2. KTCZoom

¡Despierta a la vida!

Descubre el camino budista de la atención.

Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod  

Martes 13 de febrero, 2024

Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez

¡Tashi Delek para todos!

Me alegra mucho estar de nuevo aquí con ustedes y poder compartir el dharma. Que esto sirva de inspiración, que aporte muchos beneficios y propicie la liberación de todos.

 

1.

Sesión inicial de meditación

C. Brindémonos ahora unos minutos de silencio, para ayudarnos a ubicarnos aún más, física y mentalmente aquí donde estamos ahora.

En cuanto al cuerpo, tratemos de sentarnos cómodamente, cuando estamos sobre una silla, es necesario sentarnos más bien sobre el borde delantero y colocar las plantas de los pies sobre el piso, esto nos ayuda a estar derechos. Las manos hacia abajo sobre los muslos, enderezamos la columna, empujamos el torso hacia atrás, retraemos la barbilla, la lengua va a permanecer pegada contra el paladar y los ojos entornados.

Con respecto a la mente, ubiquémonos en el momento presente. Estemos donde estemos, debemos hacer el esfuerzo por ubicarnos también mentalmente en lo que estamos haciendo, de modo que cuerpo y mente trabajen en equipo.

Para hacerlo es necesario que dejemos todo pasado atrás. El recuerdo de lo que estuvimos haciendo antes de venir, lo que vimos anoche en la televisión, los conflictos familiares, los problemas laborales, etc.

El futuro tampoco tiene por qué estar aquí. Nada de eso nos interesa ahora; por el contrario, seguir alimentando pensamientos relacionados con el futuro, así sea algo que pudiésemos considerar irrelevante, por ejemplo: “ojalá que no se me olvide que al terminar esto tengo que hacer tal cosa”, nos distancia de la posibilidad de estar centrados en el momento, que es donde debemos estar, aquí, en este momento, que es el único sitio donde están ocurriendo nuestras vidas. 

De modo que descartamos todo entretenimiento con planes futuros, sean diligencias pendientes o el gran negocio que estamos por hacer, o la película que queremos ir a ver. Ni pasado ni futuro tiene nada que hacer aquí.

Emprendemos la sesión desde una mente abierta a cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder. Que todo está siempre cambiando y cambiando. También la hacemos no tan solo por nuestro beneficio personal sino para que sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna.

15 minutos de práctica

 

C. Es necesario recordarnos que la práctica shámata constituye, no solo el punto de partida del camino mahamudra, sino que es indispensable a lo largo de este camino y también al final. Sencillamente, sin ella es imposible el logro de la realización del mahamudra, del estado que llamamos “Buda”, el estado “despierto”.

Participación

 

 

2.

¿Qué soy, qué es el mundo?

Así como nos alejamos del conocimiento de que vamos a morir un día, nos alejamos del misterio de lo que somos. No nos interesamos por saber cómo somos, qué somos. ¿Por qué lo hacemos? porque, el misterio evoca temor -no sólo temor a morir, sino un temor más profundo, el temor de no ser lo que yo creo que soy, comienza diciendo Ken McLeod el día de hoy.  

Lo que realmente soy y lo que es el mundo, son temas que generalmente ignoramos relegándolos a los dominios de los místicos, de los filósofos y los científicos mientras permanecemos confiados en la creencia de que existimos tal y como creemos que lo hacemos, y, de allí que no veamos cuál es el punto o qué sentido tiene examinar esa creencia.

Pero, mientras sigamos viviendo en el malentendido de creer que somos una entidad separada...

C. “Una entidad separada”.  

¿Entienden bien esto que ha señalado Ken McLeod, entienden lo de creer ser una “entidad separada”?

¿Cómo se explican esto a ustedes mismos?

Participación

C. Tal y como lo entiendo hoy por hoy, esto apunta a creer que lo que somos como seres humanos es esta persona a quien llamamos “fulana” o “fulano” de tal, esto a lo que le decimos “yo”, que consideramos que es un ser separado de todo lo demás en el universo entero y que existe por sí mismo de manera independiente.

Pero nada existe de manera independiente, por el contrario, cada fenómeno, cada cosa, depende de algo. Para que haya un efecto, tiene que haber algo que lo haya causado. 

¿Quieren agregar algún comentario a esto que he dicho?

¿Coincide esta forma de entenderlo con la de ustedes?

Participación

Mientras sigamos viviendo en el malentendido de ser una entidad separada encontraremos frustración, confusión, dificultades y agitación, porque todo lo que hacemos está ligeramente fuera de sincronización con lo que realmente está sucediendo, sigue diciendo Ken McLeod. Vivimos en un mundo de fantasmas y fantasías, y, aun cuando tratamos de ponernos al día, nunca llegamos a lograrlo. Resumiendo: sufrimos.

