7. KTCZoom
Budismo, mente y meditación
Curso inspirado en enseñanzas de Khempo Karthar Rimpoché, Anam Thubten, Chogyam Trungpa Rimpoché y la Upasika Kee Nanayón.
Martes 28 de marzo 2023
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek, bienvenidos todos!
Me da mucho gusto verlos de nuevo por aquí.
Comenzamos con la oración del refugio
En el Buda, en el Dharma y en la Noble Sangha
voy por refugio hasta alcanzar la iluminación.
Que, a través de esta práctica, de la generosidad y de otras acciones virtuosas,
pueda realizar el Buda para beneficio de todos
(tres veces)
Cambio de consciencia
C. Todos sabemos que estar pensando en algo todo el tiempo genera mucho estrés, pero como no estamos conscientes de que lo hacemos, como andamos tomados por los pensamientos que surgen en la mente o por lo que sucede a nuestro alrededor, cuando buscamos la causa de nuestro sufrimiento, generalmente pensamos que está en “otro”, y en lo que sucede “afuera”.
Ubicamos la “causa” en el exceso de trabajo, a lo dificil que nos resulta comunicarnos con una persona en particular, al carácter del empleado en una tienda, al tráfico, a la forma de ser de alguien, a la cultura del pais donde residimos, etc., pero, cuando comenzamos a familiarizarnos con lo que hacemos con nuestra propia mente todo comienza a revelarse y a tener sentido, y, lo que es más importante, podemos canalizar nuestros pensamientos de modo que no nos causen estrés. ¿Cómo hacemos esto?
Si, por ejemplo tenemos una reunión de trabajo pautada para esta tarde, dedicamos algo de tiempo a centrarnos exclusivamente en revisar por adelantado todo lo que deseamos plantear.
Lo hacemos y ya. Ahora pasamos a lo que tenemos que atender ahora pero los hacemos despojados de los pensamientos relacionados con esa reunión de esta tarde porque ya lo resolvimos. De este modo evitamos andar por todos lados “rumiando” o ensimismados en lo que tiene que ver con la reunión, porque eso ya está resuelto.
Es cosa de hacer lo mismo con los otros asuntos pendientes. Tomemos por ejemplo la situación que tenemos actualmente con un familiar. Nos sentamos a revisarla, a verla desde una perspectiva panorámica, anotamos todo lo que comienzamos a ver, dónde podemos implementar o mejorar esto o hacer esto otro, etc. y terminamos con el tema.
Eso va a evitar que andemos por todos lados “rumiando” la situación con fulanita fulanito. ¿Me explico?
También, y muy importante, comenzamos a generar empatía y compasión porque nos damos cuenta de que la actitud de las otras personas no necesariamente tiene que ver con nosotros. ¡Quién sabe cuántos problemas podrá tener; desde qué hora están en pie; de qué tan lejos vienen para poder estar a la hora en la oficina; cómo será su lucha interna para combatir su depresión o adicciones, etc.! Ahora, al ver cómo funciona la mente y comenzar a conocerla, podemos abrir nuestro corazón en compasión hacia los demás, se nos facilita ponernos en los zapatos de otros.
Esta metodología es sumamente útil porque adicionalmente nos volvemos más eficientes, no sólo en la contemplación del problema o los problemas, sino en la forma de resolverlos, y, lo que es más importante, no acumulamos estrés. ¿Por qué? Porque hemos atendido una sola cosa a la vez, porque hemos apelado a la propia mente para ver las situaciones, porque hemos aprovechado nuestra inteligencia humana para resolver los problemas.
Ahora, cuando poco a poco comenzamos a prestar atención a las andanzas de la mente y nos volvemos cada vez más conscientes de lo que hace, si mantenemos una fuerte intensión de dejar que los pensamientos pasen sin aferrarnos a ellos, podemos, tan pronto nos damos cuenta, ponerle freno al hábito malsano del andar rumiando pensamientos y, al reubicar la mente en el vaiven de la respiración, la mente regresa al sitio donde nos encontramos en ese preciso momento, nos reubicamos en cuerpo y mente con más apertura y libres de juicio; podemos presenciar que nuestra consciencia cambia con tanta facilidad como darle vuelta a una moneda.
