4. KTCZoom
Despierta a tu vida
Descubre el camino budista de la atención.
Extractos del libro Wake up to your life de Ken McLeod
Martes 27 de febrero, 2024
Traducción, edición y Comentarios: María Mercedes Márquez
¡Tashi Delek para todos!
1.
Sesión inicial de meditación
C. Comencemos, como de costumbre, con unos minutos de silencio para ayudarnos a ubicarnos aún más física y mentalmente aquí, donde estamos ahora.
Como lo hemos dicho y seguramente lo seguiremos diciendo, lo que buscamos en estas sesiones es aprender a utilizar la atención para transformar nuestras mentes, porque de eso trata esta práctica. De hecho, todo el camino budista señala la importancia trascendental de la atención.
Siendo que vivimos acompañados de una mente dispersa, distraída y fragmentada, el estar aquí confirma nuestro interés en poder dejar eso atrás y llegar a vivir acompañados de una mente ubicada en el momento presente. Sin embargo, es importante tener claro que eso sería tan solo el comienzo, no el propósito de estas sesiones de práctica y enseñanzas budistas, porque de esa transformación se desprenden muchos otros beneficios que pueden culminar -si así nos lo proponemos- en la mismísima iluminación.
En este caso, la técnica de la práctica shámata nos indica que debemos utilizar la atención para “recordar” que la mente debe estar en la respiración, ser “una” con la respiración. Estamos sentados aquí aprendiendo el entrenamiento, pero lo que buscamos es poder llegar a aplicar lo que vamos aprendiendo a toda situación cotidiana, estemos caminando, parados, sentados, acostados, como sea.
Mantenemos la atención en la respiración. Cuando el aire está entrando por la nariz, una consciente atención acompaña al aire que está entrando; lo mismo cuando el aire está saliendo; la atención consciente sale con el aire. Aire y atención consciente son “uno” en la inspiración y en la expiración.
Si, en algún momento nos damos cuenta de que la atención se ha escapado y anda tras un estímulo externo o interno, abandonamos eso, lo dejamos ir y regresamos la atención a donde debe estar: a la respiración.
Sentarnos cómodamente con las piernas cruzadas, la espalda derecha y el torso ligeramente hacia atrás, colocamos las palmas de las manos hacia abajo sobre los muslos, cerca de las rodillas; empujamos la barbilla un poquito hacia adentro, pegamos la lengua suavemente contra el paladar y mantenemos los ojos entonados.
Si estamos sobre una silla, es necesario que nos sentemos sobre el borde delantero y colocar las plantas de los pies sobre el piso. Las manos hacia abajo sobre los muslos, enderezamos la columna, empujamos el torso hacia atrás, retraemos la barbilla, la lengua va a permanecer pegada contra el paladar y los ojos entornados.
Dejamos atrás todo recuerdo pasado y tampoco nos involucramos con especulaciones sobre el futuro, nada de eso nos interesa ahora; por el contrario, tanto el pasado como el futuro nos distanciarían de cada momento presente que es donde queremos estar.
Emprendemos la sesión desde una mente abierta a que cualquier cosa que pudiese surgir como experiencia, ya sea a nuestro alrededor o interiormente. Sabemos que cualquier cosa puede suceder, pueden surgir pensamientos, podemos experimentar sensaciones corporales o sentimientos que surgen de repente acompañados de toda una historia, porque todo cambia y cambia momento a momento.
Una vez más, mantenemos la atención en la respiración. Cuando el aire está entrando por la nariz, una consciente atención acompaña al aire que está entrando; cuando está saliendo, la atención consciente sale con el aire. Aire y atención consciente son “uno” en la inspiración y en la expiración. Una vez más, si, en algún momento nos damos cuenta de que la atención se ha escapado y anda tras un estímulo externo o interno, dejamos eso de lado y regresamos la atención a donde debe estar: a la respiración.
Que nuestra práctica sirva de beneficio para todos los seres sin excepción alguna.
10 minutos de práctica
2.