Ahora bien, ¿podemos liberarnos del malentendido de que lo que somos y lo que experimentamos son dos asuntos separados?

Las enseñanzas que escucharán a lo largo de este curso describen una manera de derribar abajo ese muro. Describe las herramientas que necesitamos y cómo utilizarlas a fin de poder lograrlo. Una vez más, algunos de ustedes podrán argumentar ¿qué necesidad tengo de derribar ese muro imaginario? Mi vida está bien tal y como es, ¿por qué tomarme todo ese trabajo?

Pero, mientras más tratemos de evitar la sensación de separación, más se consumirá nuestra vida por el esfuerzo de mantenerla hasta que nada permanezca, excepto, el esfuerzo.

Este esfuerzo, que tiende a perpetuarse, sigue funcionando por sí mismo, obligando, consumiendo, manipulando y controlándolo todo y a todos a nuestro alrededor.

Nos volvemos depredadores llevados por un insaciable apetito por llenar el vacío interior. Vemos al mundo como un objeto, como alimento para saciar nuestros apetitos. Nos alimentamos del mundo en intentos cada vez más desesperados por compensar las sensaciones de separación, de no ser completos, de alienación.

Sin duda, una manera muy triste de vivir. Por eso estamos aquí. Estamos aquí, porque ya nos resulta inaceptable la alternativa de vivir consumidos por el esfuerzo de ignorar el misterio de ser, el misterio de la existencia.

C. Agregaría que estamos aquí porque intuimos que hay mucho más en la existencia; queremos saber, queremos ver las cosas con más claridad, intuimos que estamos muy lejos de la verdad porque permanecemos dormidos engañándonos en una forma convencional de ser que cada día nos resulta más pesada y obsoleta. 

Participación 

3.

La importancia de la relación maestro-discípulo

Ahora bien, ¿puedes hacer este trabajo por ti mismo? nos pregunta Ken McLeod. Básicamente, la respuesta es no.

Unos cuantos individuos despiertan espontáneamente a la naturaleza de las cosas, pero históricamente, estos son muy poco frecuentes, la gran mayoría de las personas que emprenden el trabajo de desmantelar el malentendido de la separación, confían en maestros, quienes, a su vez, confiaron en los suyos, de modo que, al emprender este trabajo, entramos a formar parte de un linaje en el cual la comprensión ha sido transmitida de generación en generación. 

Cuando comenzamos a explorar el misterio de ser, estamos todavía atrapados en patrones habituales. Limitados por la percepción a un mundo proyectado por estos patrones, no vemos ni podemos ver las cosas tal cual son.  Necesitamos de una persona, de un maestro, quien, parado fuera de nuestro mundo proyectado, pueda mostrarnos cómo proseguir. 

El budismo, en particular, siempre ha visto el trabajo interior transformativo como un camino y al maestro como un guía que transmite su comprensión a otros. Sin embargo, él o ella no pueden depender solamente de lo que se les ha enseñado; para ser efectivos, deben también haber recorrido el camino pues la propia experiencia suma importancia y vitalidad a la comprensión. De modo que queda claro que este trabajo es vivencial, no intelectual.

Puede que experimentes cierto grado de incertidumbre, lo que causa que te aferres aún más a tus propias creencias acerca del misterio de ser. Para recorrer este camino debes confiar en la fe, no en las creencias.

Por fe entendemos la disposición de abrirnos al misterio de la experiencia, mientras que las creencias consisten en el intento de ´interpretar´ la experiencia para que esté de acuerdo con los patrones habituales ya arraigados, incluyendo los heredados de la cultura y la forma en que hemos sido criados.

La pregunta clave es si esta persona abre nuevas posibilidades para ti. El maestro expande posibilidades haciendo preguntas, ofreciendo consejos, asistiéndote o retándote en formas que no cuadran exactamente con el mundo tal y como lo conoces. En otras palabras, el maestro(a) trae el misterio de ser a tu vida de una manera que no puedes ignorar.

La relación maestro-discípulo está basada en la común aspiración que consiste en tu despertar al misterio de ser, por lo que no reposa en beneficios mutuos ni en una conexión emocional.

 

Las responsabilidades del maestro son tres:

1) Mostrarte la posibilidad de la presencia,

2) entrenarte en las técnicas y métodos que vas a necesitar y

3) dirigir tu atención a los patrones internos que te impiden estar presente en tu vida. 

Para que la relación maestro-discípulo funcione, el maestro debe estar interesado solamente en el crecimiento del estudiante y su despertar, y el estudiante debe saber que esto es cierto. Sólo cuando estas dos condiciones están presentes, es que puedes atravesar el proceso de “morir al mundo basado en la malinterpretación de la existencia” y “abrirte al misterio de ser”.