Sin embargo, no debemos pensar que los beneficios de la práctica se limitan al rato que pasamos aquí sentados meditando porque no es así. En este espacio vamos aprendiendo, pero el verdadero “campo de entrenamiento” está allá afuera, en nuestra vida diaria. Esos cambios de consciencia también pueden suceder cada vez que enfoquemos la atención en cosas simples o eventos en nuestro entorno inmediato como por ejemplo en el sonido del ladrido de un perro, en incluso la quietud de una silla y, por supuesto en el cómodo vaivén de la respiración.
Participación
Primera sesión de meditación
Instrucciones respecto a la postura
C. -Finalmente hemos llegado al encuentro con este momento en que nos sentamos dispuestos a entregar la mente a la meditación. Dejamos todo atrás; el celular, las diligencias pendientes, los problemas laborales, los asuntos familiares. Nada de eso es necesario aquí, nada de eso hace falta aquí, por el contrario, serían un verdadero estorbo y serio impedimento a la meditación.
-Si estamos sobre un cojín, nos sentamos sobre el borde delantero del mismo y cruzamos las piernas de modo que un pie quede delante del otro y ambas rodillas descansen sobre la colchoneta.
-Seguidamente buscamos enderezar la columna. Para esto, colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre las rodillas, enderezamos los brazos y llevamos el torso un poco hacia atrás. Los brazos derechos nos sirven como palancas evitando que nos encorvemos. Deben mantenerse derechos pero sin presión.
-Empujamos la barbilla un poquito hacia atrás
-Pegamos suavemente la lengua del paladar
-En cuanto a los ojos, la instrucción dice mantenerlos entornados, pero si han visto que se distraen menos teniéndolos cerrados, pueden hacerlo. Lo importante es no dormirse. Si se dan cuenta de que tener los ojos cerrados los lleva más bien a un estado de ensoñación, entonces deben abrirlos y mantenerlos entornados.
Meditación guiada
1. Nos “ubicamos” física y mentalmente aquí, nos sentamos cómodamente, con la columna recta y, con naturalidad, centramos la atención en cada inspiración y cada expiración.
2. El foco en la respiración debe ser relajado permitiéndonos simplemente estar aquí con la respiración sin modificarla.
3. La atención está en el aire en el preciso momento en que está entrando y saliendo por la nariz.
4. Queremos reforzar la atención y la neutralidad de la mente y evitar que se distraiga con el surgimiento de estímulos internos como los pensamientos, de modo que, al darnos cuenta de estar de nuevo pensando o distraídos con algo que no sea la respiración, dejamos eso de lado y volvemos a centrar la atención en la respiración. Hacemos esto cuantas veces sea necesario. En esto consiste la práctica, en lograr que la mente se acostumbre a estar en la respiración.
5. Mantenemos la atención cómodamente enfocada en la respiración y la mente neutral, es decir, sin preferir esto o aquello; simplemente estando aquí, tranquila. Tratamos de palpar esa tranquilidad.
6. Si el foco es pesado lo relajamos para que se sienta bien con la respiración. Relajamos el foco en la respiración y permitimos que simplemente esté allí con la respiración, que esté a gusto con la respiración.
7. Si se presenta una sensación de ansiedad, reforzamos la atención ahora en cada inspiración lenta y larga y cada espiración lenta y larga. Mantener la mente centrada y estable en la respiración hará que se desmantele la ansiedad.
8. Nos esforzamos por mantener la mente enfocada en la respiración. Si la mente se distrae, la regresamos a la respiración. Todos estos esfuerzos conducirán a reforzar un estado mental centrado y estable.
10. Ahora enfoquémonos en mantener una mente neutral a la que no le guste ni le disguste nada. Tranquilamente sentados donde estamos, nos mantenemos atentos, conscientes y enfocados en la neutralidad de la mente. Tratemos de ver cómo es la mente neutral.
11. Hagamos el esfuerzo por mantener una mente ecuánime, que no juzgue, que no establezca preferencias por una cosa u otra, que no se perturbe ante la presencia de estímulos externos o internos.