¿Cómo sabemos?
El reto final planteado por los patrones habituales es el de cuestionar la experiencia directa. ¿Cómo sabemos? ¿Cómo podemos confiar en este conocimiento que está totalmente más allá de la experiencia condicionada de la vida? Nos pregunta Ken McLeod. ¿Cómo hacerlo?
Al igual que el mismo Buda Shakyamuni, dejamos de depender de referencias externas y vivimos en el saber, en la experiencia misma. Vivimos en “presencia”, en el misterio mismo.
C. Podemos agregar, que comenzamos a confiar en nuestra propia capacidad para respondernos las preguntas, no desde un patrón reactivo sino desde la apertura a la experiencia, desde la contemplación de lo que sucede, desde la reflexión basada en el dharma y sabemos que funciona, desde la confianza en nuestro propio potencial iluminado. Permitimos que la sabiduría intuitiva comience a hacerse presente.
Después de su despertar, el Buda Shakyamuni pasó las siguientes siete semanas tratando de digerir tranquilamente lo que había sucedido. Su evaluación inicial fue que nadie más podría entender lo que él había descubierto. Sin embargo, eventualmente, el Buda decidió que tenía la responsabilidad de tratar de comunicar a otros su entendimiento.
Partió hacia Benarés, una de las principales ciudades a unas cuantas millas de distancia.
Cuando vemos cómo son realmente las cosas, todo nuestro sistema experimenta un profundo shock, comenta Ken McLeod.
No somos lo que pensábamos ser. Todas nuestras luchas por definir quién y qué somos se revelan inútiles, infructuosas y autodestructivas. Al comienzo, no tenemos idea de qué hacer o cómo funcionar, pero todavía estamos respirando, la vida sigue, ¿pero ahora qué?
Nuestro impulso humano natural es el de compartir nuestro conocimiento y comprensión con otros. Este impulso se manifiesta en la vida como “compasión”, la cual es la respuesta a las circunstancias en el momento mismo.
C. ¿Qué entienden ustedes por compasión?
Participación
C. Entender la verdadera naturaleza de la bodhichitta es muy importante, porque, mientras no llegamos a la experiencia misma, estamos tan solo basándonos en las ideas que tenemos acerca de lo que hemos entendido que es la bodhichitta.
Hay parámetros que nos pueden servir de guía:
1) Bodhichitta es una experiencia que “surge espontáneamente”, de manera “no ideada”, no se trata de una idea, no es un concepto, es una experiencia directa que se sustenta en el momento.
2)No utilizamos “puntos de referencia” para ponerla en práctica. La mente se relaciona exclusivamente con lo que está sucediendo en el momento sin tomar en cuenta pasado ni futuro. Sin pensar.
3)Surge del núcleo de nuestra propia humanidad, de la fuente del mismísimo corazón humano gracias a la apertura de la mente, a la disposición de la mente a estar allí, en el momento para lo que se necesite.
4) Bodhichitta es la expresión de lo que verdaderamente somos, es la forma como se expresa nuestra naturaleza búdica, es la forma como vive un buda, la forma como entiende la vida un buda. Sin referencias. Sólo aquí y ahora, momento a momento. Así se vive la vida.
En el pueblo de Sarnath, un suburbio de Benarés, el Buda encontró a sus compañeros de ascetismo.
Al principio, ellos no querían tener nada que ver con él y resolvieron ignorarlo, sin embargo, a medida que el Buda se les acercaba experimentaron una extraordinaria presencia y de manera espontánea se levantaron para saludarlo.
También estaban impresionados por su presencia, tanto así que le pidieron les explicase qué había sucedido.
El Buda Shakyamuni comenzó con la existencia del sufrimiento y explicó lo que ahora sabía. Para el Buda, la circunstancia del momento era la oportunidad que le brindaba este encuentro casual con sus antiguos compañeros. Todos ellos habían estado originalmente motivados por la pregunta acerca del sufrimiento, de modo que impartió su primera enseñanza, las cuatro nobles verdades.
