. Hacemos esto cuantas veces sea necesario. En esto consiste la práctica, en lograr que la mente se acostumbre a estar en la respiración.
5. Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente estando aquí, tranquila. Tratamos de palpar esa tranquilidad.
6. Si el foco es pesado lo relajamos para que se sienta bien con la respiración. Relajamos el foco en la respiración y permitimos que simplemente esté allí con la respiración, que esté a gusto con la respiración.
7. Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención ahora en cada inspiración lenta y larga y cada espiración lenta y larga. Mantener la mente centrada y estable en la respiración hará que se desmantele la ansiedad.
8. Nos esforzamos por mantener la mente enfocada en la respiración. Si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Todos estos esfuerzos conducirán a reforzar un estado mental centrado y estable.
10. Ahora enfoquémonos en mantener una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Tranquilamente sentados donde estamos, nos mantenemos atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente. Tratemos de ver cómo es la mente neutral.
11. Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos.
Segunda parte de la meditación guiada
C. Ahora, vamos a insistir en los ejercicios meditativos que comenzamos a hacer el sábado pasado. Confío mucho en el resultado positivo de estos ejercicios que he diseñado porque los he implementado en mi misma y veo que funcionan.
Adicionalmente, estos ejercicios nos ayudan a entender con más facilidad el proceso mental extraordinariamente rápido que se lleva a cabo permanentemente en nuestra relación con lo que sucede. En el budismo se identifica este proceso con el nombre de los cinco skandhas o los cinco agregados: forma, sensación, percepción, formaciones mentales y consciencia. Así es como nos relacionamos con el mundo, así es como conocemos el mundo y a nosotros mismos.
-La instrucción general es que, estando la mente ya más tranquila, busquemos reforzar la neutralidad observando la mente para ver cómo se comporta ante las “sensaciones sensoriales”, es decir ante todo lo que perciben los sentidos.
-Queremos que la mente pueda permanecer estable y neutral ante la aparición o el surgimiento de cualquier estímulo.
-Si la mente reacciona ante el estímulo, aplicaremos el correctivo de llevar la mente de nuevo a un estado de neutralidad, sin juicios, sin comentarios, sin preferencias, y ver qué pasa.
1. Lo que conocemos como el sentido de la vista, es un trabajo en equipo de los ojos y la conciencia visual. Por sí mismos -los ojos en este caso- no tienen preferencias, simplemente captan, es la mente la que le “agrega contenido” al contacto visual, por lo que, toda percepción visual es subjetiva. El sentido de la vista nos permite percibir formas, colores y texturas y ya.
Estamos acostumbrados a reaccionar ante cualquier estímulo visual, pero no tenemos necesariamente que hacerlo; no tenemos por qué emitir juicios, ni tampoco hacer comentarios, rechazar las sensaciones que tenemos, ni tampoco quedar enganchados en ellas como producto de nuestros condicionamientos. Podemos ser conscientes de formas, texturas, sonidos, sensaciones y colores, desde un espacio mental abierto, despojado de conceptualizaciones. Eso es lo que vamos a aprender a través de la meditación durante los siguientes minutos.
¿Cómo lo vamos a hacer? Manteniendo los ojos abiertos vamos a escoger un objeto dónde fijar la vista. Fíjense bien qué es lo que sucede: los ojos simplemente entran en contacto con ese objeto y se da la visión como producto del contacto. Nada más.
En un primer momento todo lo que hay es contacto, pura visión, nos encontramos ante la forma de lo que sea que esté surgiendo en la experiencia, seguidamente tenemos la “sensación” de ver, de estar viendo un objeto específico. Queremos mantenerlo así, sin agregar nada más. Sin embargo, sabemos que nos resulta difícil mantenernos simplemente ahí, sin hacer nada más, porque hemos desarrollado la costumbre de personalizar las sensaciones.
A esta acción mental la conocemos como percepción, y consiste en asumir que somos nosotros (fulana o fulano de tal, yo, ego) quienes estamos teniendo esa sensación y no la mente. Queremos asumir la experiencia como nuestra (como mía, yo soy quien está teniendo la experiencia) y la personalizamos agregamos contenido a lo que ven los ojos.