Llegar a la otra orilla
Ahora, el maestro Anam Thubten nos invita a reflexionar y a recordar que permanentemente la misma existencia nos está abriendo infinitas puertas pero nosotros usualmente nos perdemos de todo. Sin embargo, cuando de pronto nos reubicamos en el momento presente, descubrimos que estamos residiendo en esta nueva dimensión de la mente y podemos danzar en el territorio de la alegría, del amor, la bienaventuranza y la confianza.
Cuenta que Tilopa, el gran Tilopa, maestro conocido por su radicalismo dijo “Investiga en la mente utilizando la mente misma. Todos los conceptos cesarán y verás lo que es la naturaleza de la mente”. Lo que Tilopa está diciendo es que si nos tomamos un momento para que la mente deje de estar constantemente perpetuando los patrones habituales, podremos presenciar la más elevada forma de libertad en ese mismo momento porque los hábitos de la mente cesan en esa investigación, sin que haya que hacer nada más.
Esta investigación no tiene un significado esotérico, es más bien entrar de repente en su propia consciencia no-conceptual. Este es un método que hace que la consciencia gire de la confusión a la claridad. La otra cara de la consciencia ya es iluminada. En el argot budista, se habla acerca de alcanzar la iluminación como “llegar a la otra orilla”. Esa otra orilla no está lejos de aquí. Podemos cruzar el océano del sufrimiento y alcanzar la otra orilla, la orilla de la liberación con sorprendente rapidez.
Uno de los mensajes centrales en la tradición budista, comenta el lama, es, que la naturaleza fundamental de la mente ya es pura e inmaculada, ya es iluminada. Esto es lo que se conoce en el budismo como “mente luminosa”; siempre está residiendo en cada uno de nosotros como la indestructible dimensión de lo que realmente somos y puede ser descubierta inmediatamente cuando dejamos de entretenernos con conceptos acerca de la misma.
Sin embargo, no debemos pensar, alerta Anam Thubten, que estamos hablando de un objeto sagrado o de cierto tipo de entidad mística y grandiosa. Como dijo antes, esta indestructible dimensión puede ser descubierta inmediatamente cuando dejamos de entretener conceptos acerca de la misma. El problema está en que, hasta ahora la mente humana ha venido teniendo la tendencia a perderse con frecuencia de lo que es sutil y profundo y se siente más bien atraido por lo que es ordinario, de modo que, cuando contempla realidades más elevadas, trata de imaginárselas a partir de sus propias creencias e imágenes.
Esta noción de mente luminosa es muy sutil y nunca podrá ser realizada a través de teorías o simplemente creyendo en ella, pero, por otra parte, podemos despertar a ella en cada instante si lo permitimos. La mayoría de las personas espirituales comenzamos buscando algo y la mayor parte del tiempo creemos que lo que estamos buscando está fuera de nosotros, pero ultimadamente, lo que buscamos es esta mente no-nacida y ya despierta, ilimitada mente búdica ya presente en todos y cada uno de nosotros.
Esta pura, inmaculada dimensión de nuestra mente, reside en el continuo mental de todos nosotros y lo que llamamos “realización espiritual” es la comprensión de la misma a través de la experiencia propia.
Como lo hemos dicho anteriormente, hay tan solo una mente pero dos estados mentales: el estado mental condicionado y el estado mental no-condicionado. La mayor parte del tiempo vivimos en nuestra mente condicionada llenos de ideas acerca de cómo son las cosas. La práctica de la meditación es una herramienta para volvernos más conscientes de la mente luminosa, de la mente no-condicionada.
Uno de los propósitos de la meditación es el de volvernos conscientes del hecho de que estamos viviendo en nuestra mente condicionada la mayor parte del tiempo. Entonces necesitamos aprender cómo hacer para ir de allí al reino de la mente no-condicionada. De eso es que trata la práctica.
Participación
¿Qué es la mente?