Participación
3.
Las Cuatro Nobles Verdades
Cuando otros maestros espirituales y filósofos le pedían al Buda que describiese sus enseñanzas, usualmente respondía “Yo enseño una cosa y una cosa solamente, acerca del sufrimiento y el fin del sufrimiento”.
En su primera enseñanza, el Buda formuló su comprensión como Las Cuatro Nobles Verdades: el sufrimiento, el origen del sufrimiento, el cese del sufrimiento y el camino que conduce al fin del sufrimiento.
Aun cuando a primera vista pudiesen parecer algo enigmáticas, están basadas en un simple modelo de solución de problemas que data de la antigua filosofía y medicina indias:
- ¿Cuál es el problema?
- ¿Cuál es el origen del problema?
- ¿Hay una solución?
- ¿Cómo ponemos en práctica la solución?
C. Esto me ha parecido sumamente interesante y útil porque podemos aplicarlo a toda circunstancia que se nos presente. Sea cual sea la dificultad que surja, lo que interesa es resolverla, de modo que podemos aplicar esta fórmula en vez de comenzar ¿a qué? a inventar preocupaciones.
La primera noble verdad es la verdad del sufrimiento. El sufrimiento es el problema central de la experiencia humana. Buda no ignoró el sufrimiento ni trató de explicarlo como si fuese el lado desafortunado de un orden cósmico o plan divino. No; para el Buda, el sufrimiento era el punto central, y, sigue siendo el punto central hoy día.
C. ¿Alguno de ustedes lo ve de manera diferente?
Participación
Entonces, ¿qué es sufrimiento?, pregunta Ken McLeod. El término sánscrito es dukha, un término que alude a la insatisfactoria cualidad de la experiencia.
Es un término general que lo involucra todo, desde la vaga sensación de incomodidad hasta el extremo de la agonía física o emocional. Sufrimiento, tal y como es utilizado en la primera noble verdad, hace referencia a cualquier sensación de incomodidad.
Todos experimentamos incomodidad, ya sea el leve malestar del desconcierto o la turbación, o el intenso dolor del cáncer de huesos. Cuando la incomodidad surge, nuestro primer impulso es ponerle fin a eso, pararla como podamos hacerlo.
Pero, de hecho, con eso estamos tratando de separarnos de lo que estamos experimentando, y, al hacerlo, nos separamos de la vida y del misterio de la vida. La primera noble verdad es básicamente un requerimiento a que no ignoremos, descartemos ni desestimemos lo que sea que experimentemos.
C. La vida vivida desde el dharma es una maravilla, una revelación tras otra. Ahí estaba yo, traduciendo estos párrafos mientras taladraban el concreto al pie de la ventana del cuarto donde me encontraba. No hacía más que reírme y reírme de lo irónico de todo, también del asombro ante lo fácil que puede ser todo cuando no tratamos de rechazar nada de lo que está sucediendo en nuestras vidas.
Porque ahí estaba yo, traduciendo, pero, gracias a mi constante empeño de darle inclusión a todo lo que suceda, ese fuerte, recurrente y persistente sonido durante horas no fue más que el telón de fondo que me acompañó en la mañana, y nunca llegó a convertirse en molestia.
Esto es igualmente posible para todos, porque yo no soy un ser especial. Simplemente vivo empeñada en recordar lo que debo hacer para no sufrir porque no me interesa sufrir; para nada, por nada. Así de simple. Entonces, ¿qué es lo que hago?: recuerdo el dharma todo el tiempo. Eso es lo que tenemos que hacer.
Participación

Dedicación del mérito
Que todos los seres puedan tener felicidad y las causas de la felicidad
Que todos puedan alejarse del sufrimiento y de las causas del sufrimiento
Que nunca se separen de la sagrada felicidad que no conoce sufrimiento
Que abandonen el apego hacia unos y la aversión hacia otros
Y puedan realizar la igualdad de todo lo que vive.