Si no confías en que el maestro(a), en su papel de profesor te está ayudando a despertar, inevitablemente interpretarás sus acciones a través del lente de tus propios patrones reactivos. Al hacer estas evaluaciones, recuerda que no estás buscando a un ser perfecto. Estás buscando a una persona que pueda serte útil como catalizador de un perceptible y real cambio en ti.  La motivación es una de las condiciones esenciales para una relación productiva.

Por otra parte, y, como todas las relaciones, la relación maestro-discípulo tiene su cuota de retos. Solamente explorando tu propia experiencia será que podrás determinar si tu percepción se debe a patrones habituales operando en ti, o, a una debilidad en tu maestro.

Recuerda, el punto consiste en ver las cosas tal cual son y no como te gustaría que fuesen. De igual modo, el estudiante pudiese proyectar en el maestro su propia concepción de perfección, por lo que es crucial que el estudiante tenga clara su propia intención.

Si no entiendes claramente qué es lo que estás buscando del maestro o del trabajo interior, inevitablemente aceptarás como tuyo el planteamiento de otra persona, y esa no es la idea. Tu propio sufrimiento, se manifieste en la forma en que lo haga, es la base y la motivación para tu propia práctica. Perder esto de vista es perder la conexión con tu razón para practicar. 

Es necesario que entiendas que la experiencia de otra persona nunca puede ser la respuesta a tus propias preguntas. Tu debes saber lo que deseas de tu práctica. Entonces podrás saber lo que buscas en el maestro.  

Como todas las cosas, las relaciones son impermanentes, así que sabes que tu relación con tu maestro tendrá un fin. Puede que termine cuando el, ella, o tu mueran, o quizás antes, debido a diversas razones. El punto es servir a la intención de la relación: despertar al misterio de ser.

Pero valorar tu propio progreso como estudiante es muy difícil. Una semana o un mes es insuficiente para calibrar el progreso. Sin embargo, si, después de, digamos un año, no puedes ver ningún cambio en la calidad de tu práctica, en la forma como ves y experimentas el mundo, o, en tus habilidades y comportamiento en la vida diaria, entonces necesitas discutir tu práctica con tu maestro y posiblemente reconsiderar lo que estás haciendo. Generalmente hablando, de año en año debes poder observar cambios en tu vida que atribuyes a tu práctica y a lo que has aprendido. 

Por otra parte, no puedes retribuirle a tu maestro directamente. Al enseñar, el maestro está realizando su propia relación con el misterio de ser. La única forma de retribuirle a tu maestro el haberte ayudado a liberarte de la confusión de los patrones habituales es pasando a otra persona lo que has llegado a entender. En un sentido más amplio, la transmisión de la comprensión de una persona a otra es la expresión natural de la mente original.

Cada momento en el que estás presente abre la posibilidad de presencia en aquellos a tu alrededor. En otras palabras, la práctica de la presencia, en sí misma, es como tu retribuyes la gentileza de tu maestro.

Somos lo que experimentamos. “Presencia” es “saber”, “directamente en el momento”, que “somos lo que experimentamos”.

El camino descrito aquí no promete resultados rápidos. No reposa en ficciones, creencias ni experiencias fabulosas. Este consiste en desmontar, ladrillo tras ladrillo, el muro que nos impide conocer lo que somos. Desmantelar ese muro es el trabajo de una vida.

Requiere de una visión para mostrarnos el camino,

de una práctica para desarrollar las habilidades que necesitamos,

y de una forma de vida que incorpore la práctica a la vida.

La visión es la no separación: somos lo que experimentamos, nada más y nada menos.

La práctica es la atención: cultivar atención consciente y utilizarla para desmantelar la sensación de separación.

El estilo de vida es presencia: vivimos en atención, despiertos y conscientes en el misterio de ser.

Participación

       4.

       El papel central de la atención  

Queda claro entonces que, la herramienta esencial es la atención, pero no estamos hablando de la frágil, inestable y reactiva atención que forma parte de nuestra manera autónoma de funcionar, sino de una fuerte, estable y voluntaria atención cultivada en tales disciplinas como la meditación.

La clave es la “atención activa”, compuesta de una atención enfocada, de darnos cuenta o ser conscientes de la experiencia del momento y poder discernir entre una cosa y otra. En este sentido, la atención activa no es intelectual ni física, es ´energía´, la misma clase de energía que empodera las emociones.

La atención es utilizada para desmantelar el muro que nos separa de lo que somos. Este muro consiste en patrones condicionados de percepción, reacciones emocionales y comportamientos habituales.

No es un proceso fácil y sencillo, pero enfrentamos cada problema encontrado en la práctica de la misma forma: hacemos la práctica y sumamos atención a lo que sea que surja en la experiencia.

¿Alguna pregunta o comentario que desean agregar? 

Participación 

 

Table

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Dedicación del mérito

Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad

Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento

Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento

Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros

Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.