C. Vamos por la vida dando por sentado que sabemos muchas cosas ¿no es cierto?, nada nos impide hacernos preguntas acerca de la vida, de nosotros mismos, del hecho de existir, del mundo, y sin embargo no lo hacemos, no tenemos la costumbre de cuestionar, quizás por obvio, lo que siempre está presente, como, por ejemplo, preguntarnos qué es la mente.
¿Qué es la mente para ustedes?
Nuestra mente es consciencia, comienza diciendo el lama Anam Thubten el día de hoy. Es consciencia, nuestra sensación de ser, nuestra sensación de vida, de estar vivos. La mente tiene esta extraordinaria habilidad de pensar, analizar, etiquetar, juzgar y experimentar.
Cuando miramos dentro de la propia mente vemos que gran parte del tiempo estamos viviendo, por decirlo de alguna manera, “en el reino de la mente condicionada”. La palabra para “mente condicionada” en la lengua tibetana tiene la connotación de que se trata de algo temporal, algo que no forma parte del fundamento primordial de la existencia. Es algo que está listo a disolverse o borrarse, tal como el polvo sobre el espejo o una nube en el cielo. La mente condicionada es simplemente una obscuración, algo que oscurece, que opaca nuestra verdadera naturaleza, y esas condiciones que oscurecen la mente no son permanentes.
C. Me parece importante que veamos este párrafo más a fondo. Los seres humanos tenemos la tendencia a asumir que somos como somos y que eso es algo que no podemos cambiar, esto lo reforzamos en nuestra forma de hablar cada vez que decimos: “fulana ES así”; “fulanito ES de ese modo”; “ella actúa así porque el ES una buena persona”; “el actúa de ese modo porque ES un egoísta”; ella dijo eso porque ES una chismosa”. ¡Ojo! hay que tener mucho cuidado con la forma en que nos expresamos porque lo que decimos está constantemente reforzando patrones de condicionamiento positivos o negativos, según sea el caso.
Lo que conocemos como “nuestra personalidad” es un proceso que está en constante construcción, evolución, cambio, transformación; no es algo fijo ni mucho menos predeterminado. Es producto de una experiencia tras otra, de un condicionamiento tras otro, de todas las fijaciones que hemos venido acumulando en la mente a través de esos “me gusta” y “no me gusta”.
Nadie ES de una forma u otra; todo lo que somos o todo lo que se expresa a través de nosotros son TENDENCIAS pasajeras, cambiantes, impermanentes, fundamentadas en los condicionamientos del ego. Todo esto nos deja ver la importancia de cultivar una mente neutral donde podamos dejar de fortalecer viejas fijaciones y crear una nuevas a fin de poder relacionarnos simplemente con lo que es, con las cosas como son.
Es necesario que abandonemos la tendencia a dejar huella, a poner etiquetas, a ganar el punto, a tratar de hacer el mundo como le gusta nos gusta que sea; es hora de comenzar a dejar las cosas tranquilas tal como son. Estas tendencias o esa mente condicionada, se expresa a través de todo lo que pensamos, decimos y hacemos.
El lama nos dice, que, si miramos con honestidad dentro de la propia mente, podemos ver ambas inmediatamente: tanto a la mente condicionada como a la no-condicionada. También podremos ver cuánto vivimos en la mente condicionada comandada por pensamientos, ideas y percepciones.
C. Podría ser muy beneficioso para todos si nos tomamos unos minutos para contemplar la propia mente y compartir posteriormente lo que hayamos visto. Aquí no se trata de tener la respuesta más profunda, más inteligente o sabia, la “mejor” respuesta ni tampoco la más acertada. Se trata de que cada uno de nosotros, a partir de su propia comprensión y experiencia, pueda decir en sus propias palabras lo que ha experimentado como “mente” y si ha logrado ver algunos de sus propios condicionamientos. Por lo general tendemos a ver con mucha claridad los de otros, pero esta vez tenemos que dirigir la mirada hacia la propia mente e investigar.
Siendo así, toda respuesta es igualmente válida, digna de ser compartida y, sin duda, será de beneficio para todos. Así que vamos a darnos unos cinco minutos para contemplar lo que entendemos por mente, por condicionamientos, por tendencias.