De modo que ahora nos mantendremos atentos y conscientes observando la mente para no dejarnos atrapar por esas preferencias, juicios, comentarios internos, hábitos o costumbres que constituyen los alimentos de la percepción. Queremos que la mente permanezca en un estado de apertura y neutralidad a ver qué pasa. Observaremos la mente a ver qué encontramos.
2. Ahora haremos lo mismo con el sentido del oído. Lo que conocemos como el sentido del oído, es un trabajo en equipo de los oídos y la conciencia auditiva. El sentido del oído nos permite tener sensaciones auditivas, distinguir entre muchos y muy diversos tipos de sonidos, que, según nuestras predilecciones van desde los más sutiles hasta ¡los ruidos más espantosos! pero no tenemos necesariamente que emitir juicios cuando se da la experiencia de un sonido, ni tampoco hacer comentarios, ni rechazarlo, ni tampoco quedar enganchados en eso. Es posible tener la sensación auditiva, oír, escuchar, desde un espacio mental abierto despojado de conceptualizaciones. Eso es lo que vamos a tratar de practicar durante los siguientes minutos.
¿Cómo lo vamos a hacer? en este caso, cada vez que se de el contacto de los oídos con algún sonido y se de la sensación de oír o de estar escuchando, mantendremos la mente en un estado de apertura y neutralidad, sin juicios, sin comentarios, sin preferencias a ver qué pasa. Observaremos la mente a ver qué encontramos.
3. Ahora trabajaremos con el sentido del olfato. ¿Recuerdan qué es lo que hay que hacer?
Respuesta de los asistentes
4. El sentido del gusto.
Lo que conocemos como el sentido del gusto, es igualmente un trabajo en equipo de las papilas gustativas, la lengua, la boca en general y la conciencia gustativa. El sentido del gusto nos permite saborear, tener las sensaciones de texturas, de formas y temperaturas. Aquí, de nuevo, no tenemos necesariamente que emitir juicios cuando esto sucede, ni tampoco hacer comentarios, rechazar lo que se ha percibido, ni tampoco quedar enganchados. Todos podemos experimentar los sabores, texturas, formas y temperaturas desde un espacio mental abierto despojado de conceptualizaciones. Eso es lo que vamos a tratar de practicar durante los siguientes minutos luego de que cada uno de ustedes pruebe un arándano.
¿Cómo lo vamos a hacer? En este caso cada vez que las papilas y la lengua y toda la boca perciban el estímulo y tengamos la sensación de estar degustando el arándano, aplicamos el correctivo de mantener la mente en un estado de apertura y neutralidad, sin juicios, sin comentarios, sin preferencias a ver qué pasa. Observaremos la mente a ver qué encontramos.
5. El sentido del tacto
Lo que conocemos como el sentido del tacto, es un trabajo en equipo de las terminaciones nerviosas presentes a nivel de la piel, y la conciencia táctil. El sentido del tacto nos permite tener sensaciones táctiles al darse el contacto con otras cosas o seres, texturas, formas y temperaturas. Aquí, de nuevo, no tenemos necesariamente que emitir juicios cuando esto sucede, ni tampoco hacer comentarios, rechazar lo que se ha percibido, ni tampoco quedar enganchados.
Es posible experimentar contactos, texturas y temperaturas desde un espacio mental abierto despojado de conceptualizaciones. Eso es lo que vamos a tratar de practicar durante los siguientes minutos, esta vez con los ojos cerrados. En este caso, voy a ir tocando el brazo de cada uno de ustedes, podrán percibir una sensación específica y observar sus mentes a ver qué encuentran, qué ven sin agregarle nada más.
Tratamos de mantener la mente en un estado de apertura y neutralidad, sin juicios, sin comentarios, sin preferencias a ver qué pasa. Observaremos la mente a ver qué encontramos.
Una vez concluida la sesión, trataremos de mantenernos pendientes para ver que, sin importar lo que hagamos o digamos la mente se mantenga sólidamente en su estado normal de conocimiento interior; es decir, volcada hacia ella misma.
Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.