Cinco minutos
La insatisfacción
¿No es cierto que constantemente estamos experimentando una sensación básica de insatisfacción? Una insatisfacción producto de no conocer lo que somos, no saber cómo somos; ignorancia respecto a la verdadera naturaleza de las cosas. Esta es la verdadera base del sufrimiento humano el cual está fundamentado en la ignorancia; sin embargo, aún siendo así, podemos afirmar que es casi el estado normal de nuestra consciencia.
Hay muchas formas de insatisfacción, algunas de ellas son obvias y otras muy ocultas. La mayor parte del tiempo sea lo que sea que estemos experimentando es meramente un hábito mental. El miedo, por ejemplo, es un hábito mental, lo mismo que el odio y también esta continua sensación de insatisfacción. Nos sentimos insatisfechos de la forma en que lucimos, de lo que tenemos, insatisfechos de otros, etc.
También podemos sentirnos bastante insatisfechos espiritualmente. La insatisfacción puede dominar casi cada nivel de nuestra consciencia. Algunas veces el querer ser iluminado, el desear volverse más santo puede ser una forma de insatisfacción. Es insatisfacción espiritual. Este tipo de deseo es muy diferente de la aspiración espiritual que es enseñada como la puerta de entrada a la iluminación en muchas tradiciones espirituales, porque esta última no desea nada. Es más bien la total disposición a dejarlo todo.
C. Llegado este punto, todo me llevó a pensar que la sensación de insatisfacción es parte de la forma en que se manifiesta la ignorancia. Está presente la ignorancia respecto a lo que somos, pero, al mismo tiempo, o más bien, siempre, también está presente la naturaleza de lo que verdaderamente somos. Somos seres ya despiertos, budas en esencia, pero con nuestras mentes oscurecidas por los velos del karma.
La meditación nos ayuda a descorrer esos velos.
Algunas veces, dice el lama, tenemos esta repentina sensación de ser muy libres. Es como si hubiésemos aterrizado en el jardín del paraíso donde de repente todo se vuelve claro. Ya no tenemos ninguna duda acerca de lo que es la verdad, acerca de lo que es nuestra verdadera naturaleza. Ya no hay nada de confusión, ningún engaño. Ya no hay ningún esfuerzo relacionado con nada. Todo se torna radicalmente claro. Esta clase de epifanía sucede cuando nos permitimos a nosotros mismos caer desde la mente pensante al corazón.
El proceso tiene la cualidad de dejar ser todas las contracciones mentales sin ninguna dificultad, sin ningún problema. Por lo general, para los humanos, dejar ir, soltar o abandonar es una cosa muy difícil de hacer. Puede que esto tenga que ver con nuestro profundo temor de que, si soltamos todo apego o aferramiento perderemos control sobre nuestra propia vida.
Para el ego, esto luce como soltar las manos del volante mientras el automóvil está en movimiento. Puede ser más escalofriante que excitante.
Cuando nos permitimos a nosotros mismos actuar desde el corazón, el dejar que las cosas sean se da por sí mismo. Allí ya no está “yo” tratando con todas sus fuerzas de aferrarse o rechazar. Esa experiencia luminosa puede revelarse en este mismo momento ordinario porque es el estado natural de nuestra mente. Si la iluminación no fuese el estado natural de nuestra mente, entonces la iluminación sería un resultado, pero no se trata de un trofeo espiritual que podemos lograr siendo muy inteligentes o trabajando duro. No es un premio ni una recompensa. Ya es el estado intrínseco de nuestra mente ahora mismo, tal cual es.
¿Qué estamos esperando para despertar a esta mente luminosa que ya es nuestra verdadera naturaleza? Sabemos que hay un río divino fluyendo junto a nosotros, podemos adentrarnos en él y beber el agua en lugar de seguir atormentados por la sed.
Despertar a este estado de quién somos en verdad es el objetivo de todas las prácticas espirituales, dice el lama, esto significa que no estamos hablando de algo plural sino más bien, que todas tienen el mismo objetivo: despertar nuestra verdadera naturaleza. Lo importante es no conceptualizar o intelectualizarlo sino “experimentar” esta hermosa realidad.
Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.